Bruselas cree que el impacto del ‘procés’ se ha mitigado y revisa al alza la previsión de España para 2017 y 2018

La Comisión Europea alerta del riesgo en el futuro

El déficit se situará por debajo del 3% el año que viene y el paro caerá al 14% en 2019

Bruselas cree que el impacto del ‘procés’ se ha mitigado y revisa al alza la previsión de España para 2017 y 2018 Ampliar foto

Las previsiones económicas del Gobierno español y de la Comisión Europea suelen discrepar, pero  casi siempre porque Bruselas se teme lo peor y enfría el optimismo del Ejecutivo de Rajoy. Las Previsiones de otoño de la CE, publicadas este jueves, rompen, sin embargo, con esa tradición y apuestan por un escenario más halagüeño que el contemplado por Madrid.

Bruselas revisa al alza su pronóstico de crecimiento para España tanto en 2017 como en 2018, desde el 2,8% al 3,1% y del 2,4% al 2,5%, respectivamente.

La optimista valoración del departamento de Pierre Moscovici, comisario europeo de Economía, contrasta con la inquietud del ministro de Economía, Luis de Guindos, que ha revisado a la baja tres décimas su previsión para 2018, hasta el 2,3%, como consecuencia del impacto de la crisis política e institucional en Cataluña.

Las previsiones de otoño de la Comisión también toman en cuenta el factor del procés independentista. Pero concluyen que "la reacción del mercado se mantiene contenida". Y aunque alertan sobre el "riesgo de futuras evoluciones" compensan la balanza con la posibilidad de que España se beneficie "de una contribución mejor de lo esperada en las exportaciones".

Moscovici ha defendido en rueda de prensa su benévola interpretación, que parece ignorar factores como la fuga de empresas de Cataluña, el parón en la creación de empleo en la mayor región de España o la caída del turismo y la inversión que a menudo se mencionan como consecuencias del conflicto político.

“No queremos especular sobre una u otra evolución política, esa es la razón por la que consideramos que en este momento el impacto macroeconómico es limitado e incluso insignificante”, zanjó Moscovici.

Guindos calificó como “buena noticia” el baño de optimismo llegado desde Bruselas. Y auguró una evolución muy positiva en los principales indicadores económicos (crecimiento, empleo, déficit público) siempre y cuando “se supere el elemento de incertidumbre” que representa Cataluña.

Bruselas también se mantendrá alerta sobre la evolución de esa variable política, que considera, según fuentes oficiales, “el mayor riesgo a la baja de carácter interno” de todos los que afrontan los países de la zona euro. Pero de momento se explaya en parabienes hacia la economía de las grandes que más crece en Europa.

La Comisión se declara, además, sorprendida por la buena evolución de la economía española a lo largo de 2017, que ha superado sus pronósticos más recientes. "En lugar de ralentizarse, como esperábamos en primavera, la actividad económica se ha acelerado en el segundo trimestre de 2017", señala el informe sobre España de las Previsiones de otoño. Los técnicos de Moscovici subrayan que, tras un crecimiento trimestral del 0,9%, España "ha superado finalmente su pico previo a la crisis".

Bruselas también ensalza los continuos avances en la cuota de mercado internacional y la aceleración en la creación de empleo. Y aunque augura que ambos factores bajarán el ritmo, prevé un superávit del 2% en la balanza comercial hasta el 2019 y una caída del desempleo hasta el 14% ese mismo año. "Una reducción de casi 12 puntos porcentuales desde el máximo en tasa de paro en 2013", destaca la CE.

Las cuentas públicas, según las Previsiones de la CE, podrían cerrar este año con un déficit del 3,1%, todavía por encima del límite del 3% del Pacto de Estabilidad. A falta de un proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018, cuya tramitación se ha visto frenada por las turbulencias políticas derivadas del conflicto catalán, Bruselas pronostica que el déficit caiga al 2,4% el año que viene. Y que continúe estrechándose, hasta el 1,7% en 2019, "a remolque de una recuperación cíclica".

Los números rojos, sin embargo, podrían deteriorarse, según Bruselas, como consecuencia del impacto fiscal del rescate de las autopistas construidas en la Comunidad de Madrid o por la incertidumbre sobre los Presupuestos del año que viene.

La deuda pública, en todo caso, seguirá menguando y pasaría, si se cumplen los pronósticos de la CE, desde el pico del 99% en 2016 al 95,5% en 2019.

Optimismo generalizado

La entusiasta valoración de la economía española se extiende al resto de la zona euro y de la UE, según las Previsiones de otoño de la Comisión. "La economía europea está funcionando bien en su conjunto", celebra el vicepresidente económico de la CE, Valdis Dombrovskis. Y el comisario Moscovici asegura que "tras cinco años de recuperación modesta, el crecimieno se ha acelerado y tenemos buenas noticias en muchos frentes".

Bruselas revisa al alza cinco décimas su previsión de crecimiento de este año tanto en la UE (hasta 2,4%) como en la zona euro (hasta 2,2%). Para el año que viene, se eleva dos décimas en la UE (hasta 2,2%) y tres décimas en la zona euro (hasta 2,1%).

 

 

 

 

TOCA OPTIMISMO EN BRUSELAS
  • Las Previsiones de otoño publicadas este jueves figuran entre las más optimistas de la Comisión Europea en los últimos años. Y Bruselas no parece dispuesta a que el conflicto en Cataluña le empañe el escenario color de rosa, así que ha optado por ignorar las consecuencias del 'procés'.
  • El departamento de Pierre Moscovici, comisario europeo de Economía, verificará más adelante el impacto económico de la situación política en Cataluña, probablemente en los pronósticos del próximo mes de febrero.
  • La omisión del factor político ha facilitado que las previsiones para España se revisen al alza, en línea con el resto de la UE aunque con una mejora menor (una décima frente a cinco este año, respectivamente).
  • No es la primera vez que la CE “cocina” sus previsiones para adaptarlas a la realidad política que desea. Antes lo hizo con Grecia, cuyos pronósticos subían o bajaban en función de la buena o mala relación entre Bruselas y Atenas. O con Reino Unido, cuando se intentó reflejar el potencial impacto del 'brexit'. Unos tejemanejes que revelan el dudoso rigor metodológico de las Previsiones de la CE y su potente sesgo político. En esta ocasión, tocaba optimismo después de un año de tremendos retos políticos (elecciones en Francia y Alemania) superados con éxito por el proyecto europeo. Y Bruselas no podía permitir que el 'simple' riesgo de escisión de un país le amargara el final feliz.
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