El final de Wenger en el Arsenal recuerda que hay que salir a tiempo

Revolucionó el fútbol británico pero luego se ha visto superado por colegas más jóvenes

Wenger, celebrando el doblete liga-copa de la temporada 2001-02.
Wenger, celebrando el doblete liga-copa de la temporada 2001-02.

La carrera de Arsène Wenger es instructiva en muchos sentidos. El estudioso francés contribuyó a revolucionar el fútbol británico tras su llegada como entrenador al Arsenal en 1996. Sin embargo, ahora que cuelga las botas del club londinense tras 22 años, la principal moraleja para los líderes empresariales es esta: no te quedes demasiado tiempo.

Wenger se va como el entrenador más exitoso en la historia moderna del Arsenal. Sus equipos han ganado tres títulos de la Premier y siete Copas inglesas. En 2004, Los Invencibles se proclamaron campeones de liga sin sufrir ni una sola derrota, una hazaña que ningún otro equipo había logrado en más de un siglo. Ha contribuido a transformar a jóvenes jugadores como Thierry Henry y Cesc Fàbregas en superestrellas mundiales. Y todo lo consiguió gastando considerablemente menos en fichajes que sus rivales.

A los CEO les vendría bien seguir su modelo de liderazgo, desarrollo de talentos y asignación de capital. Y les vendría aún mejor prestar atención al aspecto más llamativo de su carrera: sus mejores logros llegaron al principio. Al Arsenal le ha costado recuperar éxitos pasados, e incluso terminó fuera de los cuatro primeros puestos de la liga la temporada pasada, la primera vez bajo el mando de Wenger.

Parte de ello no es responsabilidad del francés. Los oligarcas rusos y los jeques de Oriente Próximo están dispuestos a comprar el éxito a cualquier precio. El deporte también ha recuperado terreno respecto a las ideas de Wenger. Ya no es reseñable alimentar a los jugadores con brécol en lugar de cerveza. Tácticamente, ha sido superado por colegas más jóvenes.

Suele ocurrir. Martin Sorrell, obligado hace poco a dejar el gigante de la publicidad WPP tras más de tres décadas al mando, podría haberse retirado como un héroe no hace mucho tiempo.

Otros como Jamie Dimon, de JP Morgan, que recientemente amplió su mandato de 12 años por otros cinco, o Bob Iger, que está en su decimotercer año al frente de Disney, deberían preguntarse cuánto más pueden lograr realmente. Las dos etapas de Wenger sirven como recordatorio de que hay que salir a tiempo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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