Jorge Sanz: “Si limpiáramos totalmente los peajes, la luz bajaría un 30%”

El informe de los expertos propone una profunda reforma de la fiscalidad y la tarifa

Considera “ridículo” que las nucleares no amplíen su vida útil por un debate tributario

Jorge Sanz, presidente de la Comision de Expertos sobre Transición Energética y director de Nera.
Jorge Sanz, presidente de la Comision de Expertos sobre Transición Energética y director de Nera.

Ha dirigido el grupo de expertos que el Ministerio de Energía creó el verano pasado con el cometido de elaborar un informe que sirviese de base para la futura Ley de Transición Energética y Cambio Climático. Un equipo variopinto de 14 miembros, uno por cada grupo parlamentario y cuatro designados por el Gobierno. Satisfecho del deber cumplido, Jorge Sanz, director asociado en la consultora Nera y, entre otros, ex director general de Política Energética y Minas entre 2004 y 2009, defiende el arduo informe como fuente para el debate energético.

¿Cree que, tal como estaba previsto, el Gobierno usará su informe para elaborar la Ley de Transición Energética y Cambio Climático?

Nos lo han encargado, hay que ser optimista y pensar que servirá. Lo bueno es que hemos identificado los puntos clave de discusión y que ha salido con un alto grado de consenso, 11 votos a favor y 3 abstenciones. Es un informe que hay que leer porque tocamos todos los puntos relevantes.

¿Cuáles son esos puntos?

 Los distintos instrumentos de política energética que pueden jugar un papel en la transición: nucleares, eficiencia energética, fiscalidad o peajes de acceso. En las simulaciones se pone un orden de magnitud a esos impactos. El informe es muy útil para abrir debates.

¿Incluso más allá de la nueva ley?

 Sí. Muchos temas no son de rango de ley. La fiscalidad, sí, pero otros, como los mecanismos de capacidad, ya están en la Ley del Sector Eléctrico y hace falta desarrollarlos. La norma incluye un incentivo a la inversión y otro a la disponibilidad y este se acaba. Los costes de operación y mantenimiento de un ciclo combinado se calcula en unos 16.000 euros/MWh al año. Un ciclo que cobra los dos incentivos recibe justo eso, pero si de repente desaparece el de disponibilidad, registrará unas pérdidas que solo evitará cerrando o hibernando. Por esto, muchas centrales van a pedir el cierre. El informe se ha decantado por la opción más ortodoxa, que se aplica en otros países: pagar la firmeza y la flexibilidad.

La fiscalidad y la incertidumbre política determinarán el futuro de las nucleares en España

 Insisten en que la clave para conseguir los objetivos de la UE es electrificar.

En casi todos los escenarios se cumplen los objetivos de reducción de CO2 y los de eficiencia energética, pero no los de renovables. Ahí es donde estamos más débiles: las renovables eficientes son la eólica y la fotovoltaica, las otras son muy caras. La UE tiene dudas sobre los biocombustibles, pues lejos de reducir o contener las emisiones puede ser negativo pues provocan deforestación (el CO2 lo vuelves a capturar a través de las plantas). Al final, las más eficientes son las renovables eléctricas, pero están limitadas por la demanda de electricidad que es el 23%. Por tanto, aunque el 100% de la electricidad fuese renovable, su peso sería del 23%.

¿Y eso se consigue con un mejor precio?

No. Solo si lanzas las señales adecuadas, ya que la fiscalidad y los peajes juegan en contra de la electrificación. Como distorsionan el precio, la gente no sustituye energía no eléctrica por eléctrica. Hay que revisarlos para que, al margen del precio del pool, que es ahora solo el 25% de la factura, el usuario opte por un coche eléctrico o una bomba de calor.

¿De qué fiscalidad hablan?

Solo de la energética. Hay que limpiarla porque no es medioambiental. El 7% a la producción lo pagan todos los generadores sin distinguir si es energía sucia o limpia. El impuesto de la electricidad grava el recibo un 5% independientemente de si es de día o de noche.

¿Y los tributos a la nuclear o el canon hidráulico?

Solo hemos pensado en los que distorsionan el precio. El canon del agua y los impuestos a la nuclear no afectan, porque salen de la cuenta de resultados de las empresas, no se internalizan. Ahí el grupo no opina. Solo sobre los que acaban en el precio y encarecen la electricidad respecto al gas o derivados del petróleo. Miento. Sí opinamos sobre los nucleares, en cuanto que gravan la actividad nuclear y, al tener una dimensión ambiental, deberían destinarse a la gestión de los residuos, al fondo de Enresa. Tal vez no todo, pero sí en su mayoría. No nos parece adecuado que se graven y no se destinen a un fondo que, según nos informa Enresa, es deficitario.

