Ibex: retiene los 10.000 puntos en su semana más volátil desde el ‘brexit’

El índice modera sus caídas semanales hasta un 1,88% y retiene los 10.000 puntos

Caixabank y Sabadell vuelven a las caídas, mas ligeras que a lo largo de la semana

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Si normalmente los analistas se cuidan muy mucho de vaticinar dónde se moverá el mercado en un día concreto. Cuando la volatilidad se apodera de la Bolsa y los inversores se lanzan a comprar y vender a golpe de titular, esta empresa se torna en imposible. Esta situación es en la que se ha impuesto en la renta variable española después de que el domingo ni la prohibición del Constitucional ni el empeño del Gobierno ni las cargas policiales consiguiesen evitar la celebración del referédum ilegal del 1 de Octubre. Así, el Ibex ha cerrado la semana como la peor desde agosto, con una caída del 1,88%, que no ha sido óbice para perder los 10.000 puntos. Una cota que llegó a dilapidar a lo largo de la semana

Hubo que esperar hasta el miércoles para que el índice sufriese un severo castigo tras los días de tensión en Cataluña. Cayó un 2,85% después de ceder poco mas de un 1% el lunes y cerrar en tablas el martes. Sin embargo, el mayor castigo bursátil tras el brexit fue el precedente de una subida el jueves del 2,5%. La semana terminó con un ligero repliegue el viernes del 0,29%.

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"Vivimos en una situación de volatilidad extrema", resume Natalia Aguirre, de Renta 4, que considera que más allá de los bruscos vaivenes del mercado los inversores temen a largo plazo que el conflicto se enquiste. En definitiva, celebran con excesiva euforia cualquier mínimo gesto del Gobierno o la Generalitat hacia el entendimiento y se hunden con parecida pasión los pasos en pos de una declaración unilateral de independencia. Juan José Fernández Figares, de Link Securities, aconseja prudencia antes de que se vislumbre una salida al conflicto con análogos argumentos que Óscar Anaya, de Carax Alphavalue, espera una corrección en el Ibex del 4%, arrastrado por la banca.

Sensible como pocos a las tensiones sociales y políticas, el sector ha estado en el ojo del huracán a lo largo de la semana. Fundamentalmente la banca catalana. El castigo en Bolsa y la Espada de Damocles de la fuga de depósitos instó a Sabadell y CaixaBank a trasladar sus sedes sociales de Barcelona a Alicante y Valencia, respectivamente. Tras la euforia del jueves (subieron un 4,93% y un 6,16%), volvieron el viernes las caídas. Del 1,89% y del 0,58%.

La puntilla la puso el viernes Goldman Sachs. El banco de inversión emitió un informe en el que alerta sobre los efectos de la tensión política en la retirada de depósitos y el acceso al crédito en las entidades catalanas pero también en las españolas. Recortó el precio objetivo del sector un 10%.

Más allá, el mercado reaccionó al cambio de sede de Gas Natural con un recorte del 0,54%. Mucho más positivos han sido los inversores con otros pequeños valores que han tomado decisiones similares. Dogi subió un 6% y Service Point, un 15%. Transitan el camino gracias al que Oryzon (la primera en tomar la decisión), que tras sufrir un fuerte rebote se deja un 3% en la semana.

La volatilidad vivida en la Bolsa tuvo su réplica en el mercado de deuda, eso sí esta a una menor escala. Después del fuerte repunte experimentado el miércoles por la rentabilidad del bono a diez años –en esa sesión concluyó en el 1,78%, niveles del pasado marzo- el jueves y el viernes, las compras regresaron al mercado, permitiendo a la deuda con vencimiento en 2027 concluir en el 1,68%. Este respiro no ha impedido que el bono se situase por encima del 1,61% en que concluyó el viernes antes del 1-O. Asimismo desde antes de la aprobación de la ley de referéndum, la deuda española a diez años asciende 26 puntos básicos.

La prima de riesgo siguió una tendencia paralela. Después de alcanzar el miércoles los 132 puntos básicos (máximos de abril), la caída de la rentabilidad de la deuda arrastró consigo al riesgo país que el viernes bajó 115 puntos básicos, misma cota que la registrada una semana antes. El descenso experimentado por el diferencial entre la deuda española y la alemana a diez años no es suficiente para que se sitúe por debajo de los 107 puntos que marcó el pasado 5 de septiembre. Más inestable se mostró la prima de riesgo catalana que el viernes subió 28 puntos básicos, hasta 351.Comparado con una semana antes, el alza alcanza los 58 puntos básicos.

La tranquilidad de las últimas sesiones coincidió con la primera prueba de fuego del Tesoro tras la consulta del domingo. El organismo dependiente del Ministerio de Economía tuvo que hacer frente a la primera subasta de deuda a medio y largo plazo. Pese a la incertidumbre, el Tesoro consiguió sacar músculo y la demanda registrada fue notable, lo que demuestra el apetito que sigue existiendo por el papel español. Fuentes próximas a los creadores de mercado de deuda pública destacan el papel activo de la banca en las últimas emisiones que han incrementado sus órdenes de compra, algo que ha ayudado a mantener estables los costes de financiación.

A todo lo anterior habría que sumar el papel del BCE. Aunque en el mes de septiembre el volumen de compras de la institución se mantuvo estable en el entorno de los 6.100 millones, algunos aseguran que en las últimas horas se han incrementado los importes.

Fuera de España, el efecto contagio de la crisis parece controlado. El temor de muchos inversores residía precisamente en la posibilidad de que la inestabilidad independentista se trasladara a otros mercados europeos. Pero ni la deuda ni las Bolsa parecen resistirse, al menos, hasta el momento. El resto de índices europeos registraron caídas próximas al medio punto porcentual con la excepción del FTSE británico que cerró el viernes en positivo. El Dax alemán se situó a las puertas de batir su récord histórico y conquistar los 13.000 puntos.

La tranquilidad de las Bolsa europeas se traslada al euro, que al cierre de los mercados avanzaba un 0,13%, hasta los 1,172 billetes verdes.

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