Las menores compras del BCE y la tensión política tiran al alza los tipos del Tesoro en 2017

El interés medio de las emisiones de este año alcanza el 0,64% frente al 0,611% de 2016

La vida media supera este ejercicio por primera vez los siete años

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El Tesoro se despide de 2017 pagando más por su deuda. En la última emisión prevista en el calendario, el organismo dependiente del Ministerio de Economía vendió 3.080 millones en deuda a medio y largo plazo. La institución captó 1.003 millones en bonos a tres años al 0%, frente al -0,014% de la subasta anterior. Para la referencia a diez años, que se empleará para el cálculo de la prima de riesgo, el Tesoro vendió 1.184 millones al 1,492%, ligeramente por encima del 1,417% previo.Solo consiguió rebajar los intereses en las obligaciones con vencimiento en 2032 donde colocó 893,17 millones al 1,947% desde el 2,18% del pasado septiembre.

El objetivo de emisión fijado por el Tesoro para este año eran 230.000 millones de euros, de los que 139.400 corresponderían a títulos a medio largo plazo.Con la subasta de ayer quedarían por conseguir 1.000 millones de euros. No obstante fuentes del Tesoro apuntan que ya están cubiertas las necesidades de financiación del déficit y el dinero que queda pendiente se conseguirá en la segunda vuelta de la subasta y otras vías de financiación.

La recta final del año ha venido marcada por la inestabilidad política generada por Cataluña. A pesar de la incertidumbre que ha acompañado a las tensiones independentistas, su impacto se ha visto limitado gracias al paraguas del BCE, que compra deuda tanto en el mercado primario como en el secundario. El Tesoro no ha encontrado obstáculos para superar las pruebas que se le planteaban y salvo incrementos puntuales de las rentabilidades, la institución ha continuado la tendencia de tipos bajos que impera desde hace años.

A diferencia de 2016 en la que el Tesoro se ahorró 2.000 millones en intereses, en esta ocasión lo recogido en los presupuestos era inferior a lo obtenido finalmente en el mercado. Por primera vez desde la explosión de la crisis de deuda, el interés medio de las emisiones realizadas a lo largo de este ejercicio repuntó al 0,64% desde el 0,611% registrado un año antes o el 0,57% estimado en la elaboración de los presupuestos. Es decir, revalidar los mínimos de 2016 ha sido imposible a pesar de que han continuado emitiendo a tipos negativos tanto en las letras como los vencimientos a medio plazo.

La razón es sencilla. Aunque Mario Draghi continúe inundando de liquidez al sistema y siga adelante con su programa de compra de activos, en abril redujo el importe de adquisición en 20.000 millones, hasta los 60.000 millones de euros actuales. Seis meses después, en octubre, el BCE avanzó los cambios que acometerá a partir del próximo enero, cuando recortará las compras a 30.000 millones. Las medidas de política monetaria ultralaxas van llegando poco a poco a su fin y aunque todavía queda un largo camino, es de esperar que los menores estímulos vengan acompañados de unos tipos más altos en el mercado primario y en el secundario.

A lo largo de 2017, además del BCE y las tensiones en Cataluña, el Tesoro ha tenido que hacer frente a retos procedentes del exterior que tuvieron su reflejo en los mercados. Entre ellos destaca las elecciones en Francia. Aunque la victoria de Emmanuel Macron sirvió para introducir tranquilidad e impulsar las Bolsas, en los meses previos el nerviosismo generado por una hipotética victoria de Marine Le Pen empujó al alza los tipos en el mercado de deuda, lo que tuvo su reflejo en los intereses exigidos al Tesoro.Un ejemplo es el tipo medio de las emisiones de marzo que repuntó al 0,98% frente al 0,598% registrado un mes antes.

Los incrementos en el tipo medio de las nuevas emisiones no han impedido al Tesoro continuar adelante con la reducción del interés medio de la deuda en circulación que, según datos de noviembre, cae al 2,56% frente al 2,773% registrado al cierre de 2016 o el 4,068% de 2011, coincidiendo con la crisis de duda soberana.

A pesar del endurecimiento de la política monetaria, el apoyo continuo del BCE y la buena marcha de la economía española – crece a un ritmo del 3,1%– ha permitido al Tesoro continuar adelante su objetivo de alargar la vida media de la cartera de la deuda soberana. A cierre del 31 de octubre, esta alcanza los 7,19 años. En abril, por primera vez, la vida media de la deuda superó los siete años.

La mejora de las condiciones de financiación están sirviendo de pilar para aumentar la vida de la deuda. Desde 2012 el Tesoro ha incrementado los vencimientos de las emisiones nuevas a medio y largo plazo desde los 5,1 años a los 10,6 en 2017.Para conseguirlo se han intensificado las colocaciones que van desde los nueve a los 15 años, a la vez que se han hecho las primeras incursiones en emisiones a 30 y 50 años. El objetivo de esta estrategia es ganar margen para afrontar vencimientos futuros y soportar la elevada deuda, que alcanza los 1,1 billones, el 99,8% del PIB.

El próximo año, el Tesoro se enfrenta a una nueva etapa en la que el endurecimiento de la política monetaria por parte del BCE será la principal amenaza. En este contexto es inevitable que los tipos repunten, pero el reto estará en transmitir confianza a los inversores para evitar tirar por tierra los avances conseguidos en los últimos años.

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