Editorial
atentado terrorista barcelona
EFE

Todos unidos contra el terror

El atentado de Barcelona es la constatación de los enormes riesgos con los que nos ha tocado vivir

El infame atentado perpetrado ayer en la Rambla de Barcelona, con el triste resultado de al me­nos 13 muertos y más de 80 heridos, es la constatación de los enormes riesgos con que nos ha tocado vivir. Pero al tiempo pone también de manifiesto la enorme necesidad de que todos los ciudadanos de paz, de cualquier credo, ideología o condición, estemos unidos firmemente contra la lacra del terror, sin fisuras ni dudas de ningún género.

Es en momentos como este en los que los representantes de los ciudadanos deben poner sobre la mesa sus mejores cualidades y ser firmes dentro de la ley, pero también inexorables en el combate contra el mal. Esa es la razón por la que hay que exigir a todos los partidos políticos y a las distintas Administraciones que aglutinen un frente común que plante cara a la vesania terrorista. Bien sabemos en nuestro país, tras décadas de sufrimiento de locura terrorista, que solo con la unión se alcanza la fuerza necesaria para hacer frente a los cobardes del terror.

El terrorismo ha alcanzado en los últimos tiempos métodos que hacen presuponer lo peor en sus acciones. Aunque en muchos casos la intención de los autores sea huir tras consumar el atentado, su demencia les lleva a despreciar hasta la propia vida. Enfrentarse a un enemigo así, que además trasciende fronteras, exige los mayores niveles de destreza y eficacia. Por eso, más allá de la imprescindible coordinación a nivel nacional de todas las fuerzas y cuerpos de seguridad, urge profundizar en la búsqueda de una seguridad común europea que, respetando las libertades y derechos de los ciudadanos, sea capaz de afrontar con el vigor necesario el objetivo de lograr que puedan convivir sin miedo.

El triste calendario de recientes atentados europeos expresa, por si alguien tenía aún alguna duda, que nadie está inmune y que los ataques indiscriminados y en cualquier punto son un peligro latente. Una indeseable incertidumbre que puede ser letal también para la recuperación económica. La lucha contra el terror exige a la ciudadanía ceder parcelas de comodidad. Pero luchar contra este mal requiere también las mayores cotas de inteligencia.

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