Vittorio Colao, el CEO que quiere liderar la telefonía europea

El jefe de Vodafone impulsa la operación más importante de la compañía desde 2000

Vittorio Colao, CEO de Vodafone.
Vittorio Colao, CEO de Vodafone.

Los competidores de la operadora de telefonía Vodafone están que trinan. Tras conocer esta semana el acuerdo con la compañía de televisión por cable Liberty, que le proporcionará más de 11 millones de nuevos clientes en centro Europa, Markus Haas, CEO de Telefónica Deutschland, apuntó que la adquisición creará un “monopolio”, mientras que Tim Hoettges, consejero delegado de Deutsche Telekom, calificó la operación de “inaceptable”. Su homónimo en Vodafone, Vittorio Colao (Brescia, Italia, 1961) le respondió con sorna. “Es divertido hablar de remonopolización cuando quiere mantener su dominio”, ironizó el directivo italiano en una conference call con sus inversores.

Colao lleva una década a los mandos de Vodafone y acaba de firmar el acuerdo más importante desde la compra de la alemana Mannesmann en 2000. La firma británica pagará 10.800 millones de euros y asumirá la deuda de Liberty, cifrada en 7.600 millones. Además, se hace con una suculenta cartera de clientes en Alemania, a través de la filial UnityMedia, y en República Checa, Hungría y Rumanía, a través de UPC. En la nota de prensa publicada por Vodafone, Colao aseguró que se crea el primer competidor paneuropeo “realmente convergente”.

Y al hablar de paneuropeísmo, lo hace desde su residencia en Londres, la capital del brexit. Para el CEO, la tesitura política de algunos territorios no es motivo para dejar de operar allí. En el pasado Mobile World Congress, cuestionado sobre si Barcelona es la mejor sede para el certamen más importante de telefonía, Colao dijo que “es imposible separarlos”, y apoyó a la Ciudad Condal para que siga albergando el MWC. De hecho, el CEO italiano no se refiere a Vodafone como una compañía británica, sino como una multinacional con valores comunes en los 26 países en los que opera. En este sentido, Colao ha demostrado tener pulso firme. No le tembló cuando se tomó la decisión de abandonar Francia o Estados Unidos y, en el verano de 2017, cuando se rumoreó que Vodafone lanzaría una tarifa de datos ilimitada –finalmente se anunció el pasado 20 de abril–, su serenidad calmó los ánimos. “Estas tarifas tienen un impacto negativo en las facturas de los clientes, a diferencia de otros operadores, nosotros no discriminamos”, dijo en una entrevista.

Los que lo han visto trabajar dicen de él que no puede parar ni un segundo sin hacer algo: se levanta, pasea, mira el móvil, espera llamadas y quiere ir directo al grano. Y los que no lo han visto trabajar opinan lo mismo. Ni siquiera cuando acude a misa con su mujer y sus dos hijos en una de las iglesias católicas de Kensington, su barrio en Londres, deja de pensar en el trabajo. Tampoco apaga su teléfono cuando practica el ciclismo, su deporte favorito, quizá por la prolífica tradición de corredores italianos. No es tan aficionado a las redes sociales. Aunque tiene perfil en Twitter, su actividad se reduce a 22 mensajes desde que abriese su cuenta en 2011.

Antes de Vodafone, empezó su carrera en el banco de inversión Morgan Stanley tras licenciarse en Negocios en la Universidad de Bocconi. Estudios que completó con un MBA –Master en Administración de Empresas, por sus siglas en inglés– en la Universidad de Harvard. En 1986 ingresó en la consultora McKinsey, donde durante 10 años estuvo ligado al área de telecomunicaciones. En 1996 se unió a Omnitel Italia, que más tarde se convirtió en Vodafone Italia. Allí ejerció como CEO regional y luego como responsable en el Sur de Europa. Después del nombramiento de Arun Sarin como CEO de Vodafone, Colao abandonó la compañía para unirse al grupo publicitario italiano RCS, del cual sería nombrado consejero delegado en 2004. Tras una breve incursión en publicidad, en 2006 regresa a Vodafone y dos años más tarde sucede a Sarin como máximo dirigente de la multinacional.

Colao puede presumir de acumular varios hitos en sus diez años al frente de Vodafone. Participó activamente en la compra de Ono en España, se muestra satisfecho del acuerdo en Holanda con Ziggo y fue el principal impulsor de la reciente compra de Liberty. Entre sus planes de futuro, destaca que no tiene intención de acometer operaciones en Reino Unido, sede de la compañía. El gran reto ahora es esperar que a que las autoridades de competencia europeas den luz verde a la compra de Liberty ante las quejas de sus competidores, y liderar la nueva Red de Próxima Generación (NGN) en Europa, tal y como detalló la firma publicada tras la operación.

Para ello, y pese a las previsiones de algunos analistas que sitúan a Colao fuera de Vodafone, el CEO italiano continuará al frente de la entidad. El compromiso del directivo es acelerar y profundizar la inversión en redes móviles y fijas, para “atender a la mayor cantidad de clientes y hogares de la Unión Europea”. Con 110 millones en cartera y marcando un ritmo de dos o tres operaciones de compra importantes por año, el objetivo de liderar Europa sigue marcado en mayúsculas en la hoja de ruta de Colao.

Objetivo Europa

535 millones de euros. Es la cifra de los costes por año tras la integración de Liberty. Las previsiones indican que puede alcanzar un valor neto de 6.000 millones de euros.

25 millones de hogares en 2022. Vodafone apuesta fuerte por el mercado alemán, donde no se ha asentado como el principal operador. En cuatro años, pretende superar los 20 millones de hogares que cuenten con sus servicios.

1.257 millones de euros. Son los resultados del balance de 2017, un 0,3% más que en 2016.

Netflix y HBO. Sin derechos de retransmisión de partidos de fútbol, la gran baza son las plataformas de vídeo bajo demanda.

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