Cómo Björk se sube a la ola de las criptomonedas

La artista lanza un disco con 100 audiocoins gratis. Los reguladores, inquietos por la fiebre

Bjork en una actuación.
Bjork en una actuación.

La misma semana en la que Björk lanza nuevo álbum regalando 100 audiocoins a sus fans, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) emite un comunicado alertando a los inversores sobre los riesgos de las criptomonedas. El bitcoin ha vuelto a cotizar por encima de los 7.000 dólares, cada día se lanzan más de cuatro nuevas monedas virtuales y solo en Yobit (mercado web de criptomonedas) se pueden adquirir gratuitamente más de mil tipos diferentes de monedas digitales. Esto hace que nos debamos plantear varias preguntas.

¿Cuánto vale una criptomoneda? Una primera aproximación para incautos puede situar su valor entre poco menos que un billete del Monopoly y más de cinco veces el precio de la onza de oro. Efectivamente, su valor tiene gran volatilidad, especialmente en mercados globales e interconectados, pero todo esto no es un fenómeno nuevo, y lo sabemos.

Desde 1971, año en el que se abandonó definitivamente el patrón oro, rompiendo el sistema acordado en Bretton Woods, tenemos ejemplos de volatilidad y divisas. Yendo más allá en nuestra historia reciente, podemos constatar cómo el Reichsmark alemán se devaluó en más de 5.000 millones de veces su valor entre los años 1920 y 1923. Es política monetaria.

¿Cuánto vale una divisa? Depende de los Gobiernos que haya detrás, del proyecto que la soporte y de la gente que la use como depósito de valor o como medio para facilitar el tráfico mercantil. Mientras que el dinero emitido por los bancos centrales (dinero fiat) está respaldado por Gobiernos, pudiendo ser impreso de manera ilimitada (riesgo de inflación), las criptomonedas (altcoins-alternative coins) son descentralizadas y, por definición matemática, tienen un número finito de unidades, lo que las hace inmunes a la inflación. En resumen: a mayor uso, mayor valor.

¿Para qué sirven las criptomonedas? Esta pregunta es clave y nos perseguirá durante los próximos años. Cada vez servirán para más cosas. De momento, son un instrumento que permite dotar de confianza al sistema, igual que el dinero tradicional. En este contexto, una ICO (Initial Coin Offering) es el lanzamiento de una nueva criptomoneda.

La ICO se prepara durante meses: primero se diseña y luego se anuncia, explicando el proyecto a futuros usuarios e inversores. En el momento del lanzamiento se crea expectación, siendo uno de los momentos donde ignorancia combinada con ambición pueden provocar los desastres sobre los que previene la CNMV en su comunicado.

Un ejemplo es el fenómeno conocido como pump and dump (inflar y explotar). Antes de la ICO, algún famoso apoya el lanzamiento de la criptomoneda (Paris Hilton lo hizo con LydianCoin o Mayweather con las ICO de Stox y Hubii Network) calentando el valor. Debido a la atención captada, mucha gente acude a la ICO, provocando así la subida del precio (pump).

Transcurrido un tiempo, la atención desaparece y los inversores que acudieron a la ICO no tienen contrapartida a quien vender al precio comprado, provocándose así la caída del valor (dump). Este esquema es perfecto para blanquear capitales o realizar estafas. Este mismo efecto se puede producir en cualquier otro momento de la vida de la criptomoneda, a consecuencia de una noticia.

La propuesta de Björk es el audiocoin. Es una criptomoneda con dos años de antigüedad, asociada con la industria musical. Con la compra de su nuevo álbum regala 100 (unos 30 céntimos de dólar) y posteriormente sus fans podrán obtener más yendo a conciertos o interactuando en redes sociales. Las criptomonedas pueden rentabilizar de forma cómoda los me gusta, permitiendo que el receptor del dato pague con criptomonedas al usuario que proporciona el dato. Escuchar un tema, dejar una opinión, recomendar la canción en la red, son pequeños servicios que el usuario proporciona a la discográfica. Björk juega y experimenta al mismo tiempo que realiza una estupenda acción de marketing. La tecnología detrás de las criptomonedas es blockchain (la cadena de bloques) con aplicaciones mucho más diversas que las monedas virtuales: permite crear contratos.

Todo instrumento financiero es un contrato, no solo las divisas, y en este sentido ya se están empezando a realizar ICO como crowdfunding, dando participación en proyectos a cambio de financiación. Blockchain es una herramienta polivalente que puede llegar a tener gran utilidad en cualquier sector: inmobiliario (hipotecas y registros), asegurador (contratos de seguro y partes de accidente) o comercio (compraventa y alquiler), entre otros. El dinero y los contratos son las bases de las sociedades modernas sustentando el comercio y la convivencia. Blockchain propone reforzar estas bases. Veremos si lo consigue.

Luis Garvía es Profesor de Finanzas en Icade Business School

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