Guindos, partidario de seguir con tipos bajos para no dañar la recuperación

Opta por una política monetaria pragmática y realista, que ponga fin a las medidas adoptadas por Draghi

El Parlamento Europeo escrutará sus ideas de política monetaria el próximo lunes

luis de guindos
El ministro español de Economía, Luis de Guindos, y el comisario europeo de Economía, el socialista Pierre Moscovici. EFE/ Olivier Hoslet

El todavía ministro español de Economía y futuro vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, se ha mostrado este martes partidario de una política monetaria pragmática y realista, que ponga fin a las medidas excepcionales adoptadas durante el mandato de Mario Draghi pero que mantenga un nivel de tipos de interés suficientemente bajo para no abortar la recuperación.

"La normalización [de la política monetaria] tiene que ir acompasada con la recuperación económica, es decir, tiene que ir, de alguna forma, en paralelo", señaló tras asistir en Bruselas a la reunión mensual del Ecofin (ministros de Economía y Finanzas de la UE).

Guindos empieza así a perfilar su figura con vistas a la audiencia pública a la que deberá someterse el próximo lunes en la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, un examen no vinculante pero en el que los eurodiputados intentarán clasificarle como halcón (partidario de una ortodoxia alemana) o paloma (partidarios de la flexibilidad y creatividad de Draghi).

Algunos analistas atribuyen a Guindos un papel de contrapeso meridional a Berlín, pero otros le identifican con las posiciones más duras por su cercanía al antiguo ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. El examen del lunes podría dar nuevas pistas sobre la orientación del futuro vicepresidente, que, de momento, intenta suavizar su perfil.

"No es un tema de halcones o de palomas sino de sentido común", ha asegurado Guindos en la rueda de prensa posterior a su último Ecofin. "Los calificativos son simplificaciones y la realidad suele ser más compleja", ha añadido.

El futuro vicepresidente del BCE ha buscado el equilibrio y se resiste, por ahora, a decantarse por alguno de los dos bandos que conviven en el Consejo de Gobierno del BCE, en un momento en que Alemania prepara la ofensiva para desmantelar la herencia de Draghi.

Las medidas extraordinarias eran para tiempos extraordinarios.

 

Guindos parece dispuesto a secundar la retirada de las excepcionales medidas adoptadas por el presidente del BCE, que ha impulsado programas de compra de deuda pública y privada con un multimillonario plan de expansión cuantitativa (QE, según las siglas en inglés).

"Las medidas extraordinarias de política monetaria eran para tiempos extraordinarios", ha señalado Guindos la caducidad de la era Draghi. La retirada de esos estímulos parece inevitable en unos momentos en que, según el ministro, "vivimos en un entorno mucho más tranquilo".

Pero Guindos se ha cuidado de no decantarse del todo por la ortodoxia que se avecina. Y ha recordado que en un escenario de tipos de interés reales en mínimos y la inflación contenida, la autoridad monetaria tendrá que plantearse si el concepto de normalidad no ha variado. Una ventana abierta a mantener los tipos muy bajos y a subirlos de manera muy paulatina e, incluso, a mantener algunas de las medidas introducidas por Draghi y consideradas hasta hace poco incompatibles con la labor de los bancos centrales.

"Si conseguimos una inflación en torno al 2%, que es el objetivo del BCE, eso va a implicar que los tipos de interés nominales van a estar bajos. (...) Y con tipos de interés nominales muy, muy reducidos, la posibilidad de aplicar una política monetaria tradicional es más limitada y eso hace que las medidas no convencionales, a lo mejor, dejen de ser tan no convencionales y empiecen a ser más usuales".

El equilibrio diseñado por Guindos coincide con las tesis menos extremistas que se están abriendo paso en el Bundesbank (Banco de Alemania), cuyo presidente, Jens Weidmann, suena como favorito para suceder a Draghi el año que viene.

A principios de este mes, el propio Weidmann señalaba que "dada la baja presión inflacionista, una política monetaria acomodaticia es apropiada y esa relajación continuará incluso cuando terminen los programas de compra de deuda".

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