No asumir ningún riesgo es lo más arriesgado

Ahora hay más valor en Europa, Japón y emergentes que en EEUU, donde encontramos menos capacidad de sorpresa

No asumir ningún riesgo es lo más arriesgado

Asi sin darnos cuenta, ya hemos dejado atrás el primer mes del año. Los mercados han arrancado con fuerza arrastrando algunas de las dinámicas del final de 2017: bolsa estadounidense marcando máximos, el dólar debilitándose hasta niveles de 1,25, los tipos repuntando, poco a poco, pero repuntando. Como inversores, tenemos de nuevo por delante un año apasionante. ¿En qué invertimos?

Partiendo de la premisa de que consideramos que el fondo de inversión es el vehículo más eficiente para el inversor particular, a la hora de elegir cuál nos conviene, deberíamos decantarnos por aquellas ideas o estrategias en las que el riesgo esté mejor remunerado. En este entorno, no asumir ningún riesgo es la decisión más arriesgada del mundo. La inflación, aunque débil, vuelve a ser inflación y en Europa no tenemos un activo libre de riesgo que sea capaz de protegernos ante el incremento de los precios.

Al mundo le ha costado una década volver a crecer de forma sincronizada. Países emergentes y desarrollados van, por fin, en la misma dirección y las inercias son potentes. En este entorno, con un crecimiento mundial que puede rozar el 4% en 2018, las empresas tienen viento de cola para seguir haciéndolo bien. Las estimaciones de crecimiento de beneficios para el 2018 son de dos dígitos. En Europa, Japón y emergentes encontramos las cifras más atractivas de crecimientos esperados, mientras que, en Estados Unidos, gracias a la reforma fiscal de Donald Trump, podrían hacerlo a un ritmo del 14%.

Como gestores y selectores de fondos, pensamos que es momento de estar invertido en renta variable y que los inversores deberían, en estos momentos, asumir en sus carteras el riesgo máximo que cada uno sea capaz de asumir.

Por zonas geográficas, vemos más valor en Europa, Japón y emergentes que en Estados Unidos donde las cotizaciones han tenido un mejor desempeño en los últimos años y pensamos que hay menos capacidad de sorpresa.

En nuestra doble labor –de gestores y selectores–, tan importante es la generación de ideas de inversión como la puesta en práctica de las mismas. Así, en pleno debate sobre las bondades de la gestión pasiva frente a la activa (centrada en gran medida en un solo aspecto: el coste), nosotros defendemos la armónica convivencia de ambas. Como inversores, queremos tener a nuestra disposición el catálogo de posibilidades más amplio posible. ¿La gestión activa aporta valor? Pensamos que sí. ¿En todas las regiones por igual? La respuesta es no.

Veamos el caso de Europa, nuestra principal apuesta en renta variable para el 2018. La rentabilidad del índice europeo MSCI Europe en 2017 fue del 7,27%. Todos los fondos seleccionados para la cartera europea de nuestra gestora consiguieron superar esta referencia. Algunos de ellos, la doblaron, como es el caso de MFS European Value. Otros la triplicaron, como Jupiter European Growth y Alken European Opportunites. Entre los gestores patrios, los resultados fueron también excelentes. Solventis Eos, Rex Royal y Lierde superaron el 14% de rentabilidad en el ejercicio.

En un año en el que gran parte de la rentabilidad vino determinada por la divisa, fuimos capaces de encontrar gestores globales que superaron con creces la rentabilidad del índice mundial en euros, que es, al fin y al cabo, nuestra referencia. Los mejores resultados nos los dieron gestores españoles. True Value, Valentum, Equam Global Value y Algar Global Fund dieron rentabilidades de entre el 21% y el 27%, pulverizando la de su benchmark.

Una de nuestras tareas es seguir descubriendo talento en la gestión de fondos en España y poniendo en conocimiento de nuestros inversores buenos gestores que, además, sean capaces de conseguir buenos resultados. En Estados Unidos, sin embargo, no tener un peso importante en el sector tecnológico o haberse perdido las supersónicas FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) ha salido caro. Muchos gestores activos se han quedado muy por detrás del índice. En mercados tan eficientes como el estadounidense, es una buena idea ir con el mercado y emplear ETFs para una parte de la cartera.

El mismo enfoque se puede aplicar a los estilos de gestión. ¿Debemos tener Value o Growth? Pensamos que la mejor idea es tener gestores de ambos. El año 2017 tenía todos los mimbres para ser el año del Value y, sin embargo, el crecimiento ha vuelto a resultar ganador. Un adecuado equilibrio de estilos y gestores especialistas es la mejor decisión.

Tenemos por adelante un 2018 apasionante. En principio, con el panorama de riesgos económicos bastante despejado. El 31 de diciembre sabremos lo que realmente fue, pero pensamos que la mejor decisión es permanecer invertidos y confiar en buenos gestores para construir nuestras carteras. Quizá, porque ahora, más que nunca, la rentabilidad importa.

Marta Campello es gestora de fondos de Abante

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