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Ocasión perdida: medidas básicas para el autónomo que no estarán en la Ley

Esta semana se aprobará en Comisión la nueva Ley del autónomo, que deja fuera importantes mejoras para el colectivo

La nueva Ley del Autónomo traerá consigo ciertas mejoras para el colectivo. Todo lo que sea avanzar, bienvenido sea. Sin embargo, existen cuestiones que no estarán incluidas en el nuevo reglamento. Aspectos que algunos especialistas consideran fundamentales, existiendo la sensación de que se ha perdido una oportunidad para reformar más profundamente un régimen que necesita mejoras estructurales.

En general, las nuevas medidas han sido recibidas de buen grado por los colectivos que representan a este tipo de profesionales. Pero, ¿se podría haber hecho más? ¿Qué se ha quedado fuera de la nueva Ley, y es importante retocar?

Desde la Confederación Intersectorial del Trabajo Autónomo recuerdan que se han olvidado de abordar convenientemente el paro de los autónomos. La prestación por cese de actividad sigue cosechando unos índices de rechazo superiores al 50%. Es decir, de cada dos solicitudes de paro, una se deniega.

Mientras que el colectivo de asalariados tiene una prestación asegurada cuando le despiden, si un autónomo cierra su negocio por falta de ingresos puede quedarse sin ninguna cobertura. Las Asociaciones ya han denunciado en diversas ocasiones que los requisitos son muy exigentes. Y, en privado, muchas de ellas dejan caer que la razón es que el Estado se ahorra dinero con estas barreras a dicha prestación.

Por otro lado, la nueva normativa no cuenta con un apartado específico para facilitar el acceso de los autónomos a la contratación pública. Bien es cierto que en otra Comisión paralela, los políticos están debatiendo una nueva Ley de Contratación Pública, que tiene la intención de facilitar el acceso a este tipo de Licitaciones a pequeñas empresas. Sin embargo, la nueva normativa difícilmente saldrá adelante en 2017. Y está más dirigida a favorecer la entrada de pymes en dichos proyectos, y no tanto del autónomo.

El IVA de caja

En CIAE también consideran que se ha perdido una gran oportunidad de reformar el IVA de caja, que debería establecerse como universal. De este modo, los autónomos conseguirían una inyección muy importante de liquidez, ya que no tendrían que adelantar el IVA de facturas que no han cobrado. Situación que es a todas luces injusta para el colectivo. A la medida, actualmente, apenas se acogen un 1% de los autónomos. Debido a las presiones ejercidas por sus clientes de mayor tamaño, que no pueden deducir el IVA de las facturas emitidas, si el autónomo está incluido en ese IVA de caja.

Cuestiones sin precisar

Desde ATA reconocen que la Subcomisión puesta en marcha tiene ahora el reto de definir ciertas cuestiones para evitar malinterpretaciones. Lorenzo Amor, presidente de dicha Asociación recuerda que las medidas concretadas son "muy necesarias y urgentes". Sin embargo, queda por definir más claramente el concepto de habitualidad, las fórmulas de cotización a tiempo parcial y cuánto van a pagar (y cómo) los autónomos que no lleguen al Salario Mínimo Interprofesional.

Al margen de la Ley, pero pendientes

Fuera del ámbito regulatorio aprobado, aunque igualmente importante para los autónomos, se echan en falta medidas de reactivación del consumo, para favorecer un mayor desarrollo de pequeños comercios, establecimientos y actividades del sector servicios regentadas por autónomos, especialmente en ciudades más pequeñas.

Por último, el colectivo considera que sigue siendo necesaria una clara regulación de conceptos como economía colaborativa, que genera un nuevo tipo de  economía sumergida que impacta directamente en la competitividad de los trabajadores por cuenta propia, que están correctamente dados de alta y abonan sus impuestos con regularidad.

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