El abogado de las causas ganadas que abandonó a Trump

Kenneth Frazier, CEO de MSD, es el artífice de la fuga de empresarios de los consejos del presidente

Defendió gratis durante dos décadas a un acusado de asesinato en el corredor de la muerte, que acabó libre

Kenneth Frazier, CEO de MSD.
Kenneth Frazier, CEO de MSD.

Está acostumbrado a defender argumentos en solitario, en contra de la corriente general, y salir victorioso; en este caso, no ha sido exactamente el primero, pero sí el que ha provocado la gran estampida de los empresarios que se atrevieron a acercarse a Trump. Kenneth Frazier (Filadelfia, 17 de diciembre de 1954), abogado de profesión y máximo ejecutivo de la farmacéutica Merck, conocida como MSD fuera de EE UU, se salió el lunes del consejo industrial del presidente estadounidense. La avalancha posterior de fugas provocó que el magnate, acostumbrado a presumir de que es él quien controla la situación, optara por desmantelar sus dos foros de empresarios (el industrial y el estratégico) cinco minutos antes de que se quedaran desiertos.

En junio, Elon Musk, de Tesla, y Bob Iger, de Disney, abandonaron el foro de estrategia de Donald Trump, cuando este rechazó el Acuerdo de París sobre el clima. Esta vez ha sido el racismo en Charlottesville (Virginia), y la dubitativa respuesta de la tuitstar, la que ha hecho que Frazier se marchara del otro consejo presidencial, el industrial.

“Los líderes estadounidenses deben honrar nuestros valores fundamentales y rechazar claramente las expresiones de odio, fanatismo y supremacía grupal, que van en contra del ideal estadounidense de que todas las personas nacen iguales”, dijo en su declaración oficial. “Como CEO de MSD y por una cuestión de conciencia personal, siento la responsabilidad de adoptar una actitud firme contra la intolerancia y el extremismo”.

Después de él, fueron los dirigentes de Under Armour, Intel, Walmart y Sopas Campbell los que dejaron el consejo, hasta que Trump se rindió.

Kenneth Carleton Frazier es presidente de MSD –una de las mayores farmacéuticas del mundo– desde 2007 y CEO desde 2011, después de una carrera que comenzó como abogado externo de la compañía, y luego como letrado en plantilla, desde 1992.

Como abogado jefe de la empresa, supervisó la defensa contra las afirmaciones de que el fármaco antiinflamatorio Vioxx había causado ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Los analistas preveían que la responsabilidad de MSD oscilaría entre 20.000 y 50.000 millones de dólares, pero Frazier eligió pelear cada una de las 5.000 demandas en los tribunales, en lugar de llegar a acuerdos extrajudiciales, y finalmente logró que el coste para la empresa fuera de solo 5.000 millones de dólares.

Antes, cuando aún trabajaba de forma externa para MSD, en el despacho Drinker Biddle & Reath, defendió gratis a James Willie Bo Cochran –negro, o afroamericano, como Frazier–, que pasó dos décadas en el corredor de la muerte acusado de asesinato. Consiguió demostrar su inocencia, que le quitaran la condena y le declararan no culpable. En 2004, comentó que los miembros del jurado que condenaron a Cochran tenían prejuicios racistas.

Pero no siempre ha tenido tanta paciencia. Como patrono de la Universidad Penn State, en la que estudió, fue elegido para dirigir una investigación sobre los abusos sexuales a niños del entrenador de fútbol americano Jerry Sandusky –que acabaría condenado. Durante el proceso, hizo unas declaraciones polémicas en las que mencionaba el caso de O. J. Simpson, por las que luego se disculpó.

Thurgood Marshall, juez del Tribunal Supremo, era uno de sus ídolos de la infancia. Su madre, Clara Elizabeth, falleció cuando tenía 12 años, dejando a su marido, Otis Frazier, conserje de profesión, al cuidado de tres niños. Otis murió de alzhéimer, enfermedad cuya investigación es una prioridad para Frazier.

Como CEO, ha priorizado los riesgos financieros y el desarrollo de nuevos tratamientos en perjuicio de los objetivos de ganancias. MSD no está entre las compañías más criticadas por los precios de los medicamentos –a pesar de que Trump también haya disparado contra Frazier por esa cuestión–, y el propio CEO ha censurado a otras empresas que suben los precios de fármacos antiguos.

Para ganar dinero extra en su época universitaria –se graduó en Derecho por Harvard– criaba renacuajos y tritones y los vendía a las tiendas locales. Ya como profesional, pudo tomarse cuatro veranos sabáticos para enseñar abogacía en Sudáfrica. Ahora, su salario es de entre 17 y 21 millones de dólares anuales. Además, posee 600.304 acciones de la compañía, valoradas en 37 millones.

Está casado con la neoyorquina Andrea, con la que tiene una hija, Lauren –ingeniera informática–, y un hijo, James. Le encanta ver partidos de béisbol y fútbol americano, correr, y leer, especialmente historia y biografías.

Como abogado, y además afroamericano, Frazier no habrá encontrado muchos iguales entre los ejecutivos. Pero ha demostrado de sobra que la mejor compañía es la propia conciencia.

A nivel mundial, MSD factura 33.900 millones de euros y tiene 69.000 trabajadores. En España, ingresa 922 millones de euros –806 millones en salud humana y 122 en salud animal– y cuenta con 1.300 empleados.

Kenneth Frazier recibió un reconocimiento de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) en abril, por su impulso a la innovación y la investigación, y su compromiso con la sociedad.

El CEO de MSD se sienta además en el consejo de administración de la petrolera Exxon Mobile, y es miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias. También es patrono de la Cornerstone Christian Academy, una escuela privada que ayuda a jóvenes en riesgo de exclusión en Filadelfia.

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