Infraestructuras

Isolux se acerca al consurso ante la dificultad para levantar deuda

Santander se muestra reacio a aportar liquidez tras el paso adelante de Caixabank y Bankia

Nemesio Fernández-Cuesta, presidente de Isolux.
Nemesio Fernández-Cuesta, presidente de Isolux.

Isolux vuelve a tambalearse. El grupo de infraestructuras ha aplazado esta mañana la presentación de sus cuentas anuales, hasta el próximo viernes, con un doble objetivo: dar tiempo al consejo a estudiar los resultados de un ejercicio marcado por operaciones corporativas y una compleja refinanciación, y ganar horas en busca de un crédito que ayude a soportar los costes de estructura en el presente ejercicio y que posibilite lanzar proyectos viables. El séptimo grupo español de construcción podría verse abocado al concurso de acreedores si no logra levantar deuda.

La dirección que lidera Nemesio Fernández-Cuesta viene negociando desde hace semanas con el principal bloque de partícipes, que no son otros que los bancos acreedores, en busca de un segundo saneamiento que se sume a la refinanciación firmada en julio del año pasado. Entre las tres entidades más expuestas, CaixaBank, Bankia y Santander, es la última, según fuentes cercanas a los contactos, la que no abre el grifo por el momento. Isolux precisa unos 300 millones.

Un capital repartido entre bancos y bonistas

Entre los bancos partícipes de Isolux destacan Caixabank, que tomó un 14,36% como primer accionista; Santander con el 9,58%, y Bankia, propietaria de un 6,54%. Los tres mayores acreedores financieros suman una posición del 30,48%.

Esta se ve superada, aunque de forma más atomizada, por el 41,80% del capital que queda en manos de los bonistas. Por debajo del 5% se sitúan Sabadell e ING, con el 4,19% y el 3,05% respectivamente. Y con posiciones inferiores al 3% aparecen en la lista de partícipes Liberbank, Societé Générale, Banco de Castilla-La Mancha, Unicaja, Natixis, Novo Banco, Bankinter, Abanca, Banco de la Nación Argentina, Banco Mare Nostrum, BMCE, BNP Paribas, Caja Rural de Teruel, Commerzbank, Ibercaja, Mapfre, Popular y Banco CEISS.

Las previsiones más optimistas pasaban por cerrar hoy la financiación, unas horas antes de rendir cuentas ante los inversores, pero ni crédito ni presentación de resultados. Además de los problemas para entender y aprobar el balance, el consejo y dirección de Isolux buscan atar la viabilidad del grupo antes de mostrar la radiografía de la empresa al mercado. De confirmarse en las próximas horas la negativa del Santander a mantener en pie a Isolux, la compañía podría tratar de negociar una cifra menor con el resto de entidades presentes en el capital o, directamente, ir a concurso.

Isolux tiene dividida su deuda en tres tramos: el A engloba 377 millones, incluída la inyección de 200 millones en dinero nuevo que aportaron los acreedores para que la compañía pudiera salir adelante; el tramo B alcanza los 550 millones, y el C, de deuda convertible, agrupa créditos por 1.409 millones. El nuevo préstamo se agruparía en el primero de los segmentos de deuda y su entrega no entrañaría alteraciones en la composición del capital.

  • Un año de crisis

El pasado ejercicio vino marcado para la séptima constructora española por la reestructuración financiera, su homologación judicial, distintas desinversiones, el cambio en el método de contabilidad de las concesiones y los ajustes y saneamientos efectuados en los activos, según ha explicado Isolux a través de un comunicado.

El consejo, presidido por Nemesio Fernández-Cuesta, cuenta con seis miembros independientes, quienes han solicitado tiempo "para estudiar en profundidad la cuenta de resultados y el balance del pasado ejercicio".

El acuerdo de reestructuración fue firmado a finales de julio, cuando la banca impuso el cambio al frente de la compañía con el fichaje de Fernández-Cuesta en lugar de Luis Delso.

 

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