“No esperamos subida de tipos de interés en la zona euro hasta bien entrado 2019”

El principal riesgo de mercado está en una retirada de estímulos más rápida de lo esperado

Apuesta por subordinada de bancos para 2018, incluido Bankia, BBVA y Santander

Germán García Mellado, gestor de Merchbanc Renta Fija Flexible
Germán García Mellado, gestor de Merchbanc Renta Fija Flexible

En un entorno marcado por la retirada progresiva de los estímulos, los gestores empiezan a preparar sus carteras para evitar las pérdidas e intentar sacar algo de rentabilidad en un contexto muy complicado para la renta fija. Germán García Mellado, de Merchbanc Renta Fija Flexible, expone su estrategia para el próximo año. Este 2017 el fondo que gestiona acumula una rentabilidad del 6,1%.

En un entorno de alza de rentabilidades como el que se espera para 2018, ¿cuál es su estrategia para gestionar las caídas de los precios en el mercado de deuda?

De cara al próximo año posicionamos nuestra cartera de manera que nos podamos beneficiar de una normalización monetaria en la zona euro. Invertimos en bonos del sector financiero, un negocio en el que la subida de los tipos genera un mayor margen de intereses. Aquí entrarían las emisiones de deuda subordinada.Otro instrumento son los títulos referenciados a los tipos de interés interbancarios. Para los perfiles más flexibles estarían las ventas sobre futuros de bonos de gobierno.En la actualidad preferimos estar vendidos de bono del Gobierno alemán a 10 y 30 años para cubrir la exposición a tipos de interés.Por último estarían las emisiones en economías en las que no se espera que repunten tanto los tipos.

Dentro de la deuda bancaria, ¿cuentan con exposición a las entidades españolas? ¿A cuáles?

Creemos que la deuda bancaria tiene valor porque, al no ser un activo elegible por parte del BCE, su valoración no está distorsionada. Dentro de este universo de inversión apostamos por deuda subordinada en bancos con buenos fundamentales, preferiblemente con exposición a banca comercial antes que de inversión.En nuestra cartera tenemos posiciones en deuda de BBVA, con opción de amortización cercana, en Santander y en Bankia, que podría beneficiarse de unas expectativas de tipos más altos en próximos meses.

Las fuertes caídas de las rentabilidades han llevado a muchos a refugiarse en el high yield. ¿Existe burbuja en este segmento?

Las políticas monetarias ultralaxas han llevado a los inversores a dar un paso más en su perfil de riesgo en búsqueda de mayores rentabilidades. Dicho esto, más que burbuja creemos que existe una sobrevaloración y es de esperar una corrección de estos activos, poniendo en precio los fundamentales reales de estas empresas. Pero esto no quiere decir que vaya a haber defaults.

¿Existe valor en la deuda high yield?

No todo vale.Vemos valor en empresas ligadas al ciclo económico.Dentro de estas tenemos en cartera empresas de componentes de automóviles como Gestamp y Antolin.

¿Y en deuda emergente?

Como en el caso anterior, existen nichos concretos. En materia de deuda de Gobierno mantenemos posiciones en países como Brasil, que acaba de salir de la recesión, o Argentina tras las medidas aprobadas por el Ejecutivo de Macri y la apertura al exterior.

¿Cómo valoran el impacto de la reducción de las compras del BCE?

En los primeros meses de 2018, a pesar de que el BCE reducirá las compras, no estimamos un fuerte impacto. La situación empezará a cambiar a partir de la segunda mitad conforme el mercado empiece a descontar el fin del quantitative easing. No obstante, no esperamos subida de los tipos hasta 2019, incluso bien entrado el ejercicio. Trasladado esto al mercado secundario, esperamos que el 10 años europeo, tomando de referencia Alemania, se sitúe entre el 0,8% y el 1% a finales del próximo año frente al 0,4% actual.

Con la inflación subyacente por debajo del 1%, ¿es el momento indicado para comenzar a retirar los estímulos?

El 0,9% de inflación [último dato publicado por la eurozona] sí es reducido, pero si nos fijamos en las expectativas de inflación a cinco años, se esperan niveles del 1,7%. No creemos que la inflación sea un problema a futuro. No obstante, soy de la opinión de que debemos acostumbrarnos a inflaciones más bajas de entre el 1% y el 2% como consecuencia de las nuevas tecnologías, el envejecimiento de la población y la globalización, que hacen que no veamos presiones inflacionistas a futuro.

¿Cuáles son los principales riesgos a los que se enfrenta el mercado de deuda?

La principal amenaza pasa por una retirada de los estímulos más rápida de la esperado. En el plano político, Italia y el auge del populismo a nivel mundial es un tema que nos preocupa a largo plazo. Otro asunto que se debería monitorizar es el crecimiento chino y su posible ralentización, que lleva sobrevolando a los mercados en los últimos años, pero que no se sabe cuándo podría estallar.

¿Prefieren duraciones cortas o largas?

No nos importa tomar duraciones altas si estamos cómodos con la inversión porque cubrimos mucho la duración con bonos de Gobierno. Por ejemplo, tenemos posición en deuda portuguesa y argentina a 30 años. Hay que tener en cuenta, además, que las rentabilidades a corto plazo en la eurozona están en negativo próximas a cero.

¿Esperan cambios significativos con la llegada de Jerome Powell a la Fed?

Esperamos una tendencia continuista. El escenario central que manejamos pasa por tres subidas de los tipos en 2018. Por lo tanto, no vemos a los bonos americanos repuntando mucho más de los niveles actuales. Para finales de año nos marcamos como tope una rentabilidad a diez años del 2,75%.

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