Trump desencadena una guerra comercial con China al imponer aranceles por 60.000 millones

Demandará al gigante asiático ante la OMC por supuestas violaciones de leyes comerciales

Busca contrarrestar "prácticas injustas" en materia de propiedad intelectual

Aranceles EE UU China pulsa en la foto

El presidente de EE UU, Donald Trump, amenazó hace quince días con imponer un arancel global del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las de aluminio para tratar de frenar las prácticas abusivas de países como China o México, que estaban provocando una deslocalización de empleo y actividad en EE UU.

La intensa actividad diplomática desencadenada por ese anuncio ha tenido su recompensa en el caso de los socios americanos y europeos. Trump anunció esta tarde que la Unión Europea, Brasil, Argentina, México, Canadá y Australia, se libran de momento de la aplicación de esos recargos. Horas antes del anuncio, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se había mostrado optimista con respecto a la posibilidad de que las empresas europeas se vieran exoneradas. Pero esa es solo una victoria parcial. Fuentes gubernamentales ya deslizaron en la tarde del jueves que es una medida temporal y que estará sujeta a negociaciones. En el caso de Canadá y México estará ligada a la mejora del tratado de libre comercio entre las tres naciones.

Trump, sin embargo, los aplicará de forma inmediata a China y Japón. Y en el caso del gigante asiático irá mucho más allá al imponerle aranceles por un importe de 60.000 millones de dólares para un gran número de bienes, al margen del acero y el aluminio. El argumentario oficial responsabiliza directamente a China de ser el causante de que EE UU tenga el mayor déficit comercial del mundo, por encima del medio billón de dólares. De ellos, 375.000 millones son el resultado de las masivas compras de tecnología y productos de consumo a China (ver gráfico). Sin embargo hay otros tres países (México, Japón y Alemania), cuyas ingentes exportaciones a  EE UU también son los culpables del abultado desfase comercial. México y Alemania quedan eximidos por ahora de los aranceles, mientras que Japón, que tiene un saldo excedentario con EE UU de 68.800 millones de dólares (el tercero más alto por detrás de México), sí se verá afectado.

Trump denunciara á China ante la Organización Mundial de Comercio por “prácticas abusivas” en materia de propiedad intelectual y reclamará a Pekín que “reduzca en unos 100.000 millones de dólares” el superávit comercial que tiene en la actualidad con EE UU.

El Ejecutivo estadounidense recurrió al artículo 301 de la Ley de Comercio Exterior, en vigor desde 1974, para iniciar una investigación sobre el supuesto robo de propiedad intelectual estadounidense y la transferencia forzada de tecnología por parte de China. Los primeros cálculos estimaban un daño cercano al billón de dólares, lo que habría servido como base para el inicio de las hostilidades. Michael Kagan, gestor de Clearbridge, filial de Legg Mason, precisa que esa norma deja margen a las autoridades estadounidenses más allá de los aranceles. “Podría bloquear cualquier inversión china en su territorio, restringir la capacidad de las empresas chinas para hacer negocios en EE UU, colaborar con otros socios comerciales para aislar al país asiático y limitar el acceso a suelo estadounidense de los ciudadanos chinos mediante la concesión limitada de visados”, remarca.

De hecho, la oficina del representante estadounidense de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, tendrá ahora 15 días para publicar una lista de productos afectados por los aranceles que, según fuentes de la Casa Blanca, podrían afectar a unos 1.300 tipos de bienes, desde zapatos hasta tecnología punta.

Una vez publicada esa lista, habrá un período de comentarios públicos de 30 días antes de que los aranceles entren en vigor, según la Casa Blanca. Por otra parte, Trump dará 60 días al Departamento del Tesoro para decidir cómo restringir la inversión china en EE UU debido a sus prácticas de “distorsión del mercado”.

¿Qué impacto puede tener esta guerra comercial con China en las empresas de EE UU? Kagan resalta que la imposición de aranceles a las exportaciones chinas a suelo estadounidense perjudicaría a más empresas cotizadas de las que beneficiaría. “El sector aeronáutico, el automovilístico, el de los cultivos agrícolas, el de los semiconductores y el de productos químicos serían los más afectados por esa guerra”. En el otro lado, acero, aluminio, telecomunicaciones, mobiliario y el textil serían algunas de las industrias cuya actividad y empleo se verían impulsadas por una reducción de las importaciones chinas.

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