Rajoy activará este sábado el 155 al no abjurar Puigdemont de la secesión

El Govern sostiene que la independencia no fue declarada pero que lo será si se aplica el artículo

El Gobierno deja margen para que la Generalitat convoque elecciones o renuncie a las leyes de la ruptura pero ultima ya las medidas de excepción

155 de la Constitución
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i) y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont durante su primera reunión en el Palacio de la Moncloa, en 2016.

El pulso entre la Generalitat y el Gobierno central por el desafío independentista catalán parece haberse convertido en una partida de ajedrez en la que cada parte invita a la otra a tomar las blancas y a mover la primera ficha antes de empezar a lanzarse jaques. El Govern dice que no declaró la independencia pero que lo hará si se le aplica el artículo 155 de la Constitución, que permite anular la autonomía de la comunidad. A su vez, el Ejecutivo advierte que lo aplicará si la Generalitat no abjura de la proclamación secesionista, pero deja la puerta abierta a no hacerlo si convoca elecciones y se muestra generoso en los tiempos para facilitar la salida. Sin embargo, el reloj de la partida se activó este jueves: el Consejo de Ministros abordará el sábado la aplicación del 155.

Así lo anunció este jueves el Gobierno tras recibir la respuesta de la Generalitat al requerimiento previo que le instaba a rectificar. El responsable del Govern, Carles Puigdemont, envió al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una carta que admitía, sin demasiada claridad, que su confusa comparecencia del 10 de octubre no supuso la declaración de independencia porque el Parlament “no votó” proclamarla, al solicitar él suspenderla.

La votación es un paso exigido en la ley autonómica que regula el referéndum del 1-O, norma que esta semana ha sido definitivamente anulada por el Tribunal Constitucional. Puigdemont sostiene, aun así, que “el pueblo de Cataluña, el día 1 de octubre, decidió la independencia con el aval de un elevado porcentaje de electores”, mayor que el que decidió el brexit o votó el Estatut.

La Moncloa contestó con un comunicado en el que dijo haber “constatado” la “negativa del presidente de la Generalitat de Cataluña” a atender el requerimiento en el que, de una parte, se le exigía “informar de forma clara y precisa si alguna autoridad de Cataluña había procedido a declarar la independencia” y, de otra, se le “instaba a restituir el orden constitucional alterado”.

“En consecuencia, el Gobierno de España continuará con los trámites previstos en el artículo 155 de la Constitución para restaurar la legalidad en el autogobierno de Cataluña”. Rajoy convocó un Consejo de Ministros extraordinario para este sábado a las 10:00 de la este sábado, en el que se aprobarán las medidas de excepción destinadas a “proteger el interés general de los españoles, entre ellos los ciudadanos de Cataluña, y restaurar el orden constitucional en la comunidad autónoma”.

“Que nadie dude que el Gobierno pondrá todos los medios a su alcance para restaurar cuanto antes la legalidad y el orden constitucional, recuperar la convivencia pacífica entre ciudadanos y frenar el deterioro que la inseguridad política y jurídica, de la que los responsables únicos son los dirigentes de la Generalitat, está causando en Cataluña con un evidente perjuicio económico y social a todos sus ciudadanos”, advirtió minutos después en una comparecencia el portavoz del Ejecutivo, y ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. Un inédito paquete de actuaciones que el Ejecutivo seguía consensuando este jueves con PSOE o Ciudadanos, y que en todo caso deberá ser validado por el Senado la próxima semana (la fecha se decidirá este sábado).

Faltan todavía días, por tanto, para asistir a la anunciada aplicación del artículo 155 de la Constitución. Un gran poder, algo desconocido y nunca antes activado, que permitiría desde suspender la autonomía de Cataluña a sustituir a su presidente por el delegado de Gobierno o convocar elecciones anticipadas en la comunidad.

Restan hasta entonces unas horas clave a las que todos se aferran esperando que se precipite otra solución. Los defensores de una tercera vía, para tratar de fomentar una salida negociada entre las instituciones. El Gobierno, expectante por si las tensiones internas de los socios independentistas desembocan en la convocatoria de comicios. El Govern, para seguir esgrimiendo que el Estado responde con “represión” a su oferta de diálogo, en busca de apoyos internacionales a su causa.

Pero, de fondo, las bases de unos y otros les espolean hacia la confrontación frontal. Las CUP llevan días reclamando una proclamación de independencia sin paliativos, y hasta los socios de Junts Pel Sí, ERC y PDeCat (antigua Ciu), rechazan las elecciones y alientan una declaración inequívoca. El partido del Gobierno, por su parte, tiene al sector más duro de su electorado, y a Ciudadanos, clamando por la aplicación inmediata del 155.

El PSOE, por su parte, apuesta por una aplicación del artículo 155 “lo más breve posible” y “muy, muy limitada”, según explicó el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, que considera “tramposa” la oferta de diálogo de la Generalitat teniendo en cuenta que solo busca abordar opciones para su independencia.

Aunque el líder del partido socialista, Pedro Sánchez, viene tratando directamente con Rajoy las posibles medidas a abordar en los últimos días, Ábalos aclaró que el PSOE esperará a ver qué aprueba el Consejo de Ministros para decidir si su apoyo al plan del Ejecutivo es “absoluto, relativo o en qué grado”. Más allá, la expectativa del PSOE está puesta dar solución a las tensiones desatadas en Cataluña con el proceso de reforma de la Constitución que ha logrado que acepte Rajoy.

“Si el PP se vuelve a encerrar con el PSOE para cambiar la Constitución de todos los españoles, nosotros llevaremos esos cambios a referéndum” para que decida la ciudadanía, advirtió por su parte el líder de Podemos, Pablo Iglesias, defendiendo que su partido quiere impulsar una propuesta para Cataluña con la que “convencerles, no amenazarles”.

“Bienvenida” cualquier iniciativa de reforma, repuso a su vez el líder de Ciudadanos, advirtiendo en todo caso que esta no debe servir para ceder al “chantaje” del independentismo. Albert Rivera celebró que al fin se aplique el 155 y confió en que suponga la convocatoria de elecciones en Cataluña.

Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, avanzó que su grupo votará “no” en el Senado a la aplicación del 155 porque “de una lectura mínimamente lógica” de la carta de Puigdemont “se deduce que no hubo votación formal” ni “declaración de independencia”.

Los nacionalistas vascos asumen por lo tanto que no está justificada la artillería constitucional, en una posición que confirma su distanciamiento con un Gobierno que les buscaba como socios para aprobar los Presupuestos. Pese a su rechazo, al menos el 80% de un Senado con mayoría absoluta del PP votará a favor del 155.

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