Las eléctricas alemanas han tramitado el cierre de 90 nucleares desde 2012

Plantas con una capacidad 19.600 MW, casi la mitad de carbón, han pedido cerrar

El regulador ha prohibido la clausura a las consideradas "críticas" para el sistema

centrales nucleares
El pueblo de Ohu, junto a la central nuclear de Eschenbach (Bavaria). Reuters

Las compañías eléctricas alemanas han presentado desde 2012 solicitudes para el cierre de 90 unidades de generación con una capacidad de 19.600 MW, según los datos del operador de redes de distribución germano NetzA, que recoge la agencia Platts. Los tres últimas permisos se han realizado desde el pasado febrero.

 De esa capacidad, unos 7.668 MW se han cerrado de forma permanente, mientras que otros 3.697 MW han sido calificados por los operadores de las redes y transportistas (o TSOs) “como críticos para el sistema" apelando a razones de seguridad de abastecimiento, por lo que deberán mantenerse en funcionamiento bajo la supervisión de los operadores de las redes. Cuando estos consideran que una planta es crítica para el sistema no se puede cerrar, pero, a cambio, reciben una compensación para seguir operando.

Estos gestores, los homólogos de Red Eléctrica de España (en Alemania hay varios), registran las peticiones de cierre planificado de las centrales, al menos, con un un año de antelación y los analizan junto con el regulador sectorial. Ambos analizan si la instalación es necesaria para la estabilidad del sistema.

Hasta ahora, Alemania ha cerrado viejas centrales de combustibles fósiles (fuel) que estaban infrautilizadas por el auge de las energías renovables; los descensos anuales de la demanda y el relativo abaratamiento de los precios del carbón, que han favorecido al lignito, así como a la generación de electricidad más modernizada a base de carbón.

Por zonas, la del sur del río Main, es la que cuenta con el mayor número relativo de plantas críticas del sistema alemán (8.700 MW), lo que supone un desequilibrios entre las regiones del norte, el oeste y el este, según los datos de NetzA.

Las instalaciones que no pueden cerrar reciben una compensación

Las energéticas locales Uniper y EnBW son las principales afectadas por la lista de plantas imprescindibles en el sur del país. Uniper explota al menos cinco unidades de las así consideradas, con una capacidad de 2.500 MW: desde la vieja térmica de fuel de Ingolstadt (grupos 3 y 4) hasta el moderno ciclo combinado de gas de Irsching (5 y 5), en Bavaria. Por su parte, EnBW opera nueve unidades críticas en la región de Baden-Wuerttemberg, entre ellas, la central de carbón CHP, de 433 MW, que presento su solicitud de clausura a comienzos de este año.

De los 19.600 MW cerrados o en trámite, casi la mitad, son de carbón pesado (8.818 MW); de gas (7.506 MW); fuel-oil (1.668 MW) o nuclear (1.275 MW).

Con un 23% de la capacidad instalada, la energía nuclear en Alemania tiene los días contados desde que en 2013, la canciller, Ángela Merkel, decretara el cierre definitivo de las plantas atómica de manera paulatina hasta 2022. Las siete centrales más antiguas ya habían sido desconectadas con la moratoria anterior y la planta de Krümmel, en 2013.

El resto, según el plan, serían clausurados de manera escalonada: en 2015, la de Grafenrheinfeld;en 2017, la Gundremmingen B; en 2019, Philippsburg 2; en 2021, Grohnde, Gundremmingen C y Brokdorf y 2022, las de Isar 2, Emsland y Neckarwestheim 2, que son las tres más recientes.

Potestad para Nadal

En España, el ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha lanzado una consulta pública sobre un proyecto de real decreto con el que pretende regular el procedimiento de cierre de las instalaciones de energía eléctrica. Aunque en este momento, las eléctricas no pueden cerrar unilateralmente una planta de generación sin el consentimiento de la CNMC, REE y el propio ministerio, Nadal quiere tener más poder de intervención.

La amenaza de la italiana Enel, propietaria de Endesa, de cerrar las grandes centrales de carbón nacional (Compostilla y Teruel) si el Gobierno no mejora la retribución de manera que se le compensen las inversiones en desnitrificación que la UE exige a las térmicas de carbón que deseen funcionar más allá de 2020, ha llevado al titular de Energía a cambiar su posición respecto al carbón. También, el temor a la paralización de alguna nuclear (como hicieron Endesa e Iberdrola con Garoña en diciembre de 2013, lo que les valió una multa de 18 millones por parte de la CNE).

Mientras en noviembre, en la Cumbre de Marrakecht, Nadal dijo que las centrales las cierra el mercado, solo unos meses después quiso embarcar al PSOE en la aprobación de un real decreto ley que le permitiese intervenir en el proceso de cierre de plantas. Finalmente, alegando que el principal partido de la oposición se negó, ha optado por tramitar un real decreto. Los socialistas niegan que el ministro haya tratado con ellos sobre esta cuestión, amén de un simple comentario de pasada.

Intervención o nacionalización en España

“¿Considera oportuno mantener operativa una central por motivos de seguridad, cambio climático e impacto de precio?”. Esta es la primera de las dos preguntas que plantea el Ministerio de Energía en la consulta pública sobre el RD que le permitirá intervenir en el caso de que las eléctricas pretendan cerrar una instalación. Hasta ahora, el cierre lo autoriza REE en función de las necesidades de suministro. Con la propuesta se amplía este motivo a otros dos: a los efectos del cierre sobre el medio ambiente y los precios.

 “¿Qué procedimiento debería seguirse en el supuesto de que titular solicite el cierre de una central necesaria para el sistema?”. Esta segunda pregunta resulta contradictoria, según fuentes empresariales. Si una central es necesaria para el sistema, lógicamente, el titular no podrá solicitar su cierre, aseguran. Otra cuestión es que la consideración de necesaria o crítica se determine antes o después de solicitado su cierre.

Como viene siendo habitual, el ministerio no ha sacado a audiencia pública un texto legal articulado, sino un documento genérico sobre sus intenciones y, por tanto, sin concretar. Por ejemplo, si, como aseguran fuentes del PP, el ministro tiene la intención de intervenir centrales para su posterior subasta, ¿necesitará nacionalizarlas previamente, pues con la intervención no podrá trasvasar la propiedad? Así, en el caso de Garoña, a la que se ha denegado la licencia de explotación, la propiedad del emplazamiento seguirá siendo de Nuclenor.

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