Ganadores y perdedores de la batalla comercial de EE UU y China

Las tensiones comerciales sitúan a Airbus en una posición de ventaja frente a Boeing

Los analistas prevén un incremento del comercio interregional por la búsqueda de rutas para los intercambios

Donald Trump, presidente de EE UU.
Donald Trump, presidente de EE UU. AFP

La tensión comercial entre EE UU y China da un giro de tuerca. Donald Trump responde al guante lanzado por el gigante asiático con la puesta en marcha de nuevos aranceles por importe de 100.000 millones de dólares. Los nervios, que se habían visto calmados ante el principio de diálogo entre ambas potencias, regresan a los mercados. Pese a todo, los analistas confían en que la sangre no llegue al río. Kim Catechis, responsable de mercados emergentes de Martin Currie, filial de Legg Mason, espera que conforme avancen los acontecimientos se disipen los miedos antes de llegar a una guerra comercial sin cuartel.

José Luis Fernández Figares, director de análisis de Link Securities, afirma que en una economía tan globalizada como la actual, un conflicto a escala planetaria no beneficia a nadie. Aun así, es posible encontrar sectores y compañías mejor posicionadas e incluso favorecidas por el nuevo escenario que pone en la diana a la tecnología y la industria.

Uno de los sectores en la picota es el de la aviación con dos claros representantes en desigualdad de condiciones: Airbus y Boeing. Lucas Maruri, gestor de renta variable europea de Gesconsult, afirma que el de la avión es un sector con grandes volúmenes de contratos. Los aranceles de China situarían en una posición de desventaja a Boeing, compañía para la que el mercado asiático representa una parte importante de su cifra de negocio y que dispone de más del 50% de los aviones comerciales que operan en el país. Los pedidos que Pekín cancele con el fabricante estadounidense podrían caer en manos del rival Airbus, decantando la balanza hacia el lado europeo en la supremacía por el liderazgo de la fabricación de aviones comerciales.

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Otro de los negocios penalizados es el de sistemas de redes. En EE UU Juniper y Cisco son los grandes representantes frente a los chinos ZTE y Huawei y los europeos Nokia y Ericsson. Maruri afirma que las seis compañías compiten por hacerse con las infraestructuras para el despliegue del 4G y ponen la mira en el 5G, previsto para 2019. El enfrentamiento entre China y EE UU podría ser aprovechado por las firmas europeas para hacerse con los contratos.

Las políticas emprendidas por Trump suponen una amenaza para los fabricantes de semiconductores. Aquí destaca el papel de China, principal proveedor para empresas como Apple. La producción de estas piezas podría ser sustituida por compañías europeas, pero la dificultad de encontrar sustitutos llevará a firma de la manzana a fabricará sus propios componentes lo que se trasladará a un incremento de los costes a compensar con una subida de los precios.

Un claro beneficiado por la imposición de aranceles es Acerinox, compañía europea que concentra más del 50% de su beneficio EE UU. Las medidas anunciadas le permitirán elevar la producción en planta para hacer frente a la demanda y al eliminar competidores que tiraban el precio del acero permitirá incrementar los precios. Maruri cree que en menor medida, ArcelorMittal podría sacar provecho de los aranceles. El problema es que a diferencia de la anterior, la falta de demanda en EE UU obliga a exportar el excedente a Brasil. Si las medidas contra China no se extienden al resto de emergentes, Arcelor se sumaría a la lista de los beneficiados.

El sector de la automoción sería uno de los grandes perjudicados. Junto a fabricantes estadounidenses como Ford o General Motors, los expertos suman BMW o Daimler, porque gran parte de los vehículos que exportan a China son fabricados en EE UU. Solo en los dos primeros meses del año el gigante asiático importó 36.000 vehículos de EE UU.

Los aranceles se extienden también a productos como la soja o la carne de cerdo. La decisión adoptada por Pekín, el mayor comprador de soja estadounidense, pone en jaque el negocio de los agricultores del medio oeste, feudo electoral del partido republicano. El hueco que quede por cubrir podría ser ocupado por productores sudamericanos. La guerra de aranceles está llevando a China a explorar nuevas rutas comerciales. Kim Catechis prevé un incremento comercio interregional.

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