El reto de sobrevivir a la revolución digital en las rebajas

El potente modelo de Amazon ha contribuido a dinamitar el esquema tradicional

El reto de sobrevivir a la revolución digital en las rebajas

Hace tan solo unos años, no demasiados, las estadísticas sobre comercio electrónico en España arrojaban un diagnóstico poco alentador. Las cifras no aumentaban, la logística no estaba a la altura del entorno digital y el consumidor español parecía demasiado apegado a la experiencia física de la compra para dar el salto a la red. Un vistazo a la actual campaña de rebajas de invierno, cuyo inicio ya no coincide de forma estricta con el 7 de enero, permite vislumbrar hasta qué punto el ecommerce ha despegado en España y los consumidores se han acostumbrado a un modelo de compra radicalmente diferente al tradicional.

El pasado viernes, la CNMC publicaba un barómetro en el que cifraba en más de 13.000 millones de euros lo gastado por los españoles en compras por la web en el segundo trimestre del año, con un incremento del 23%. Los datos de la campaña de rebajas –a la que ayer se sumaron dos grandes compañías, como El Corte Inglés e Inditex– no solo superarán probablemente y con creces esos datos, sino que han vuelto a evidenciar la catarsis que ha sacudido el modelo de descuentos.

La entrada de Amazon en el mercado español –que comenzó su campaña de rebajas el día de año nuevo con 1,7 millones de artículos disponibles las 24 horas – ha sido uno de los grandes factores que han contribuido a reventar un esquema que recibió su primer golpe con la liberalización de 2012. La posibilidad de realizar promociones a lo largo del año, sin necesidad de esperar a enero o agosto, fue recibida entonces como una forma de poder competir con el comercio electrónico, pero también ha provocado distorsiones que reconocen no solo los pequeños comerciantes, sino las grandes cadenas. Una de las más evidentes es el riesgo que supone para los márgenes del negocio el aumento de las temporadas de descuentos o la incorporación de eventos como el Black Friday estadounidense. Todas esas dificultades forman parte de una revolución vertiginosa e imparable que muy probablemente seguirá transformando este y otros modelos comerciales. Como ante todo cambio radical, la única respuesta es adaptarse.

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