El BCE será flexible con el colchón anticrisis y la banca mediana podrá sobrevivir

El último borrador de la Comisión Europea la exime de emitir la deuda más costosa

Ningún banco español no cotizado ha emitido ‘cocos’

mario draghi
Mario Draghi, presidente del BCE Getty Images

La Comisión Europea todavía está desarrollando la regulación con la que las entidades financieras blindarán sus balances de cara a eventuales problemas. Un asunto clave que en última instancia determinará la supervivencia de las entidades pequeñas y medianas. Los últimos documentos revelan que la Unión Europea será flexible y no las asfixiará.

El objetivo es que los contribuyentes no tengan que poner dinero de su bolsillo, como sí ha ocurrido con la crisis que en España se llevó por delante a Bankia y a otras antiguas cajas y que supuso que el país gastara alrededor de un 5% de su Producto Interior Bruto (PIB) en los rescates.

Pero cargar las tintas con las exigencias sería un misil en la línea de flotación de las entidades de menor tamaño. La buena noticia –para ellas– es que el borrador actual, que no es público, pero del que ha tenido conocimiento Cinco Días, apunta a que la Unión Europea será piadosa.
En España, hay varios bancos considerados de importancia sistémica: BBVA, CaixaBank, BFA, la matriz de Bankia, y Sabadell. Santander es la única calificada, por así decirlo, como entidad de importancia sistémica a nivel global.

Mientras, otros bancos nacionales supervisados por el BCE no están en ninguna de las listas anteriores. Son Abanca, Bankinter, Ibercaja, Cajamar, Kutxabank, Liberbank y Unicaja. Una norma muy estricta sobre el volumen mínimo de instrumentos susceptibles de absorber pérdidas en caso de resolución (MREL, por sus siglas en inglés) forzaría la desaparición de algunas de estas entidades.

“Resulta pertinente ajustar de modo riguroso la política de fijación del MREL, con objeto de evitar un impacto no deseado en la viabilidad de las instituciones o de negocios específicos (...)”, señaló en un discurso Fernando Restoy, actual presidente del Financial Stability Institute (FSI), que depende del Comité de Basilea, cuando era subgobernador del Banco de España.

Ese colchón incluye dos partes: la de absorción de pérdidas y la de la eventual resurrección (léase, recapitalización, en idioma regulatorio) de la entidad. “En esta última parte es muy probable que les exijan muy poco. A las más pequeñas y menos relevantes se las considerará como liquidables”, señalan fuentes de un banco de inversión. Y,aunque se les pida cierto colchón, este no será por toda la entidad, sino que se dará por hecha la partición en un banco malo y otro bueno. “Este último será el que haya que devolver a la vida”, añaden las fuentes.

Así, los actuales niveles de capital de capital de máxima calidad (CET1) en la jerga, más los porcentajes emitidos en capital adicional de nivel 1 (AT1) y del nivel 2 serían prácticamente suficientes para cubrir los diferentes colchones de MREL en las entidades más pequeñas. El último borrador incluso contempla que se pueda utilizar deuda sénior como parte del colchón, lo que pondría en bandeja su cumplimiento. Es decir, que estarían eximidos de emitir la deuda subordinada más costosa, como los cocos.

El supervisor fijará los colchones de Kutxabank, Unicaja, Abanca, Liberbank, Cajamar e Ibercaja según sus modelos de negocio

Es más, la Junta Única de Resolución (JUR) especifica que, para las otras entidades de importancia sistémica, el nivel de subordinación del colchón de MREL será del 12% de los activos ponderados por riesgo, según un documento del organismo. Para el resto, se decidirá caso por caso. El BCE, como supervisor, será quien decida junto a la JUR qué niveles de subordinación se necesitan, como muestra un documento que puede consultarse en la edición online de este periódico. Uno de los problemas es que el coste de capital supera la rentabilidad de los recursos propios (ROE) en una buena parte de las entidades.

Restoy ya avisó de que una gran exigencia de MREL implicaría unas necesidades de emisión de cocos u otros instrumentos que computen como AT1 “muy elevadas para numerosas entidades”.
“Todo hace pensar que los requisitos de MREL que impondrá la Comisión Europea serán menores de los estimados, que se conocerán en breve. Eso sí, aunque todavía no sabemos si se les exigirá deuda sénior no preferente o sénior clásica, habrá que emitir esos bonos”, señala Andrés Calzado, responsable de Mercados de Capitales para Instituciones Financieras de Nomura.

Está previsto que el MREL sea aplicable, a imagen y semejanza de lo que se ha pedido en Reino Unido, a partir de 2020, con la misión de que el colchón esté completamente construido en 2022. El equivalente al MRELpara los bancos sistémicos (TLAC), como Santander, será aplicable en 2019. Los niveles de MREL se fijarán de forma preliminar previsiblemente a inicios de 2018. Los colchones definitivos se comunicarán de manera oficial a lo largo del próximo año

Devolución de las subastas de liquidez

Abundancia de emisiones. Las entidades han aprovechado a fondo 2017 para financiarse en el mercado. Su liquidez está garantizada con las subastas del BCE, pero el sector también se afana en abaratar al máximo su coste de financiación, en adelantarse a los vencimientos que vendrán y en cumplir con los requisitos regulatorios, por los que la banca debe construir un colchón de deuda anticrisis.

Actividad en 2018. “Creemos que el próximo año también va a ser activo en emisión gracias a la bajada de las rentabilidades. Todavía hay entidades que no han colocado todo el porcentaje que se les permite del 1,5% de AT1, como Santander, CaixaBank o Bankia, y otras ni siquiera han emitido”, señala Andrés Calzado, responsable de Mercados de Capitales para Instituciones Financieras de Nomura.

Devolución al BCE. La devolución de las megainyecciones de liquidez al BCE será además otro factor que alimentará la actividad emisora. “Es lógico también que comiencen a devolver el dinero de las subastas del BCE”, añade Calzado. La institución lanzó la primera subasta TLTRO, condicionada a la concesión de crédito en septiembre de 2014, a un plazo de 4 años. La última fue el pasado marzo.

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