El capitalismo solo es posible con energías sostenibles

Para Robert Kennedy, el cuidado medioambiental implica una mayor democracia

A largo plazo, las energías renovables son las más baratas, y por tanto, las más rentables

medioambiente
José Luis Bonet, Robert Kennedy Jr. y Antonio Garrigues Walker, ayer en Madrid.

Con el objetivo de fomentar el crecimiento sostenible y apoyar una economía verde y competitiva, la Fundación Incyde organizó ayer la jornada Retos de nuestro tiempo: Greengrowth, innovation & globalization. Robert Kennedy Jr., asesor de proyectos de desarrollo económico sostenible, estuvo al frente de la ponencia, en la que también participaron el asesor Juan Verde, José Luis Bonet, presidente de la Fundación Incyde y de la Cámara de Comercio de España, y el abogado Antonio Garrigues Walker.

El discurso de Kennedy giró en torno a la necesidad de romper con un mito: que el desarrollo sostenible no es compatible con el sistema capitalista. Al contrario, para el asesor y empresario, las energías renovables son las únicas que tienen cabida en la economía de libre mercado. Si se cree en este sistema, prosigue, se debe desear la forma más barata de energía, y a largo plazo esa es la renovable.

El estadounidense también denunció que las grandes corporaciones de la industria del petróleo y del carbón invierten en las campañas políticas, como han hecho en la de Donald Trump, para mantener su situación de poder. Kennedy criticó, en este sentido, que estas grandes entidades se definan como capitalistas, cuando lo que demandan es un socialismo para ricos, así como disfrutar de subvenciones e intervención estatal. Y citó como ejemplo los 102 días que necesitó para obtener la licencia que le permitiera colocar placas solares en su casa. Sin embargo, afirmó, solo se necesitan seis horas para colocar una tubería que suministre combustibles. Kennedy achacó esta situación a que ya no es rentable seguir invirtiendo en fuentes de energía tradicional, así que la industria del petróleo sabe que la única forma para mantenerse es corromper el sistema político.

Luchar por el medioambiente también es perseguir la calidad democrática. Algo que queda patente en los países subdesarrollados, por ejemplo, con el problema de que la apropiación del agua por parte de las grandes corporaciones. Para el estadounidense, que la gente sea productora de su propia energía democratiza el sistema, ya que les proporciona un papel en el mismo.

Por su parte, Antonio Garrigues destacó el activismo de la figura de Robert Kennedy Jr., y enfatizó el hecho de que sea la sociedad civil del país la que se implique, al contrario de muchos presidentes estadounidenses, en los temas que la atañen. También añadió que la sociedad española necesitaría alguien con el mismo peso e iniciativa del apellido Kennedy, ya que la clase política ha demostrado ser incapaz de hacerse con los deseos de los ciudadanos, así que estos deben de tomar parte en el sistema político.

Por ejemplo, Robert Kennedy Jr. reconoció su decisión de invertir en el coche eléctrico de Tesla e insistió en que este tipo de soluciones ofrecen más prestaciones, y a la larga son más baratas que los vehículos de combustión interna. El asesor admitió además que actualmente hay una gran infraestructura de gasoductos, mientras que no hay suficiente abastecimiento de energías renovables. Sin embargo, ve en el incremento y en el apoyo a la financiación la solución para amortizar la apuesta por las citadas tecnologías.

En opinión del presidente de la Fundación Incyde, José Luis Bonet, la función de la Cámara de Comercio debe ser ayudar a las empresas españolas a ser más fuertes y a crear mejor empleo, así como lograr un crecimiento estable y sostenible. Como conclusión, el también presidente de Freixenet señaló que “las empresas más sostenibles también son las más competitivas”.

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