Isolux recibe seis ofertas por sus unidades productivas

La empresa entra en concurso y el consejo de administración dimite

El grupo tiene 1.700 millones de deuda y 3.800 empleados

Isolux Concurso acreedores
Trabajadores deIsolux protestan por la situación de la compañía el pasado fin de semana.

Nuevo capítulo en la crisis de Isolux. El consejo de administración aprobó ayer como estaba previsto la presentación del concurso de acreedores de la compañía para hacer frente a la importante deuda. Además, tal y como avanzó CincoDías , el grupo estudia la venta separada de su negocio con el fin de mantener al mayor número de empleados posibles. En concreto, la compañía informó que ha recibido en los últimos días seis ofertas para la adquisición de diversas unidades productivas. Además, añadió, “en muchas de ellas se propone la absorción no solo del personal directo de las obras sino también de trabajadores de las áreas corporativas”.

En cualquier caso, el consejo de administración dejó la decisión última sobre estos procesos en manos de los nuevos administradores, puesto que el órgano de gobierno de la compañía anunció su dimisión en bloque “con el fin de facilitar la administración de la empresa en esta nueva etapa”.

La junta general de accionistas, celebrada tras la reunión del consejo en el que los siete consejeros presentaron su dimisión, aprobó el nombramiento de tres nuevos administradores del grupo. Se trata de David Pastor, como presidente; David Viella, como vicepresidente, y Enrique Medina como vocal, en representación de la firma Fuster&Partners.

La solicitud de concurso afecta a siete empresas: Grupo Isolux Corsán, Corsán-Corviam Construcción, Isolux Ingeniería, GIC Concesiones, Isolux Corsán Servicios, Isolux Corsán Inmobiliaria e Isolux Energy Investments. Estas compañías suman una plantilla de 1.992 trabajadores, de los que 1.108 corresponden a las entidades con sede en España, incluidos 160 expatriados, y 888 a otros países.

Estas sociedades en concurso acumulan una deuda con proveedores de 405 millones. El endeudamiento financiero del grupo (incluidas aquellas sociedades que no están inmersas en el procedimiento) al cierre de abril era de 1.270 millones de euros, de los que 557 millones están asociados a la financiación de proyectos.

El hasta ayer presidente de la compañía, Nemesio Fernández-Cuesta, defendió en su discurso ante los accionistas, que la gestión realizada en el negocio de concesiones de infraestructuras es la causa última de la situación de la empresa. No obstante, achacó a la “desvinculación por sorpresa” el pasado mes de marzo de unos de los bancos acreedores, en referencia a la salida de Santander, que vendió su participación a Goldman Sachs, como factor que precipitó el concurso.

La compañía aseguró en un comunicado que desde que se acogiera al artículo 5 bis de la Ley Concursal para evitar que algún acreedor llevara al concurso obligatorio ha estado trabajando en el diseño de un plan industrial viable, que fue aprobado en mayo, y la búsqueda de soluciones para facilitar la continuidad de la mayoría de los proyectos en curso. “La dirección de la compañía y los principales accionistas han abordado el proceso con el objetivo de mantener el mayor número posible de puestos de trabajo”.

El objetivo de la empresa pasaría por mantener 2.500 puestos de trabajo, lo que supondría dos tercios de la plantilla del grupo. Sin embargo, los sindicatos, que se dieron cita ayer a la salida de la junta de accionistas, dan por perdido cerca del 75% del empleo.

Los representantes de la plantilla han aumentado la presión sobre CaixaBank, primer accionista del grupo, para que presente un plan industrial. La entidad financiera informó ayer a la CNMV que tiene provisionada ya desde el primer trimestre su exposición crediticia y accionarial en Isolux, por lo que no prevé un impacto en las cuentas del primer semestre que presentará el 28 de julio. Aparte de Caixabank, también son banca acreedora Santander (9,6%), Bankia (6,5%) y Banco Sabadell (4,19%), entre otras.

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