Advertir (y proteger) a los inversores del riesgo de las criptomonedas

Este tipo de activos se mueven en un terreno poco transparente y escasamente protegido

Advertir (y proteger) a los inversores del riesgo de las criptomonedas

La irrupción de las criptomonedas en los mercados financieros está generando una creciente fascinación entre muchos inversores, algunos de los cuales no conocen ni los riesgos ni la volatilidad que rodean a estos activos. Cada vez son más las voces que alertan sobre el potencial especulativo que tienen las criptomonedas y sobre la necesidad de ser conscientes de ese riesgo antes de invertir. El Banco de España y la CNMV se sumaron ayer a estas advertencias al recordar el peligro que entrañan tanto las monedas virtuales como las emisiones de participaciones o tokens – denominadas ofertas iniciales de criptomonedas (ICO)– e insistir en que todos estos nuevos activos tienen altas probabilidades de pérdida y de fraude.

La primera razón para ser precavido con los bitcoins y otras criptomonedas, así como con las ICO, es que no gozan de protección. Como recuerda el Banco de España y la CNMV, de momento ninguna de estas emisiones ha sido registrada, autorizada o verificada por ningún supervisor en España, lo que supone que carecen de las garantías y respaldos propios de otros vehículos de inversión. Los ahorradores que inviertan sus ahorros en las criptomonedas no pueden contar con el Fondo de Garantía de Depósitos o el Fondo de Garantía de Inversiones. Las criptomonedas, al contrario que el euro, el dólar o el yen, tampoco gozan del respaldo de un banco central, con todo lo que ello implica. No cotizan en mercados organizados, lo que puede provocar oscilaciones muy altas de precio sin causa aparente. Se mueven en un terreno poco transparente y escasamente protegido.

El Banco de España y la CNMV hacen bien en advertir a los inversores sobre los riesgos, pero esas recomendaciones no constituyen una protección suficiente frente a las consecuencias que puedan derivarse de una futura burbuja financiera. La iniciativa planteada la semana pasada en el Congreso para regular las monedas digitales de forma global, someter las plataformas virtuales a la normativa de blanqueo de capitales y obligar a los inversores a informar de sus transacciones sería una primera medida real y efectiva para encarar de verdad el problema.

 

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