Guindos es un éxito para Alemania

Berlín podría apoyar a un europeo del norte para la presidencia del BCE

Luis de Guindos, ministro de Economía español, y Wolfgang Schäuble, exministro de Finanzas alemán, en 2013.
Luis de Guindos, ministro de Economía español, y Wolfgang Schäuble, exministro de Finanzas alemán, en 2013.

En la UE, el ganador principal no siempre es el que se lleva el premio a casa. Véase el caso de España, cuyo ministro de Economía, Luis de Guindos, es la única persona que queda en la carrera por convertirse en vicepresidente del BCE después de que Irlanda retirara ayer a su candidato, Philip Lane. Su designación significa que es más probable que un europeo del norte obtenga el puesto principal cuando se vaya Mario Draghi, en 2019. Los alemanes ansiosos por poner fin a las políticas monetarias poco ortodoxas estarán encantados.

El mérito no es tanto de De Guindos como de una serie de consideraciones. España no tiene ninguno de los principales cargos de la UE. Tampoco está representada en el Comité Ejecutivo del BCE, en el que tradicionalmente han participado cada uno de los cuatro países más grandes de la zona euro.

Es cierto que Irlanda podría argumentar que no ha estado en este consejo desde el lanzamiento del euro en 1999 y que su candidato tenía experiencia en la banca central, de la que carece su rival. Pero Dublín probablemente tiene la vista puesta en el puesto de economista jefe del BCE, del que se marchará el alemán Peter Praet a finales de mayo del año que viene.

Otros probablemente estén mirando dos pasos adelante, hacia la presidencia. Alemania nunca ha tenido el cargo, pero ya tiene un miembro en el Comité Ejecutivo, Sabine Lautenschlaeger, cuyo mandato termina en 2022. Es una de las dos únicas mujeres en el Consejo de Gobierno, que incluye al Comité Ejecutivo, y que fija los tipos, por lo que obligarla a renunciar será difícil de aceptar a menos que entretanto surjan candidatas femeninas para otras vacantes. Por tanto, podría preferir respaldar a un candidato de otro país del norte de Europa, preferiblemente uno que prefiera liquidar las políticas de la época de crisis, como la compra de activos.

La economía de la zona euro debería, en teoría, ser capaz de soportar el cambio. Crecerá un 2,3% en 2018 y un 2% en 2019, y el mercado laboral continuará mejorando, según pronosticó la Comisión Europea el día 7. Pero sustituir a Draghi por un banquero central más ortodoxo, con De Guindos de adjunto, dejaría el escalón más alto del BCE sin pensadores creativos, en caso de otra crisis.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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