Manuel Gil: “La Feria del Libro de Madrid genera un turismo propio”

Esta será su segunda edición al frente de este evento

Espera superar los 10 millones de ingresos

Manuel Gil: “La Feria del Libro de Madrid genera un turismo propio”

Cuando este próximo viernes se inau­gure la Feria del Libro de Madrid, cientos de miles de personas recorrerán durante 17 días el kilómetro y medio de trayecto que sitúa en estas fechas al parque del Retiro en el epicentro de la industria librera de toda Europa. Ya está todo listo para que la 77ª edición de este evento eche a rodar y, a cuatro días de que las 363 casetas que conforman este año la feria suban sus persianas, las expectativas son “bastante prometedoras”, explica Manuel Gil (Albacete, 1956), director de la Feria del Libro de Madrid, quien narra todos los cambios que está viviendo un sector tan tradicional como el librero, así como todo lo que está por venir.

¿Qué cifras espera cosechar este año la feria?

Creo que nos moveremos en torno a los dos millones y medio de visitantes y superaremos seguro los 10 millones de euros en ingresos, siempre y cuando el tiempo nos respete. El año pasado estuvimos a punto de llegar a los 600.000 ejemplares vendidos y nuestro objetivo es superar esa cifra o, como mínimo, mantenerla. Tenemos la ventaja de que buena parte del público de la feria no es un asiduo de las librerías durante el resto del año, por lo que ese leve repunte que está viviendo la industria cultural en los últimos dos años se nota mucho en eventos de este tipo.

La de Madrid es la feria del libro del mundo hispano que más visitantes recibe. ¿Qué hacen para aprovechar ese volumen?

Todo el ecosistema comercial de la feria está rodado y probado desde hace muchos años. Y funciona. Es cierto que nos ayudan otros factores como la ubicación y el hecho de estar en un parque al aire libre, pero la estructura y organización también importa. A partir de aquí, estamos introduciendo diferentes ejes sobre los que mejorar. Uno de ellos es la sostenibilidad, para impactar lo menos posible en el parque. Otro es el de la digitalización y monitorización de la feria. Cuando un evento supera los dos millones de personas en tan pocos días tienes que plantearte introducir mediciones de big data. Ya lo hicimos el año pasado y este seguiremos adelante.

¿Con qué objetivo?

La anterior edición elaboramos una radiografía bastante precisa del perfil de visitante que tenemos. Supimos el número de personas que venía, cuánto tiempo estaban en la feria, qué hacían, qué compartían en redes sociales, en qué gastaban el dinero... Sabemos, por ejemplo, que el 65% de quienes vienen son mujeres, que los menores de 25 años son el 26% o que el 38% se deja en torno a 50 euros. Este año, lo que queremos hacer es precisar y aumentar toda la información que podamos recolectar, para empezar cuanto antes a sacar conclusiones y actuar en consecuencia. Un dato interesante es que el 21% de la gente que viene de fuera de Madrid lo hace con el objetivo de pasar por la feria. Luego hará más cosas, pero la excusa es esa. Generamos un turismo propio, y queremos aprovecharlo para poder crear impacto en hoteles, restaurantes y tiendas de la zona.

¿Resulta llamativo dentro de un sector tan tradicional como este empezar a utilizar estas herramientas?

Hace años quizá sí habría sido raro para muchos. Pero la realidad es que, en la era de la multimedia y la digitalización, la afluencia y cantidad de público en ferias como esta no se ve afectada, sino que aumenta. Es una paradoja que tenemos que aprovechar. Por eso vamos hacia ferias que sean inteligentes, sostenibles y digitales, donde las tecnologías serán una parte más de la experiencia del visitante. De la misma forma que este año volverán a venir booktubers e instagramers, que son invitados directamente por las editoriales, ya que saben que hoy en día estos perfiles son los verdaderos influencers del libro. Y este es un fenómeno universal. Yo, que he estado en muchas ferias del mundo, lo veo. Hace años, la de Colombia tuvo que cerrar un día debido a la cantidad de jóvenes que fueron para ver a un booktuber.

Los 'booktubers' son los auténticos 'influencers' del libro, explica

Este año, con motivo de la huelga feminista, las Mujeres del Libro se conformaron como grupo. El cartel de la feria, de Paula Bonet, está lleno de reivindicaciones. ¿Es esta una feria feminista?

Solo por el perfil del visitante, la Feria del Libro de Madrid es totalmente feminista. De hecho, tenemos un ciclo de actividades que tocan temas de género, de diferencia de oportunidades, de brecha salarial... El cartel de Paula es un homenaje a las mujeres del libro y a las lectoras, porque estamos en una industria que es mayoritariamente femenina, y la presencia de la mujer es enorme en toda la cadena del libro. Lo que hemos organizado son pequeños detalles que ayudan a visibilizar un cambio necesario y lógico.

También ha sido muy sonada la polémica con la Federación de Editores, que ha decidido no participar en la organización.

Sí, pero tiene bastante menos importancia de la que se le ha dado. Tenemos que tener en cuenta que la feria tiene una limitación de metros. Una limitación que además compartimos, porque muchos visitantes nos han dicho que no da tiempo a verla entera, y si fuese más grande, notaríamos seguro un detrimento del ticket medio. Hay una relación inversamente proporcional entre el gigantismo de la feria y el volumen de negocio. Lo que hemos decidido ha sido acotar el número y tamaño de las casetas de los editores.

Si la feria fuese más grande, el ticket medio disminuiría

Parece lógico que se intente beneficiar a las librerías, que son las más castigadas del sector.

Las librerías son las únicas que si venden en la feria pierden márgenes de beneficio. Por eso tampoco las hemos subido el precio de la caseta. Además, no olvidemos que en plena crisis se han creado 300 editoriales en España al año. No podemos ubicar a todas, por tamaño es imposible. Hemos llegado a un punto en el que hay más demanda que oferta, y la feria no puede ser más grande.

Este año, Rumanía es el Estado invitado. ¿Qué significa eso para un país?

De entrada, tiene una repercusión enorme. A corto plazo, el efecto es que muchos autores que no están publicados en castellano pasan a estarlo poco después. Además, a medio plazo, tras llegar a España, le toca el turno a Chile, Colombia, México, Argentina... La Feria de Madrid pone a un país de moda. Asimismo, después del evento, hay un repunte del turismo español que visita la región que ha sido invitada. El año pasado se notó con Portugal.

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