Emisión de deuda

Santander lanza una emisión de deuda anticrisis en dólares australianos

Pretende lanzar deuda que absorbe pérdidas por cuarta vez en el año

Es el único banco español que ha emitido este tipo de deuda hasta ahora

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín.
La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín. EFE

Santander continúa con su programa de emisión de deuda anticrisis. La entidad, inmersa de pleno en la ampliación de capital por importe de 7.072 millones para integrar a Popular, ha dado mandato para colocar deuda en dólares australianos con vencimiento en cinco años y medio y estudia emitir también deuda senior non preferred a diez años. ANZy Nomura actúan como joint bookrunners.

De momento se desconocen el importe.Fuentes del mercado indican que las colocaciones se estarían realizando a 175 puntos básicos por encima del tipo swap (tipo de interés libre de riesgo) para el caso de la deuda con vencimiento en 2022 y más 215 puntos básicos para la referencia a diez años.

Desde que en enero Santander se estrenara con esta clase de deuda, destinada a absorber pérdidas, el banco que preside Ana Botín ha repetido la experiencia en otras dos ocasiones. A los 1.500 millones que colocó a comienzos de años se suman los 2.500 millones dólares (2.14 millones de euros) que emitió en abril y otros 400 millones de francos suizos (364 millones de euros) un mes después.

Esta colocación es la primera que se efectúa desde que el Gobierno aprobara en el Consejo de Ministros del pasado 23 de junio un Real Decreto-Ley de medidas urgentes en materia financiera que permite a todas las entidades de crédito emitir deuda senior non preferred para facilitar el cumplimiento del requerimiento mínimo de fondos propios y pasivos admisibles.

La norma exige a las entidades de crédito y empresas de servicios financieros, tanto a nivel internacional como de la Unión Europea, contar con un número de pasivos que puedan absorber pérdidas. Asimismo, deberán contar con plazo de vencimiento igual o superior a un año, no tener características de instrumentos derivados e incluir una cláusula en la que se establezca que tienen una prelación concursal inferior frente al resto de créditos ordinarios.

En referencia al orden de prelación, y en caso de resolución o concurso, la deuda sénior non preferred se sitúa por debajo al resto de créditos ordinarios pero un escalón por encima de la subordinada. Es decir, sufrirá pérdidas en caso de resolución o insolvencia antes que la deuda senior y que los depósitos superiores a 100.000 euros.

El objetivo que se persigue con este tipo de emisiones es ampliar el colchón anticrisis de las entidades en el supuesto de que tuvieran que rescatarse a sí mismas.A fin de cuentas lo que pretende el regulador europeo es evitar que el contribuyente tenga que asumir la factura del rescate. Y más ahora que el proceso de concentración bancaria está dando consigo a bancos cada vez más grandes con lo que aumenta el número de entidades sistémicas.

Hasta la fecha Santander es la única entidad española que ha recurrido a esta clase de emisiones.A nivel europeo, Crédit Agricole y Société Génerale realizaron sus primeras incursiones en este tipo de deuda a finales de 2016.

Dentro del marco de financiación destinada a cumplir los requerimientos de absorción de pérdidas, Santander informó que tiene previsto prevé emitir entre 28.000 y 35.500 millones de euros en deuda senior non preferred entre los ejercicios 2017 y 2018.

Apetito por el papel español

Los bajos tipos de interés y el apetito que existe en el mercado por el papel español está siendo aprovechado por las entidades financieras nacionales.A las emisiones de Santander se sumó la semana pasada el debut de Bankia en la emisión de cocos.La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri colocó 750 millones de euros en bonos contingentes convertibles al 6%, el interés más bajo de banca española.Pero Bankia no ha sido la única. En los últimos meses CaixaBank ySabadell se estrenaron con este tipo de instrumentos. En concreto, la primera colocó 1.000 millones con un cupón del 6,75% anual el pasado 1 de junio mientras que el banco que preside Josep Oliú hizo lo propio en mayo de una emisión

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