Unos activos de deuda pública que reflejen el riesgo de cada Tesoro

La medida supondrá un estímulo para recordar que la mala gestión tiene un precio

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble.
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble.

Tras un intenso periodo de pressing, la Comisión Europea ha cedido a las pretensiones de Alemania de cambiar el estatus de la deuda pública europea. Bruselas ha aceptado por fin la tesis de Berlín, que aboga por una deuda pública que deje de ser un activo libre de riesgo a efectos de regulación bancaria. La Comisión Europea había resistido hasta ahora la presión alemana con el argumento, sin duda fundado, de que adoptar esa medida desestabilizaría los mercados y supondría disparar un misil en la capacidad de financiación de países como España o Italia, que dependen intensamente de la compra de deuda por parte de sus bancos nacionales. Pero ante la amenaza de Alemania de bloquear los avances hacia la Unión Bancaria, Bruselas ha optado por ceder, eso sí, matizando que la medida debe implantarse de forma "inteligente" y "gradual" y planteando, de forma paralela, la introducción de un "activo seguro" europeo que permita titulizar la emisión de los diferentes bonos nacionales.

La pretensión de Alemania y la cesión de Bruselas tienen sentido en una Europa que ha sufrido una crisis de deuda soberana que casi resquebrajó el euro y quebró la propia Unión y que ha pasado una abultada factura a todos sus miembros. El planteamiento que ahora defiende la Comisión, recogido en un documento que alude al futuro de la zona euro, reconoce que eliminar el blindaje de la deuda pública puede ser un incentivo para que los Gobiernos nacionales reduzcan el perfil de riesgo ligado a sus propios bonos. Sin embargo, el cambio solo debería producirse si al tiempo se desarrolla un activo europeo libre de riesgo que, mal que le pese a Berlín, pasa por los eurobonos, tal y como defiende, entre otros, el Gobierno de Mariano Rajoy.

La legislación actual exime a los bancos de tener que provisionar las tenencias de deuda pública. La propuesta de Alemania aboga por modificar esa norma y obligar a provisionar en función del riesgo de cada Tesoro. La medida pondrá en desventaja los bonos de los países menos solventes, pero también supondrá un estímulo –y un estímulo necesario– para que algunos Estados recuerden que la mala gestión tiene un precio.

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