La nueva cúpula de Isolux frena la venta en paquetes para analizar los activos

Las decisiones sobre desinversiones esperarán la llegada del administrador concursal

Las nóminas ya no están garantizadas tras la retirada del apoyo de la banca

Línea de transmisión construida y gestionada por Isolux en Brasil, uno de los activos en venta.
Línea de transmisión construida y gestionada por Isolux en Brasil, uno de los activos en venta.

Los tres especialistas en reestructuración de empresas que han tomado las riendas de Isolux han paralizado cualquier intento de venta de activos emprendida por el anterior equipo directivo y que cristalizó en la presentación de seis ofertas por distintos negocios y la actividad de ingeniería.

La terna que forman el nuevo presidente, el economista David Pastor, el vicepresidente y experto en administración concursal David Vilella, y el especialista en reflotamientos Enrique Medina, recibieron las pujas en la junta de accionistas en que dimitió en bloque el consejo liderado por Nemesio Fernández Cuesta. Ahora se trata de analizar con la máxima urgencia posible el valor de los activos, el estado de los contratos en marcha, la composición de la deuda y las propias ofertas sobre la mesa.

Fuentes cercanas a la compañía explican que este trabajo previo de análisis tomará cuerpo con la llegada del administrador concursal que ha de designar el juzgado número 1 de lo Mercantil de Madrid, que es el que dio luz verde al preconcurso (artículo 5 bis de la Ley concursal) de Isolux Corsán. Pastor ya ha tenido contacto con el titular de la sala, el juez Carlos Nieto, al que ha trasladado la situación de emergencia que vive la que ha sido la séptima compañía española de infraestructuras por volumen de negocio. Se espera la declaración del concurso en los próximos días y el consiguiente nombramiento de administrador concursal, que será quien tenga la última palabra respecto al plan a seguir.

En declaraciones a Valenciaplaza Pastor ha explicado que las ofertas recolectadas por Rothschild y Alantra para Isolux tienen sus pros y sus contras: “A efectos de valor, no permiten hacer caja al estar basadas en la asunción de negocio, pero esas cuestiones las vamos a apretar y matizar para generar valor”.

El consejo de Isolux urge la declaración del concurso al juzgado de lo Mercantil para trabajar de forma inmediata con el administrador

La banca acreedora, y al mismo tiempo accionista, retiró el pasado 4 de julio la transfusión de efectivo que ha mantenido a la compañía en pie durante el último año. Desde ese momento, las nóminas han dejado de estar garantizadas, tal y como ha trasladado el presidente al comité de empresa.

El nerviosismo crece en intensidad, con el paso de los días, ante la incertidumbre ya no sobre el cobro mensual sino acerca del propio empleo. Tal y como marca la Ley Concursal, Isolux deja de tener una caja única y cada una de las sociedades en suspensión de pagos tendrá caja propia para tratar de defender sus gastos de explotación, incluidos los de personal, atendiendo el criterio de fecha de vencimiento y ya no el de criticidad de los servicios.

En esta fase, en que se hace más pronunciada aún la situación de economía de guerra, el consejo ha tomado control directo del departamento financiero, como ya hicieron los bancos y Nemesio Fernández-Cuesta anteriormente con el nombramiento del directivo del Santander Ignacio Alcaraz como director financiero. Se trata ahora de que no se escape un solo euro hasta la llegada del administrador concursal.

Ajuste a la vista

Otra de las tareas emprendida por los tres gestores seleccionados por la banca es el diseño de un expediente de regulación de empleo del que aún no hay detalle alguno. Isolux cuenta con 3.800 empleados y la caja está vacía para atender las hipotéticas salidas. De hecho, Isolux no pudo culminar el ajuste de 435 profesionales en octubre del año pasado al no contar con fondos para las compensaciones del último medio centenar.

Tal y como sucediera durante la etapa de gestión de Fernández Cuesta, Pastor, Vilella y Medina aseguran haberse marcado como prioridad la maximización del valor de los activos y la salvación del mayor número de empleos posible. Lo que vuelve a considerarse materia de máxima complejidad es la propuesta de un convenio de acreedores ante la dispersión geográfica y las múltiples situaciones que recoge la abultada deuda de la compañía.

Isolux ha llegado al concurso con unas pérdidas de 1.330 millones, 405 millones de euros de deuda comercial y otros 1.270 millones en créditos con entidades financieras (557 millones están asociados a la financiación de proyectos). Los 1.400 millones restantes corresponden a un segmento de deuda, denominado Tramo C, que la banca incluyó en la refinanciación del pasado verano como créditos a fondo perdido.

La solicitud de concurso ha tocado a siete empresas del perímetro de Isolux: Grupo Isolux Corsán, Corsán-Corviam Construcción, Isolux Ingeniería, GIC Concesiones, Isolux Corsán Servicios, Isolux Corsán Inmobiliaria e Isolux Energy Investments. Estre las siete suman un total de 1.992 trabajadores, de los que 1.108 corresponden a entidades con sede en España, incluidos 160 expatriados, y el resto a otros países.

Tres expertos en situaciones críticas

- Los tres administradores nombrados por la banca en Isolux proceden de despachos especializados en reestructuraciones de empresas. David Pastor forma parte de las filas de Leopoldo Pons; David Vilella trabaja en Vilella, abogados y economistas. Y Enrique Medina es miembro de Fuster&Partners.

- Hasta 1.400 millones de euros del tramo C de la deuda de Isolux iba a amortizarse en un plazo de diez años solo si las condiciones de negocio lo permitían.

- A pesar de que los acreedores financieros de Isolux aceptaron la conversión de la deuda en capital, hasta la entrada en concurso solo se había realizado la capitalización real de 95 millones, siendo la mayor concesión por parte de la banca la de aceptar que más de la mitad del volumen de crédito refinanciado el pasado verano fuera a fondo perdido.

- Entre los principales activos en venta de Isolux figuran las concesiones de transmisión eléctrica en Brasil, valoradas en unos 200 millones de euros, y suelo tanto en España como en México.

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