¿Y qué proponen para los peajes de acceso?

Hacemos un análisis riguroso, caso por caso, de quién debería pagar los distintos componentes de los peajes buscando el inductor del coste. Por ejemplo, en las renovables, casi todo lo paga el consumidor eléctrico, pero no es el único inductor. El objetivo es que el 20% de toda la demanda final en 2020 sea renovable. Esto quiere decir que por cada cien unidades de energía final consumida (ya sea de electricidad, gasolina o gas natural), alguien debe invertir para generar 20 limpias. No tiene sentido que solo lo paguen los usuarios eléctricos. Proponemos repartirlo entre todos, en igual porcentaje, como un recargo en los peajes. Otra opción son los Presupuestos del Estado, pero como parece complicada, es más factible repartirlo entre todas las fuentes finales.

¿No cree que el transporte se va de rositas?

El transporte tiene un problema añadido, el de las carreteras. Las petroleras dicen que los conductores pagan muchos impuestos y tienen razón. La pregunta es si con lo que pagan cubren el coste que inducen, si no, habrá que repercutírselo. Una vía es el sistema de pegatinas que se aplica en Suiza y Austria: las compras y te dan derecho a usar las carreteras. Lo que nosotros proponemos, para empezar, es repartirlo en función del consumo de gasolinas y gasóleos. Calcular los kilómetros que recorres por cada litro que consumes es fácil. Se podría argumentar en contra que las carreteras vertebran el territorio. Pero también las redes eléctricas y los gasoductos lo vertebran, por tanto, habrá que utilizar ese criterio para todas las infraestructuras.

Hay quien dice que la reforma fiscal que plantean no se traduce en un gran recorte de precios.

No hemos propuesto nada concreto. Las simulaciones son un ejercicio para poner órdenes de magnitud. El que ha trascendido es el que baja un 7% la luz de los domésticos y sube un 28% el gasóleo. Esa simulación consiste únicamente en sacar de la tarifa el incentivo a las renovables. Pero si sacáramos renovables, cogeneración, residuos, las extrapeninsulares que quedan en la tarifa y la deuda eléctrica, si hiciéramos la limpieza total de los peajes y los financiáramos no solo con impuestos ambientales, pues no dan de sí, sino con el IVA, la electricidad bajaría casi un 30%. Lo cual da idea de todo lo que el consumidor paga y no debería pagar.

¿Piden, pues, subir el IVA?

El IVA es el impuesto que menos distorsiona, se reparte entre todos los productos. El objetivo es no penalizar a la electricidad frente a otras energías si queremos electrificar. Por desgracia, la tarifa se ha convertido en un mecanismo para que el consumidor pague impuestos formal e informalmente. La forma de repartirlo sin penalizarla es o un reparto más equitativo con el resto de energías, o pagarlo desde los Presupuestos. El IVA es una opción, pero puede haber otras, esto es una decisión política, del Gobierno. La limpieza total de peajes eléctricos y del gas puede conseguirse simplemente subiendo un 1% el IVA medio, que ahora es el 15%.

El aumento de las interconexiones con Francia encarecerá el precio en España si no se corrige la fiscalidad

 ¿Y el que grava la electricidad no debería bajar?

Entonces lo conviertes en una subvención frente al gas. Es más ortodoxo hacer limpieza de lo que no se debe pagar que bajar el IVA, porque si bajas el de la luz, la estás subvencionando frente al gas, que también es el 21%.

El problema es que, encima, no se haga nada.

Si no hacemos nada, no lograremos los objetivos de descarbonización y electrificación. Si no electrificas al ritmo necesario y te alejas del objetivo solo quedan dos soluciones: o desarrollas las renovables no eléctricas, que son más caras o emiten CO2, o aumentas la eficiencia y, aun así, podríamos no cumplir. Pero la eficiencia más rentable ya está agotada, habría que recurrir a inversiones no rentables, esto es, que lo que destines a aislar térmicamente un edificio cueste más que el ahorro que consigues. No tiene sentido.

Si se cierran las nucleares el precio de la luz subiría un 20%. Este cálculo coincide con el del ministerio.

