Premios al periodismo valiente y de verdad

Los Ortega y Gasset reconocen el trabajo de denuncia de una estafa en México, la dura vida de un sin papeles en EE UU y el drama del atentado de Barcelona

Distingue la trayectoria y la veteranía de Sol Gallego-Díaz

Premios al periodismo valiente y de verdad
EL PAÍS

reinta y cinco años de los premios Ortega y Gasset. El País entregó anoche en el salón de baile del Círculo de Bellas Artes los galardones, que reconocen la excelencia en los trabajos periodísticos publicados a lo largo de 2017.

Tras la actuación del rapero Arkano, dio comienzo la gala con el premio a la mejor historia o investigación periodística, entregado por el juez Baltasar Garzón, que este año fue para La estafa maestra (Animal Político), una investigación sobre el sistema de desvío de dinero público del Gobierno mexicano, firmado por los periodistas Miriam Castillo, Nayeli Roldán y Manuel Ureste. El resultado fue el descubrimiento de un fraude de unos 420 millones de dólares en el que están involucrados 11 dependencias del Gobierno mexicano, 8 universidades públicas y más de 50 funcionarios. Sin embargo, ningún implicado ha pisado la cárcel ni ha dado explicación alguna.

El juez Baltasar Garzón reivindicó la necesidad de informar y de buscar la verdad de lo que ocurre, una labor que ha de ser independiente, ya que la información puede costar la vida. Porque el ejercicio de periodismo debe implicar la protección del más débil frente al poderoso. Garzón también resaltó la necesidad de poner coto a las noticias falsas que se convierten en virales, frente al trabajo de los medios de comunicación con experiencia y criterio, por lo que es necesario un manual de buenas prácticas para evitar que determinados casos se judialicen.

El premio a la mejor cobertura multimedia lo recibió, de manos de la cantante Rozalén, la periodista de Univisión Inger Díaz Barriga por el podcast Mejor vete, Cristina, que relata el camino emprendido por una mujer mexicana que huyó de su pueblo y de un marido maltratador, dejando atrás a sus hijos, cruzó dos veces el desierto y entró como indocumentada en EE UU, donde trabajó por siete dólares la hora y donde llegó a abrir su propio restaurante de comida mexicana, con el que ha tenido gran éxito.

De manos de la fotógrafa Ouka Leele recibieron Marcela Miret y David Armengou el premio al mejor trabajo gráfico por una imagen de los atentados del verano pasado en Barcelona, que distribuyó la agencia Efe y que en pocas horas estuvo en los principales periódicos de todo el mundo.

El reconocimiento a toda una carrera dedicada al bello oficio de periodista fue para Soledad Gallego-Díaz, elegida por unanimidad por el jurado en la categoría de trayectoria profesional, avalado por casi cuatro décadas vinculada a El País, donde ha sido corresponsal en Bruselas, París, Londres, Buenos Aires y Nueva York, además de defensora del lector y directora adjunta del diario.

La periodista recibió el galardón de manos de la escritora Almudena Grandes, y en su discurso de agradecimiento reivindicó el papel del periodista de redacción, en un claro homenaje a esos espacios físicos donde conviven y se hace posible que el periodismo exista. "Son las redacciones las que hacen grandes a un medio de comunicación, lo que implica complicidades diferentes", señaló Gallego-Díaz, quien recordó que lo primordial son esos lazos que se estrechan bajo una misma norma, una misma voluntad y un mismo orgullo de profesionalidad. En su opinión, el trabajo de periodista no es algo aislado, sino algo que se realiza en una comunidad con grupos de personas que comparten una misma pasión y aprenden a ser mejores porque "lo que hacen lo hacen juntos y porque colaboramos y respetamos los mismos procedimientos". También se refirió en su discurso magistral a los cambios tecnológicos que han convertido "las redacciones en centros de noticias", pero lo que no deben hacer estos avances digitales es destruir la identidad de sus profesionales. Porque lo que se ha de perseguir ante todo un medio de comunicación es buscar ser influyente, "fijar las agendas, atendiendo al interés público", resaltó Gallego-Diaz quien pidió respeto por los lectores, oyentes y televidentes, a los que no se debe llamar usuarios. También reclamó más mujeres en los puestos de dirección y de decisión dentro los medios de comunicación.

Durante su intervención, la última como presidente de El País, Juan Luis Cebrián destacó los valores de la veterana periodista galardonada. "Es ejemplo de honestidad y de lealtad a los lectores y al equipo humano. Una lealtad que cotiza a la baja en este país", destacó Cebrián, quien aseguró que El País es un periódico global que pone voz al periodismo social y de denuncia, como es el caso de los trabajos galardonados en esta edición de los Premios Ortega y Gasset.

Una amplia representación política, social económica y cultural estuvo presente en la ceremonia. Entre los asistentes, Felipe González, Íñigo Errejón, Ángel Gabilondo, Manuela Carmena, Enrique Cerezo, María Teresa Fernández de la Vega, Raphael, Antonio Carmona, Samanta Valllejo Náreja o Pepe Rodríguez Rey.

El broche a la gala lo puso la cantante Rozalén, que este año ejerció como miembro del jurado de estos galardones.

Cada uno de los premios está dotado con 15.000 euros (15.958 dólares) y con una obra del artista donostiarra Eduardo Chillida.

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