La recuperación se consolida, pero no hay economía inmune frente al proteccionismo

Europa debe manejar con prudencia y serenidad el riesgo de una escalada de aranceles y represalias

Mario Draghi, ayer en Fráncfort.
Mario Draghi, ayer en Fráncfort.

La percepción de que la economía europea se fortalece de forma creciente se dejó sentir ayer en el seno del Banco Central Europeo. Por primera vez en varios meses, la entidad que preside Mario Draghi retiró de su discurso la referencia a la posibilidad de aumentar el montante del programa de compras de deuda, una coletilla que mantenía desde que el año pasado el banco decidió reducir el paquete de adquisiciones y anunció el posible final del programa. La hoja de ruta de Fráncfort se mantiene, de momento, sin cambios importantes: el programa durará al menos hasta septiembre con una cantidad mensual de 30.000 millones de euros y la reinversión de los vencimientos. Pero la posibilidad de aumentar las compras ha desaparecido del discurso, lo que muestra la confianza del BCE en la buena marcha de la recuperación europea.

Draghi advirtió, sin embargo, de que existen sombras que pueden perturbar el actual clima de tranquilidad. Por segunda vez en las últimas semanas, el presidente del BCE fue muy crítico con la política económica de EEUU y señaló el peligro que entraña para la recuperación la posibilidad de una guerra comercial entre Washington y Europa. Aunque de momento las amenazas proteccionistas de la Casa Blanca no han afectado a la economía, nadie puede predecir el resultado de una batalla de aranceles y represalias mutuas, ni siquiera un Donald Trump que no parece consciente del potencial destructivo que puede tener un conflicto de esta magnitud entre Washington y sus socios. “Cuándo alguien impone aranceles a sus aliados, uno se pregunta quiénes son sus enemigos”, señalaba ayer con razón el presidente del BCE.

Una de las primeras respuestas a la ofensiva proteccionista de EEUU ha sido la firma, ayer en Santiago de Chile, del Tratado Transpacífico, que liberaliza el comercio entre 11 países y del que finalmente se ha retirado EEUU. Pese a que Bruselas sigue confiando en que la anunciada subida inminente de aranceles no se produzca, todo apunta a un endurecimiento del clima comercial que hay que manejar con prudencia y serenidad. Porque como ocurre en toda guerra, los daños pueden ser mayores y más graves de lo previsto.

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