La secretaria de Estado de Economía, sobre la independencia de Cataluña: “sería un suicidio económico”

Irene Garrido: “La incertidumbre” ya frena la economía pero alerta de que la secesión sería mucho peor

Admite que la tensión del momento desaconseja avanzar ahora en la privatización de Bankia

La secretaria de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Irene Garrido, advirtió este lunes que el desafío independentista catalán ya está ahuyentando a los inversores y lastrando el crecimiento económico de la comunidad y de España.

De hecho, la noche anterior, el Ejecutivo remitió a las autoridades comunitarias el plan presupuestario, que marca las previsiones macroeconómicas a corto plazo. En ellas elevaba una décima el crecimiento previsto para este año, dejándolo en el 3,1%, pero se rebajaba en tres décimas el previsto para 2018, del 2,6% al 2,3%.

Un descenso que la secretaria de Estado ligó a Cataluña. Pero Garrido aclaró que no se debe al temor a una independencia real –que tendría “consecuencias mucho mayores”– sino a la mera incertidumbre generada por el pulso secesionista.

Garrido, que participaba en el Foro Cinco Días, patrocinado por Banco Sabadell, aseguró en todo caso que “la independencia de Cataluña no se va a producir”. Pese a ello sí avanzó que, si el efecto en la economía real no se está notando en el corto plazo, aunque será notable en 2018, sí lo está haciendo en las decisiones de los inversores. “La incertidumbre está paralizando de forma seria decisiones de inversión. Ni los inversores nacionales ni los extranjeros están tomando decisiones en este momento”, alertó.

Este frenazo, según avanzó la secretaria de Estado de Economía, será especialmente acusado en Cataluña. Después de todo, su PIB creció por encima del de España en 2016 (3,4% frente al 3,3% de la media nacional) entre otras cosas gracias, según Garrido, a las reformas estructurales impulsadas desde el Ejecutivo (fiscal, laboral o financiera) o al incremento de las exportaciones.

“Cataluña es la comunidad que más se ha beneficiado de los fondos de liquidez facilitados por el Estado español”, recordó Garrido en alusión a los cerca de 68.000 millones de euros que ha recibido del Estado desde 2012 para el pago de vencimientos de deuda, intereses de la misma e impagos con proveedores. “La marcha de empresas” que está sufriendo la comunidad autónoma, con más de 540 salidas hacia otra región en lo que va de mes, “es el reflejo” de que la independencia sería un “suicidio económico”, sostuvo.

Garrido aseguró que supondría su salida de los tratados comerciales de la Unión Europea, que eliminan los aranceles y las barreras no arancelarias en las transacciones de bienes y servicios con la mayoría de socios comunitarios, y dejaría sin la cobertura del Banco Central Europeo (BCE) a las entidades financieras de Cataluña, lo que ha provocado el cambio de domicilio de gigantes de la economía catalana como CaixaBank o Banco Sabadell.“Las garantías a sus créditos como colaterales valdrían cero”, remarcó la también expresidenta del Instituto de Crédito Oficial (ICO), advirtiendo de una reducción en la concesión de préstamos.

La secretaria de Estado apuntó, además, que España es la principal acreedora de Cataluña (ya que la mitad de la deuda catalana está en sus manos), que le sigue el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y que los planes de secesión ponen en juego unos 4.600 millones en fondos estructurales.

“Espero que en todo este proceso, el Gobierno de Cataluña tome conciencia y vuelva a la normalidad, al diálogo en el Parlament, para poder normalizar la situación”, aseguró con vehemencia, recalcando que el Gobierno cuenta con las leyes de su parte para evitar males mayores.

De hecho, a la misma hora en la que se estaba produciendo el Foro, el Ejecutivo pedía al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que rectifique, abrace la legislación española y renuncie a proclamar la independencia antes del jueves a las 10.00 de la mañana, o se atenga a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permite relevarle y suspender la autonomía de la región.

Privatizar Bankia

En cuanto a si la tensión derivada del pulso secesionista catalán afecta al plan del Gobierno de seguir privatizando Bankia, Garrido ha admitido que este “no parece el momento más adecuado, en esta fase de incertidumbre” que atraviesan unos mercados expectantes sobre el futuro de Cataluña, como adelantó este diario.

“Bankia es una entidad saneada, gestionada profesionalmente y lo que hay que buscar es que tenga éxito la venta de participaciones y buscar una ventana adecuada”, ha defendido, para vender nuevos paquetes de acciones en el mercado, algo que en principio, el Gobierno pensaba hacer a la vuelta del verano.

“Esperamos que sea pronto”, ha deseado la secretaria de Estado, recordando en todo caso que el pasado diciembre el Ejecutivo amplió el plazo para privatizar la mayor entidad financiera rescatada en España hasta finales de 2019.

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