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Las claves de la venta de la filial inmobiliaria del Popular

Las claves de la venta de la filial inmobiliaria del Popular

Santander saneó con 7.200 millones estos activos para poder venderlos

La mayor parte son créditos a promotores y suelo

La operación de venta de la mitad del negocio inmobiliario de Popular a Blackstone es la mayor compra inmobiliaria de España (Sareb aparte). La sociedad resultante será la segunda inmobiliaria de España, con activos valorados (a precio de compra) en 30.000 millones de euros.

¿Qué ha vendido Santander a Blackstone?

El 51% de todos los activos inmobiliarios del Banco Popular. En la comunicación a la CNMV lo explica: cartera de inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes del sector inmobiliario y otros activos relacionados con esta actividad (incluidos créditos fiscales). La operación asciende a 5.000 millones y valora la cartera de ladrillo del Popular en 10.000 millones de euros.

¿Cuánto valen los inmuebles vendidos?

El valor contable es de 30.000 millones de euros, tal y como ha explicado el banco, por lo que la operación se realiza con un descuento del 66% sobre dicho valor contable. Esto quiere decir que se trata de activos de difícil colocación en el mercado a los precios a los que fueron adjudicados. Se trata de activos tóxicos, tal y como se denominan en el mercado, y su colocación debería ser positiva para el Santander, que aligera su carga de ladrillo y morosidad.

¿Por qué no los había vendido antes el Popular?

Precisamente por el elevado descuento que exigiría el mercado, no recogido en las cuentas del banco vía provisiones. Según las cifras ofrecidas por Santander en la fecha de la operación, los 29.800 millones de euros de los activos inmobiliarios y créditos dudosos ligados al ladrillo presentes en el balance del banco estaban provisionados en un 45%. Esto quiere decir que el banco ya había apuntado en sus cuentas una pérdida de valor del 45%, insuficiente para cubrir el 66% de descuento que ha aplicado el mercado: estos activos tenían un valor neto de 16.860 millones y venderlos por 10.000 habría supuesto una pérdida de casi 7.000 millones, inasumible para la entidad.

Entonces, ¿el Santander no pierde dinero?

Ya el mismo día de la intervención y absorción del banco el Santander adelantó que preparaba una ampliación de capital masiva para sanear el Popular. Así, ha dedicado 7.200 millones de provisiones adicionales para elevar la cobertura de estos activos inmobiliarios hasta el 69%, con lo que su valor contable neto, 9.200 millones, está cerca del precio final de la operación. De este modo, aunque el Santander no registre pérdidas por la operación, ha dedicado 7.200 millones a saneamientos.

¿En qué consisten los activos?

Según las cifras aportadas por el Santander, la filial inmobiliaria tenía 12.100 millones de euros de créditos dudosos ligados al ladrillo, con una cobertura del 55%. El de los activos corresponde a inmuebles, de los que la mayoría son suelo (7.900 millones, cubiertos al 50%), 6.500 millones son casas terminadas, 300 viviendas en construcción, 1.800 millones en inmuebles en alquiler y 1,200 millones de otros activos.

¿Qué efectos tendrá la operación para Santander?

Principalmente, reducción de la morosidad, de los activos tóxicos en balance y liberación de capital, pues la entidad ya explica que la salida de estos activos del balance no tiene impacto en resultados. Banco Popular mejorará en 64 puntos básicos su ratio de capital phased-in, pero no se ha detallado el impacto sobre Santander.

¿Qué sucede con los activos que no vende?

El banco aún tendrá un 49% de los activos tóxicos procedentes del Popular, si bien ya saneados. Santander creará una sociedad con todos los activos inmobiliarios del Popular (más Aliseda, la inmobiliaria del banco) y venderá a Blackstone el 49% de dicha sociedad.

¿Por qué anunció ayer la operación?

El contacto con Blackstone para la compra de los activos inmobiliarios ya se comunicó a finales de julio, pero el banco no ha anunciado la operación hasta que la UE no ha dado la luz verde definitiva a la compra. Bruselas, que

autorizó de forma cautelar la ultrarrápida adquisición para proteger la estabilidad financiera, ha decretado finalmente que cumple las normas de competencia.

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