Yellen o la virtud de subir tipos sin que descarrilen la economía ni Wall Street

Se retira de la Fed con pleno empleo e inflación contenida en EE UU

Los expertos alaban su prudencia al retirar estímulos, que marca la senda para el BCE

El delicado proceso de vuelta a la normalidad de la política monetaria mundial está a punto de perder a una de sus grandes protagonistas. Janet Yellen preside hoy por última vez la reunión de la Reserva Federal, que abandonará de forma definitiva esta semana. Dejará en herencia a su sucesor, Jerome Powell, una economía en expansión y con pleno empleo –pero aún baja inflación– y con la difícil tarea de la retirada de los estímulos casi resuelta.

Yellen llegó a la presidencia de la Fed en febrero de 2014, ya en el ocaso de las medidas extraordinarias que tuvo que poner en marcha su predecesor Ben Bernanke para sacar de la crisis a la mayor economía del mundo. Fue la encargada de poner fin de forma definitiva a las compras de deuda, en octubre de 2014, que dispararon el tamaño del balance de la Reserva Federal a un nivel sin precedentes, en los 4,5 billones de dólares. Y fue a continuación desarrollando una hoja de ruta para el repliegue de los estímulos monetarios que va a quedar como ejemplo para bancos centrales como el BCE o el Banco de Japón, aún con una larga tarea por delante.

Así, tras cerrar el grifo de las compras de deuda, Yellen decidió poco más de un año después la primera subida de tipos en interés en nueve años, al comenzar a despegarlos del 0% en diciembre de 2015. A punto de concluir su mandato, los ha subido en otras cuatro ocasiones –a finales de 2016 y tres veces en 2017– y ha abordado además la reducción gradual del balance de la Fed, al dejar de reinvertir en su totalidad los vencimientos de deuda el pasado octubre. En definitiva, su mandato ha estado guiado por la retirada gradual y sin estridencias de todas las medidas extraordinarias de Bernanke, a medida que se consolidaba el crecimiento económico y dejaban de ser necesarias. Y lo ha hecho sin estridencias, la virtud más preciada en un banquero central que afronta tal proceso.

“Yellen ha sido muy prudente. Llegó al cargo en un momento de mercado muy difícil, pero ha sabido manejar a los inversores y ser muy predecible”, explica Rosa Duce, economista jefe del centro de inversiones de Deutsche Bank. En la memoria quedará la torpeza de Bernanke cuando lanzó por primera vez la idea de la retirada de las compras de deuda, en mayo de 2013, provocando una sacudida en el mercado.

Los expertos coinciden en que Yellen ha sabido entender la fragilidad de un mercado que se había disparado gracias precisamente a las compras de deuda y de las que dependía en buena medida para prolongar su rally, hasta el punto de que ni la deuda ni Wall Street se ha alterado en absoluto al final del camino, cuando la reducción del balance ha comenzado a ser realidad. “Yellen administró muy bien la estrategia de salida. Ha sido muy transparente y predecible, sin crear incertidumbres. La estrategia de comunicación ha sido muy importante, quizá lo más destacado de su mandato”, explica José Manuel Amor, de AFI.

Empleo e inflación

El mercado ha seguido por tanto disfrutando de la baja volatilidad propiciada por los bancos centrales, con la Fed a la cabeza, mientras mejoraba la situación económica. “La tasa de desempleo de EE UU se encuentra al nivel más bajo desde 2001 y, desde que Yellen fue nombrada presidenta de la Reserva Federal, la inflación subyacente relacionada con el consumo privado se ha situado en una media del 1,6%. En este sentido, Yellen se merece un sobresaliente en la consecución del doble mandato de la Fed”, señalan desde BBVA Research.

La presidenta de la Reserva Federal también ha sabido contener las expectativas de alza de tipos que surgieron con la llegada de Trump y valorar con perspectiva el alcance de sus medidas, como la reforma fiscal. “La Fed no considera que las rebajas fiscales planteen riesgos para la inflación, al tiempo que pueden impulsar el crecimiento económico a corto plazo”, añaden en BBVA. “Yellen ha preferido ir despacio”, señala Amor.

Las críticas surgen a la hora de analizar en profundidad la calidad del empleo en EE UU, al considerar el empleo parcial o a quienes han dejado de buscar trabajo, y de prever la evolución de la inflación, que no termina de acercarse al objetivo del 2%, según la tasa subyacente relacionada con el consumo privado, el referente para la Fed. La institución ha iniciado tímidamente el debate sobre la revisión de ese objetivo, desafiante para todos los bancos centrales y que corresponderá a Powell abordar.

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