El consejo de Isolux recomendará la venta en porciones para salvar a 2.500 empleados

El consejo dimite esta mañana y entran dos administradores concursales y un abogado de la banca

Se venden líneas de transmisión eléctrica, aparcamientos, suelo y contratos viables de construcción

Isolux
Oficinas en Madrid de la empresa Isolux Corsán. EFE

Reunión del consejo, dimisión de sus componentes, junta de accionistas y entrada en concurso de acreedores. Todos estos acontecimientos se van a precipitar esta mañana en torno a Isolux, que llega a la situación concursal con 405 millones de deuda con proveedores y otros 1.270 millones de deuda financiera a valor razonable. Quedan fuera del concurso, en virtud del pacto de refinanciación alcanzado el pasado verano, otros 1.400 millones del tramo C, o a fondo perdido, que la empresa debía amortizar en diez años siempre y cuando el viento soplara a favor del negocio.

El órgano de administración que preside Nemesio Fernández-Cuesta dará por cerrada esta mañana su etapa con la recomendación, según fuentes de toda solvencia, de trocear y vender la compañía. A través de este plan, cuya ejecución dependerá ya de la administración concursal, se estima que podrían salvar su puesto de trabajo unos 2.500 empleados o dos tercios de la plantilla actual, cifrada en 3.800 efectivos. Los sindicatos, por su parte, dan por perdido cerca del 80% del empleo. Ante esta situación, los representantes de la plantilla han trasladado la presión al principal accionista, CaixaBank, con la petición de un plan industrial que haga viable al que ha sido séptimo grupo español de infraestructuras durante años.

Con una suspensión de pagos que se veía inevitable desde marzo, cuando el Santander decidió salir del capital y vender su posición acreedora a Goldman Sachs, la idea de desguazar y vender por piezas responde a la existencia de “tres o cuatro ofertas de empresas medianas y perfil industrial”, citan las fuentes consultadas. El proceso de búsqueda de un inversor que reflotara Isolux ha sido liderado por Rothschild y Alantra, pero el peso del pasivo ha hecho inviable la colocación en un solo paquete.

Se pasa esta mañana de un consejo de nueve miembros, nombrados por la banca, a solo tres gestores: los administradores concursales valencianos David Pastor y David Vilella, y el abogado Enrique Medina. Este último, miembro de Fuster & Partners, será nombrado en representación de los dos principales accionistas y acreedores, CaixaBank y Bankia.

Los activos en venta son principalmente las concesiones de líneas de transmisión eléctrica en Brasil, que Isolux valora en unos 200 millones, los aparcamientos, y suelo en México y España. Al margen de estos bienes, la empresa traspasará los contratos de construcción que generan caja y no requieren aportaciones. En cuanto a los gastos de explotación, las nóminas y seguros sociales están pagados hasta el día de hoy; a futuro deberán cubrirse con el pequeño excedente en caja y lo que vaya generando la compañía en el día a día.

La opción que queda descartada por el consejo de Fernández-Cuesta, por inviable, es la del convenio de acreedores. Este precisaría un acuerdo mínimo del 65% para su homologación, y la diversidad geográfica de los proyectos con deuda convierte en misión casi imposible promover este tipo de salida al concurso.

La de Isolux, con cerca de 2.000 millones de deuda, entra en la historia empresarial española como una de las grandes quiebras. Queda en el capítulo de la especulación si la empresa se hubiera salvado con el respaldo de la banca, principalmente del Santander, al último plan de viabilidad presentado por el consejo: 200 millones en capital, más otro tanto en avales, mientras se negociaba una posible incorporación al accionariado.

Conversaciones con Fomento

La dirección ha mantenido conversaciones con el Ministerio de Fomento, dando información puntual sobre la situación, y asegura no dejar ningún contrato de volumen en el aire.

Isolux ya se acogió al artículo 5 bis de la Ley concursal para evitar que cualquier acreedor instara el concurso obligatorio mientras se trataba de cerrar la entrada de un inversor que tomara mayoría en el capital.

El proceso del 5 bis está en manos del juzgado número 1 de lo Mercantil de Madrid, lo que hace previsible que también se haga cargo del concurso de acreedores.

CaixaBank, Bankia, Goldman Sachs y Sabadell están entre los grades financiadores del grupo, que también contaba con amplia presencia de bonistas entre sus acreedores.

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