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El líder norcoreano, Kim Jong-un al lado de una bomba de hidrógeno. EFE

EE UU pide sanciones más duras para aislar económicamente a Corea del Norte

Las pruebas nucleares del régimen de Kim Jon-un ponen en riesgo las relaciones comerciales de EE UU y China

Trump amenaza con 'romper' con todos los países que hagan negocios con Pyongyang

La onda expansiva de la bomba nuclear que el régimen norcoreano probó el domingo amenaza con poner en riesgo una vez más las relaciones comerciales entre EE UU y China. Pyongyang exhibe músculo militar, Corea del Sur responde con ejercicios balísticos y EE UU presiona en el Consejo de Seguridad de la ONU, celebrado este lunes, para que se vote en siete días la aplicación de sanciones más duras que asfixien económicamente al país asiático. Aunque los norteamericanos siguen sin descartar el enfrentamiento militar como única salida. "No buscamos la confrontación militar pero nuestra paciencia no es ilimitada. Corea del Norte está clamando por una guerra con su uso abusivo de los misiles”, señaló la embajadora estadounidense en la reunión.

Poco después de que los 50 kilotones de la bomba de Kim Jong-un hiciese temblar el fondo del océano Pacífico, el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, aseguró en una entrevista que todos los que quisieran hacer negocios con Washington tendrían que romper con Pyongyang. Algo que reiteró el presidente Donald Trump a través de su cuenta de Twitter y en lo que insistió la embajadora de EE UU ante la ONU, Nikki Haley.

Si la administración estadounidense persevera en esta idea y el presidente lleva a término sus amenazas, tendrá que romper relaciones comerciales con China, que es el mayor aliado comercial de Kim Jon-un, según las estadísticas de Global Trade Atlas, y, a su vez, el principal comprador de deuda de EE UU.

Y aunque China no es el único socio comercial que comparten Washington y Pyonyang (México, Singapur e India, entre otros, también hacen negocios con Corea del Norte) sí resulta fundamental para los intereses económicos de EE UU.

Además de poseer la mayor parte de la deuda del país norteamericano, China también es su mayor proveedor de bienes. Se trata principalmente de juguetes, teléfonos inteligentes o maquinaria de uso militar que el año pasado se cuantificaron por un valor de 40.000 millones de dólares. En 2016 el comercio entre las dos potencias alcanzó los 650.000 millones de dólares.

Un portavoz chino de Asuntos Exteriores ha asegurado este lunes que no descartan apoyar a la ONU si decide ejecutar un embargo total de las exportaciones de petróleo y derivados a Corea del Norte. Sin embargo, Pekín ha calificado de "injustas" las amenazas de Trump y ha afirmado que es inaceptable que sus intereses "se vean puestos en riesgo" mientras "intentan resolver pacíficamente la situación".

"Si EE UU decide llevar a término su amenaza, desde luego lo hará con todos menos con China", asegura Robert Tornabell, profesor emérito de Finanzas Internacionales del ESADE. Tornabell asegura que EE UU sería la principal víctima del cese de relaciones comerciales que plantea el presidente: "No pueden permitirse que China deje de comprar deuda exterior estadounidense, sobre todo ahora que Trump quiere elevarla. Sería una manera de bloquear la economía de su propio país". 

Este es un nuevo episodio en las relaciones comerciales que mantienen ambas potencias y que se tensaron por última vez en agosto, también bajo la sombra de Kim Jon-un. Entonces, Trump firmó un memorando para investigar si las prácticas chinas atentaban contra la propiedad intelectual de las empresas estadounidenses. El Gobierno chino tomó este movimiento como una medida de presión para conseguir que se involucraran más para frenar a Corea del Norte. Pero la respuesta de Pekín fue cautelosa, apeló a la prudencia de la Casa Blanca y aseguró que protegerían sus intereses.

"No creo que Xin Jinping, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, deje de ayudar a Corea del Norte por mucho que se lo exija Estados Unidos", sentencia Tornabell. 

El volumen comercial norcoreano rondó los 6.500 millones de dólares el año pasado, lo que supuso un incremento del 4,7% respecto a 2015, en gran parte gracias al comercio exterior con China. El 85% de las importaciones norcoreanas provienen del gigante asiático y el 83% de las exportaciones lo tienen como destino.

Algunos expertos creen que Pekin sí accederá a un bloqueo temporal de las exportaciones de crudo hacia Corea del Norte, como parte de las presiones para evitar un conflicto en la frontera sur, pero descartan que lo haga permanentemente. Pese a que China es el principal aliado externo de Corea del Norte, en esta ocasión se han dado dos afrentas difíciles de obviar: el terremoto, consecuencia de la prueba nuclear, se dejó sentir en territorio chino y coincidió con la inaguración de la cumbre de países emergentes, con el presidente chino a la cabeza. 

Una sanción de Jinping supondría un duro golpe al régimen de Kim Jon-un, ya que el petróleo y sus derivados son la principal importación del país y resultan fundamentales para mantener operativa la fuerza militar de la que hace gala. "China no dejará de venderle petróleo porque paralizaría el país por completo y lo sufriría la población civil, especialmente ahora que se acerca el invierno", afirma el profesor de ESADE. Además, iría en contra de sus intereses económicos.

Si la ONU decide aprobar las nuevas sanciones propuestas por EE UU, estas se sumarán a las últimas aprobadas en agosto. En ellas se establecía un bloqueo a las exportaciones norcoreanas de carbón (su principal activo), hierro y plomo o pescados y mariscos. También prohibía aumentar la contratación de trabajadores norcoreanos y cerrar nuevas alianzas empresariales. Estas medidas, también impulsadas por EE UU, suponen un recorte de casi 1.000 millones anuales, casi un tercio del total, en los intercambios comerciales norcoreanos.

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