10 fotos

Así han cambiado la economía y los mercados los bancos centrales

Sus compras de deuda han servido para salir de la crisis, abaratar el crédito y sostener el rally del mercado y han creado también fenómenos como la volatilidad en mínimos

  • 1Compras de deuda: 2,2 billones desde marzo de 2015 El BCE inició su programa de compra de deuda en marzo de 2015 y desde entonces ha adquirido activos por 2,24 billones de euros, de los que 1,84 billones son deuda soberana. La medida ha servido para alejar el fantasma de la deflación y para propiciar la recuperación, aunque las compras siguen siendo aún necesarias para lograr el objetivo de la estabilidad de precios. En enero se reducirán a la mitad, a 30.000 millones de euros al mes, al menos hasta septiembre. El BCE seguirá además reinvirtiendo la deuda que le vence, lo que sumará compras adicionales en 2018 de cerca de 130.000 millones.
  • 2Balances en récord que restan margen de maniobra Las compras masivas de deuda han sido un elemento clave de los bancos centrales en su respuesta a la recesión. Esta medida sin precedentes ha llevado sus balances a niveles récord y les ha cargado de una pesada mochila que les resta capacidad de maniobra de cara a una crisis futura. En 2018 comenzará un proceso común por el que esos balances irán menguando, aunque “seguirán siendo enormes cuando acabe el ciclo, facilitando la refinanciación de la deuda pública y forzando que las subidas de tipos sean moderadas y lentas”, explican desde UBS.
  • 3Financiación muy barata para gobiernos y empresas Las ingentes compras de deuda han permitido un fuerte descenso de los tipos de interés de mercado, que ha garantizado financiación barata a gobiernos, empresas y particulares. La decisión del BCE de hacer todo lo necesario para proteger al euro salvó de hecho en 2012 a países como España o Italia, a los que se les cerró el acceso al mercado de capitales. Las adquisiciones del BCE, centradas en deuda soberana y en mucho menos medida en corporativa, han provocado el descenso de tipos en todo el mercado, también en activos como el high yield, que quedan fuera del radar de sus compras.
  • 4Crédito más barato: se cierra la brecha con Alemania La caída de las primas de riesgo propiciada por el BCE permitió ir reduciendo la enorme brecha que se abrió a partir de 2011 en el coste del crédito entre Alemania, el núcleo duro de la zona euro, y los países periféricos, que hizo inaccesible la financiación bancaria para la pymes españolas. El saneamiento de los bancos y el bajo coste de financiación del sector han permitido ir abaratando el crédito y reducir las diferencias por países de la zona euro. Así, el interés para créditos a empresas por menos de un millón de euro apenas difiere ahora en un punto porcentual entre España y Alemania.
  • 5Más deuda a nivel mundial por China y los gobiernos Pese al crédito barato, empresas, bancos y hogares ha reducido con fuerza su endeudamiento, purgando los excesos previos al estallido de la crisis. Las compras de deuda de los bancos centrales no han dado pie por tanto a una burbuja de crédito. El nivel de endeudamiento global no ha descendido sin embargo y, aun al contrario, ha aumentado a costa del incremento de la deuda pública –con la que los gobiernos han financiado sus déficit y rescates bancarios– y del fuerte aumento del crédito en China. El endeudamiento del gigante asiático es de hecho motivo de inquietud para los inversores.
  • 6Precios distorsionados en todo el mercado de deuda Las enormes y constantes compras de deuda de los bancos centrales han distorsionado por completo el mercado de renta fija. Sus precios no reflejan con la misma fidelidad de antes la capacidad de pago del emisor ni su solidez financiera. En el caso de la zona euro, sigue habiendo un comprador, el BCE, que sostiene la demanda y que provoca el alza de precios también en los activos que no compra. El mercado high yield es un claro ejemplo de esa distorsión, con rentabilidades en mínimos históricos que para mucho son excesivas y no responden al mayor riesgo de impago de estos títulos.
  • 7Volatilidad en mínimos gracias a los bancos centrales Las compras de deuda de los bancos centrales, y el apoyo sostenido que ello suponen para la economía y el mercado, son elemento clave a la hora de explicar los bajos niveles de volatilidad de la actualidad. Los índices de volatilidad están en mínimos y apenas se han agitado ante acontecimientos como las tensiones geopolíticas con Corea del Norte o el brexit. Los expertos auguran un aumento de la volatilidad el próximo año, si bien descartan de forma mayoritaria que los bajos niveles actuales sean el germen para una drástica corrección de mercado. Aún falta tiempo para el cambio de ciclo.
  • 8Alza de tipos muy gradual para no romper el equilibrio La baja inflación se ha enquistado en los países desarrollados, donde la tecnología presiona contra el alza salarial. Los bajos precios no invitan a las subidas de tipos de interés, pero las alzas tampoco pueden ser rápidas ni bruscas. Los bancos centrales están replegando estímulos con sumo cuidado y con el objetivo de no desencadenar una avalancha de ventas en la renta fija tras años de rally. En la zona euro no se prevé un alza de tipos hasta al menos 2019 y difícilmente subirán este ciclo al nivel previo a la crisis. Antes, el BCE deberá finalizar las compras de deuda y poner en positivo la facilidad de depósito.