Fiat Chrysler pisa a fondo en la carrera del motor

Sus acciones son, de lejos, las de mejor rendimiento del sector en el último año

Sergio Marchionne, CEO de Fiat Chrysler, en el salón de Detroit (EEUU), el pasado día 15.
Sergio Marchionne, CEO de Fiat Chrysler, en el salón de Detroit (EEUU), el pasado día 15.

Fiat Chrysler está acelerando al máximo. Sus acciones son, a distancia, las de mejor rendimiento de la industria del motor en el último año. Y su múltiplo deja en nada los de varios lustrosos rivales, a pesar de unas ganancias mediocres. Es una ventaja difícil de defender para quien suceda a Sergio Marchionne como jefe.

La compañía hizo 6.200 millones de euros de beneficios antes de impuestos en 2017, con un margen del 5,6%, casi cinco veces más que hace tres años. El éxito se debe a un cambio en la producción hacia más SUV y camiones y a una reducción de la deuda neta de unos 9.000 millones desde 2014. La acción ha subido un 172% desde finales de 2016, ayudada en parte por los informes de que la china Great Wall Motors está interesada en un acuerdo. Tesla la sigue de lejos con un 62%.

La conducción de Marchionne ha impulsado el múltiplo de Fiat a 8,7 veces las ganancias de 2017. Eso la pone por delante de Ford, lo cual tiene sentido: el segundo fabricante de coches más grande de EE UU no espera cosechar muchos beneficios de su modernización hasta 2021.

Menos racional, tal vez, es que su múltiplo también supere el de General Motors, Renault, Volkswagen, BMW y Daimler, a pesar de que todos tienen mejores márgenes. Puede que los accionistas esperen que la empresa se venda o se disuelva, a pesar de las protestas de Marchionne en sentido contrario.

Ya sea que los inversores se estén centrando demasiado en las mejoras a corto plazo o apuesten por una megafusión, claramente están ignorando la amenaza de los coches eléctricos y autónomos. La necesidad de Fiat de reducir la deuda significa que ha invertido menos que sus pares en estas nuevas tecnologías, lo que la hace vulnerable al cambio.

Marchionne ha reiterado algunas de sus propias dudas en el salón de Detroit y ha dicho que no conoce a ningún fabricante importante que “gane dinero vendiendo coches eléctricos”. Pero también admitió que serán la única forma de alcanzar los objetivos europeos de emisiones. Por ahora, la cautela de Marchionne está sentando bien entre los accionistas. Quien le suceda cuando renuncie el próximo año tendrá dificultades para defender la posición actual de Fiat.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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