“En EE UU se han cotizado demasiadas cosas, demasiado deprisa"

La escasa rentabilidad que ofrecen los productos tradicionales de ahorro no ha impedido que el importe invertido en depósitos y cuentas venga marcando cifras récord en los últimos meses. Francisco Vidal, jefe de análisis de Intermoney, considera que el buen momento que vive la renta variable puede servir de excusa para que se produzca un trasvase de ese dinero hacia la Bolsa.

¿Por qué se resiste el particular a entrar en la renta variable a pesar de la baja rentabilidad de los productos de ahorro?

Es una cuestión interesante que nosotros ya venimos analizando desde hace años. En el perfil del inversor español hay una parte muy importante de perfil tradicional. También hay que tener en cuenta que el propio ciclo vital de las personas te lleva a que cuando más ahorro atesoras es en la parte final de la vida, etapa en la que, por tendencia natural, el inversor se vuelve más conservador. Además, después de los fuertes episodios de volatilidad del mercado entre 2007 y 2008 hubo una parte de la población a la que le entró temor. Algunas de estas personas vivieron una situación laboral complicada y tuvieron que rescatar parte de sus ahorros financieros en una coyuntura no demasiado favorable. Eso marca bastante. A pesar de ello, empieza a haber interés por la Bolsa por parte del inversor minorista, con lo que habrá un trasvase, pero un trasvase comedido.

Entonces, ¿es el momento de entrar en Bolsa?

Creemos que es el momento para ser mucho más exigente a la hora de entrar. El inversor debe saber mucho más en qué valores va a invertir y admitir que, si no tiene esa capacidad de selección, es necesario buscar a alguien que tenga esas herramientas. En momentos actuales de altas valoraciones, el poder acceder a instrumentos que te permitan diversificar el ahorro es fundamental. Creo que es un momento en el que aún va a haber una inercia positiva de los mercados. La renta variable va a tener un estirón adicional, pero hay que ser selectivos.

Una vez superadas las presidenciales francesas, ¿la evolución de las Bolsas seguirá marcada por la agenda política?

Tras las elecciones francesas, la atención está en las alemanas, después del verano, aunque no se esperan sorpresas. Parece que los dos grandes partidos mantienen la posición de dominio de la gran coalición y de cara a septiembre yo creo que se va a mantener esa posición de dominio. Y no olvidemos las elecciones de Reino Unido, donde Theresa May necesita legitimizar su posición para poder negociar el brexit. El peor escenario que nos planteábamos a finales de 2016 con el triunfo de los partidos populistas no se ha dado. Desde el punto de vista político, a escala europea se puede estar tranquilo. Lo más interesante a escala europea es que el escenario político que se ha generado ha llevado a que los Gobiernos sean más reacios a tomar decisiones impopulares y, desgraciadamente, el dato de 2016 es impactante. De las 90 reformas propuestas por la Comisión Europea en los países de la UE, solo dos se aplicaron de forma avanzada pero ni siquiera completamente. Esto es un aspecto preocupante, porque ahora venía la parte de la que más se iba a beneficiar la población, la parte buena de las reformas que afecta al mercado de productos, consumo y servicios.

¿Cree que Europa lo hará mejor que EE UU?

Desde hace unos años, en enero se viene diciendo que este va a ser el año en que la Bolsa europea lo va a hacer mejor que la estadounidense, y no se cumple, pero nosotros creemos que 2017 va a ser el año del diferencial de Europa sobre EE UU. Creemos que va a ser un año favorable en las Bolsas europeas y somos más prudentes con EE UU. En el mercado americano se han cotizado demasiadas cosas, demasiado deprisa. Creemos que este año puede haber una convergencia entre el crecimiento de Estados Unidos y la eurozona.

¿Se dan las condiciones en el mercado para que haya más movimientos corporativos?

Desde un punto de vista global, aún vivimos en una era en la que hay bastante liquidez, lo que supone un acceso a financiación bastante barata que incentiva esa búsqueda de oportunidades, de procesos de consolidación, en un contexto en el que la economía va mejor de lo que esperábamos. En EE UU, estamos hablando de tasas de crecimiento inferiores al 2%. Con esa realidad, el crecimiento orgánico de las empresas es difícil, por eso las empresas quieren usar los recursos acumulados en algunos casos y en otros con acceso a la financiación barata para buscar sinergias, buscar consolidación, hacer con la suma de partes lo que no puedes hacer con el mercado limitado por el propio crecimiento y la madurez en algunos segmentos.

¿Qué objetivo manejan para el petróleo este año?

Manejamos un rango amplio de entre 45 y 55 dólares. La OPEP necesita gestionar muy bien los precios del petróleo para enjugar las cuentas de los productores. Arabia Saudí calculaba que necesita para equilibrar sus cuentas públicas el crudo en 80 dólares. Creo que la OPEP va a prorrogar el ajuste de producción que firmaron a finales de 2016 y esto da un suelo, unido a que la economía mundial va a crecer algo más del 3% este año.

 

 

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