El retorno de los bonos iraquíes no será pan comido para los inversores

El precio del petróleo puede caer y el país sufre una guerra civil con el Daesh

Los gestores de fondos no tienen otra opción que tomar riesgos

Un inversor observa las cotizaciones en la Bolsa de Irak, en Bagdad.
Un inversor observa las cotizaciones en la Bolsa de Irak, en Bagdad.

El retorno del mercado de bonos iraquí no será fácil para los inversores, pese a que se amontonaron el miércoles en la primera emisión del país en una década. Con la deuda de los mercados emergentes estrujada por los bajos tipos, los gestores de fondos no tienen otra opción que tomar riesgos.

Irak suena como una propuesta de inversión difícil. Su deuda supera ya el 60% de la producción y su déficit fiscal fue del 14% del PIB el año pasado. La economía depende casi enteramente del petróleo, y una guerra civil inacabada con el Daesh podría hacer que el país se fragmentara. Pero los inversores hicieron pedidos por más de seis veces los 1.000 millones de dólares que buscaba Irak.

Hay razones para el optimismo. El Daesh está siendo expulsado de su bastión en Mosul, y es probable que EEUU apoye al país financieramente mientras siga siendo una prioridad estratégica. Irak tiene el quinto mayor almacén de crudo del mundo. Los recortes de producción de la OPEP han ayudado a que el precio se estabilice en torno a los 50 dólares por barril.

Esto no garantiza tranquilidad, sin embargo. Por un lado, el apoyo estadounidense no puede darse por sentado, sobre todo si el boom del shale del país conduce a un cambio en su política en Oriente Próximo. Tampoco está garantizado el reembolso de la deuda: Ucrania tuvo que reestructurar la suya en 2015.

Luego está el crudo. El FMI asume que su precio se mantendrá en los niveles actuales y que Irak puede recortar el gasto corriente y de capital, reduciendo la deuda al 52% del PIB en 2022. Sin embargo, un precio del petróleo más bajo requeriría más recortes en el gasto. El historial de Irak ya es desigual. La guerra de precios iniciada por Arabia Saudí hizo que los ingresos por exportación de crudo de Bagdad cayeran un 40% en 2016 respecto a tres años antes.

El atractivo del bono de Irak es el rendimiento del 6,75%, una prima alta respecto al 6,2% de otros bonos de mercados emergentes similares. Los inversores han invertido 45.000 millones de dólares en fondos de deuda emergente este año, mientras los bancos centrales de los países desarrollados han mantenido bajos los tipos y han continuado comprando bonos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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