El traqueteo dio paso al silbido de la alta velocidad

Renfe acumula millones de viajes con el AVE por bandera

Renfe

En la década de los años setenta del siglo pasado el ferrocarril languidecía en España desbancado por el automóvil. La inminente incorporación de España al mercado común europeo hizo que instituciones y empresas comenzaran a prepararse para un mercado que pedía la especialización de cada modo de transporte. Como consecuencia, se estableció un nuevo marco de relaciones entre el Estado y Renfe, que pasó a ser regulada por los contratos programa, obligando al Estado a financiar las inversiones en infraestructura y a Renfe a incrementar la calidad de sus servicios.

A finales de la siguiente década, el Plan de Transporte Ferroviario y la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre perfilarían el tren del futuro. La organización de la empresa en unidades de negocio, que establecían un nuevo modelo de gestión, fue el primer hito de ese futuro en el que destacaba un nuevo servicio que revolucionó el sistema general de transportes: el AVE, que en 2017 cumplió 25 años desde la primera conexión Madrid- Sevilla en 1992. Los 471 kilómetros iniciales de línea de alta velocidad se han convertido en una red que ya supera los 3.200 kilómetros y abarca 27 provincias y 47 estaciones conectadas por trenes AVE, Avant o Alvia.

Resultados

La demanda de viajeros de Renfe creció en 2017 en 16,5 millones, alcanzando los 487,9 millones. Esta cifra representa una mejora del 3,5% frente a 2016.

La cifra de negocio del ejercicio pasado fue de 45,4 millones de euros antes de impuestos, una mejora del 15,3% con relación a 2016.

El ferrocarril es un elemento central para una economía baja en carbono, como pone de manifiesto el servicio de alta velocidad.

En 1992 utilizaron el AVE 1,3 millones de personas; el año pasado fueron 36,5 millones los viajeros que se subieron a los trenes de alta velocidad y altas prestaciones. La línea Madrid-Barcelona entró en servicio de forma parcial en 2003. En 2008 se completó hasta unir las dos capitales en dos horas y media. Después, la línea se prolongó hasta Girona y Figueres en 2013 y, a finales del mismo año, entró en servicio el enlace directo con Francia, con conexiones sin transbordo entre Barcelona y París. 

El servicio de Cercanías ha sido otro hito relevante en las últimas décadas, así como la segregación de la compañía en 2005. En esta fecha, Renfe se dividió en dos: Renfe Operadora, que se ocupa de la gestión de la operación, con los trenes y, en consecuencia, con la marca comercial AVE, y Adif, que gestiona la infraestructura, incluidas las líneas de alta velocidad. Esta división permitirá que circulen por las vías de Adif servicios de alta velocidad diferentes a los ofertados por Renfe.

Alsa, el autobús más internacional

El traqueteo dio paso al silbido de la alta velocidad

Desde su constitución en 1923, Alsa ha re­corrido muchos ki­ló­metros. La expansión del negocio en los años sesenta la llevó a convertirse en el ma­yor grupo español de transporte de viajeros por carretera, presente en varios países. En 1964 puso en marcha la primera línea internacional Oviedo-París-Bruselas y el servicio regular Asturias-Madrid.

Fuera del ámbito europeo, el proceso de internacionalización la condujo, en 1984, a implantarse en la República Popular China. El siguiente paso fue la entrada en Marruecos, con la adjudicación de la gestión del transporte urbano de Marrakech, en 1999, al que siguió el de Agadir y, posteriormente, el de Tánger y Khouribga.

La compañía fina­lizó el siglo XX con la adquisición de la empresa pública Enatcar en 1999. Alsa y Renfe firmaron en 2013 un acuerdo para fomentar la intermodalidad y el uso combinado de autobús y tren.

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