El respiro en el mercado de deuda aleja los fantasmas de un ‘Catalexit’

La confianza y el paraguas del BCE sirven de soporte al alza de las rentabilidades

La prima de riesgo catalana baja 22 puntos básicos, hasta los 337

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El comportamiento de la renta variable y la renta fija están yendo de la mano en las últimas sesiones, unas jornadas en las que los inversores se mueven al son de las declaraciones políticas y en la que el desafío independentista lo impregna todo. Después de que el 5 de octubre la rentabilidad del bono español a diez años se situara al filo del 1,8%, en los días posteriores las caídas de las rentabilidades se abrieron camino.

Eso es lo que sucedió ayer. En el día posterior a la comparecencia de Carles Puigdemont ante el Parlament, las compras regresaron a la Bolsa y la deuda. La rentabilidad de la deuda española a diez años bajó tres puntos básicos, hasta el 1,664%.

“El rebote de precios (caída de las rentabilidades) de los últimos días demuestra que los inversores siguen confiando en la estabilidad de España dando menos importancia a las amenazas separatistas”, apunta Óscar Anaya, analista de Carax AlplaValue.

La confianza y apuesta de los inversores por España ha quedado patente en las dos subastas celebradas tras el referéndum, en las que más que el leve repunte de los precios sobresale la demanda registrada en ambas colocaciones. Algo que pone de manifiesto el apetito de los inversores por el papel español y la sobrada capacidad de financiación del Tesoro, que consigue sacar músculo en momentos de debilidad como el actual.

La buena acogida en el mercado primario de deuda es interpretada como “una clara señal de que los inversores son optimistas con España y creen que Cataluña carece de lo necesario para ser independiente”, remarca Althea Spinozzi, de SaxoBank. El experto defiende que en base a los últimos movimiento de la renta fija, el mercado no está tomando en serio las amenazas secesionistas.

David Ardura, subdirector de Gesconsult, afirma que, como acontece en la Bolsa, la recuperación de las últimas sesiones permite estrechar la distancia que se había abierto en las últimas semanas, especialmente tras el 1-O, con el resto de bonos europeos. A esto, el responsable de renta fija de la firma añade el papel del BCE. “El hecho de contar con el paraguas de un comprador detrás ha actuado de soporte, evitando que la rentabilidad de la deuda y la prima de riesgo no se hayan ido a niveles desmesurados”, explica.

La sombra de Mario Draghi planea sobre el mercado. A pesar de que en septiembre el volumen de compras de deuda española se mantuvo estable, Ardura reconoce que “todos los actores están muy contenidos a la hora de llevar a cabo operaciones porque en cualquier momento puede actuar el BCE” a fin de aplacar los temores y evitar una escalada de la deuda como la vivida en años anteriores. De hecho, el experto, en sintonía con el consenso del mercado, no descarta en las últimas sesiones parte de las caídas de las rentabilidades o la simple contención de las mismas hayan estado sustentadas por las compras de la institución.

El respiro de los bonos se dejó sentir en la prima de riesgo, que aunque permanece estable en los 118 puntos básicos, cae 14 puntos básicos respecto a los máximos registrados tras la consulta. Desde Saxo Bank creen que el gran perdedor de la situación actual es Cataluña.“Los rendimientos de los bonos de la Generalitat a 2020 –son emisiones anteriores a 2012, fecha en la que comenzó a financiarse a través del FLA– aumentaron 90 puntos básicos la semana pasada”, sostiene. La prueba más fehaciente es el nivel de la prima de riesgo catalana, que aunque ayer bajó 22 puntos básicos (337), sube otros 48 desde principios de septiembre. “Esto es una clara señal de que, si Cataluña sale de España los rendimientos sufrirían de manera generalizada, pero las regiones más pequeñas pagarían el precio más alto”, remarcan.

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