Todos los escenarios funcionan igual: planteas uno central con una serie de hipótesis (de precios, capacidad, etc.), lo tomas como referencia y sobre este modificas una de las hipótesis. Así, en 2030, si extrajéramos los 7.000 MW nucleares y contando con la capacidad renovable prevista, el precio subiría un 20%. Hay algo importante: solo puedes sustituir unas tecnologías sin inercia, como las renovables, por otra con inercia, en las que el proceso de generación sigue funcionando aunque pare la fuente primaria. En la simulación hemos metido gas, porque sí tiene inercia. Cambiar 1 MW nuclear por 1 MW renovable es un mito.

¿Han propuesto ampliar la vida útil de las nucleares?

No, esa era una línea roja, no habríamos llegado a un consenso. Nuestro objetivo era identificar los impactos, pero es el Gobierno el que debe decidir. Habrá quien esté dispuesto a que suba la factura antes de que sigan las nucleares.

Si empresas y el Gobierno quieren ampliar la vida útil, ¿dónde está el debate?

El problema es garantizar a los titulares de las nucleares que las inversiones que deben hacer para ampliar su vida las van a recuperar. Las empresas dicen que los números no salen porque la fiscalidad es muy alta. A mí personalmente me parece ridículo que si hay un interés común, el proyecto fracase por una discusión fiscal. Después hay otro elemento: varios partidos proponen el cierre a los 40 años. La fiscalidad y la incertidumbre política van a determinar el futuro de la energía nuclear en España. No tanto los prejuicios de la población, que creo que no existen, al menos en cuanto a las plantas en funcionamiento.

¿Son las interconexiones eléctricas la panacea?

En esta cuestión han salido resultados interesantes. Se han hecho simulaciones para ver el impacto con más interconexión. Con una fiscalidad neutra en España y Francia, dejando solo el coste del CO2, nos convertimos en exportadores de electricidad a Francia, algo que no somos ahora por culpa de la tributación. Esto es lógico porque nuestra cartera de renovables pesa más, pues tenemos más viento y más sol y las renovables hacen bajar el precio del mercado. En ese escenario central, España tiene precios más bajos que Francia, le exportamos energía y cuando aumenta la interconexión, algo bueno para el suministro, a nosotros nos sube el precio, nos obliga a funcionar muchas horas con gas y nos aumentan las emisiones.

En enero de 2017 exportamos más a Francia y se disparó el precio.

Es curioso, al contrario que con el resto de productos, parece que exportar electricidad es malo. Aunque hay ganadores y perdedores, lo bueno del comercio es que, en ambos lados de la frontera las rentas y el beneficio global suben. Las interconexiones deben ir acompañadas de mecanismos de transferencias de renta, pero eso ya es política.

¿Cómo se hace ese reparto?

Hay que pedir a Francia que sea más generosa en la financiación de las interconexiones, porque quien ha puesto más dinero ha sido España. Francia percibía que al importar electricidad le subía el precio porque sus nucleares eran más baratas.

¿Cree que el informe se ha tergiversado?

Nuestro informe es complejo, denso y un análisis superficial puede llevar a conclusiones erróneas. Una publicada en la prensa es que el carbón hace bajar el precio. No es así. En las simulaciones lo que hacemos es bajar el precio del CO2, lo que hace bajar el precio. No es que el carbón baje el precio de la luz, sino que la bajada del CO2 hace que el carbón sea más competitivo que el gas y case en el mercado.

"Este no es un informe del Partido Popular"

A quienes critican que el informe de los expertos lleva el sello de Energía, Jorge Sanz les recuerda el grado de consenso logrado. “Si todos los elegidos por el Gobierno hubiesen votado a favor y los demás en contra, eso sería cierto”, pero no ha sido así. “Este no es el informe del PP”, subraya.

Un consenso que tiene más valor si se tiene en cuenta que “es un informe con contenido. No ha sido necesario sacrificar contenido para lograr un acuerdo”. Se ha hecho, según Sanz, “a base de tecnificar los debates; los números convencen cuando los pones en la mesa y la gente tiene perfil técnico es más fácil el acuerdo. Si hubiese sido un informe político habría habido prejuicios”, subraya.

Tras dejar claro que no son “adivinos” y que el futuro de las distintas tecnologías dependerá del nivel de competitividad que logren, considera interesantes los múltiples informes que se han publicado en paralelo: “Algunos nos ha servido de guía”.

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