Cuando la sequía desertiza el empleo

Octubre ha sido un mal mes para el trabajo agrario. Casi 10.000 parados más en un sector con un 23% de desempleo

Cuando la sequía desertiza el empleo

Como el que oye llover! Tristemente hay que recurrir a frases hechas para definir la actitud del Gobierno ante la situación que están atravesando los trabajadores y trabajadoras del campo español a causa de la pertinaz sequía que estamos padeciendo. Ni escucha ni se rinde a la evidencia de que el cambio climático está aquí para quedarse.

Mientras la Administración mira hacia otro lado esperando la lluvia, la sequía está afectando dramáticamente a la economía agraria de nuestro país, recortando las producciones y sembrando más paro y precariedad.

Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el desempleo en el campo se ha incrementado en 9.194 personas más en el mes de octubre, alcanzando los 166.854 parados y una tasa del 23,22%, un 6,85% por encima de la media de la economía nacional. Cifras que ponen en relieve la difícil situación de los trabajadores y trabajadoras por cuenta ajena del campo español, un sector tradicionalmente castigado por un desempleo estructural que ahora viene a agravarse con la falta de lluvias y la carencia de políticas de prevención en esta materia por parte de los Gobiernos, tanto central como de las comunidades autónomas.

Todo apunta a que la sequía va a continuar y acarreará un descenso de las producciones agrarias que hace prever una merma de los jornales en el campo de entre un 30% y un 40%. Por ello, reclamamos la condonación de las peonadas necesarias para que los trabajadores y trabajadoras puedan acceder al cobro del subsidio. De no producirse esta medida, se estará condenando a este colectivo a la más absoluta precariedad, pues no podrán cobrar nada al no poder alcanzar el mínimo de 35 jornales que actualmente se exigen. Por ello exigimos la condonación, no la reducción, para garantizar unos ingresos mínimos que eviten sumir a las y los jornaleros en la pobreza y la desesperación.

Asimismo es necesario que desde las Administraciones se fomente la inversión hidrográfica para buscar soluciones al problema de la sequía a largo plazo, con planes que contemplen la creación de infraestructuras para preservar y controlar el consumo de agua y permitan asegurar al máximo las temporadas agrarias.

Desde UGT hemos pedido al Gobierno la creación de una comisión interministerial para evaluar la situación de la sequía y sus consecuencias en el empleo agrario, de cara a la adopción de medidas urgentes para paliar sus efectos. Pero no ha habido respuestas, ¡como el que oye llover! Y esta inoperancia por parte de la Administración está provocando que las consecuencias de la sequía en nuestro país sean aún más graves, para desesperación de los trabajadores y trabajadoras del agro español.

Pero junto al problema de la sequía, se une la elevada temporalidad y precariedad que este colectivo sufre en el empleo. Según la EPA del tercer trimestre, la temporalidad alcanza al 61,2 % del sector dada la abusiva rotación existente. Es necesario un plan especial de empleo agrario que genere trabajo estable y de calidad, que fomente la inspección para controlar el empleo sumergido, establezca planes de formación específica para una agricultura moderna y tecnificada, y preste especial atención a la situación de las mujeres y los jóvenes en el sector. Los trabajadores del campo no pueden esperar la lluvia, necesitan soluciones de forma inmediata, y no vamos a reparar en esfuerzos para conseguirlas.

 

Pedro Luis Hojas Cancho es Secretario General de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT

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