Programa económico

Escudero: “Podemos no es el enemigo. Ellos son nuestros hijos”

Manuel Escudero propone homogeneizar la fiscalidad de trabajo y capital

“Nosotros no somos el monstruo de las galletas para las empresas”

PSOE
Manuel Escudero, asesor económico de Pedro Sánchez.

El futuro del PSOE se decide el 21 de mayo en un proceso de primarias en el que el exsecretario general Pedro Sánchez, la presidenta de Andalucía, Susana Díaz y el exlehendakari Patxi López aspiran a dirigir la formación socialista. Son tres candidatos, pero es difícil no ver la batalla como un cara a cara entre Sánchez y Díaz, los dos grandes favoritos. En este contexto de indisimulada animadversión entre los dos bandos, Manuel Escudero se ha alineado con Pedro Sánchez para coordinar su proyecto económico, “reposicionar” al PSOE y evitar un supuesto giro a la derecha. Escudero, que fue director general de Deusto Business School, es un histórico del partido, colaboró con José Borrell y coordinó el llamado Programa 2000 del PSOE, un proyecto de finales de los 80 y principios de los 90 que debía fijar las bases del futuro del partido.

¿Por qué se ha implicado en la candidatura de Pedro Sánchez?

Estoy con Pedro porque soy un socialista de corazón. Me parece que el PSOE necesita una reorientación y estoy colaborando en la medida en que pueda.

La socialdemocracia está en una situación delicada en España y Europa. ¿Qué debe cambiar?

Lo fundamental es que amplíe su campo analítico y conceptual. No se trata de defender solamente el Estado de bienestar. Hay cuestiones que no se resuelven por esta vía como es la situación de desempleo, la inestabilidad económica o la precariedad. Esto no se resuelve con Estado de bienestar, hay que ampliar el campo.

¿Cómo se resuelve?

Con una política económica alternativa. Un elemento fundamental es quebrar el modelo salarial imperante. Hay que ir hacia un sistema de reparto de la renta diferente y esto no se logra de la noche a la mañana. La socialdemocracia debe quebrar esta sociedad del precariado o no tendrá futuro.

¿Qué medidas concretas propone?

Es fundamental que haya una subida relevante del salario mínimo interprofesional. Planteamos que para 2020 debe estar en 1.000 euros. Si se consigue, se lanza el mensaje al mercado de que se han acabado los salarios bajos.

Se nos han ido seis millones de votos a la izquierda y a la abstención. Eso no lo recuperas yendo hacia la derecha

 

 

Hay sectores con baja productividad que difícilmente pueden llegar a esos 1.000 euros. ¿La “quiebra del precariado” que proponen se realizaría a través de una mayor redistribución de la renta o con una reforma del aparato productivo que permita sostener mejores salarios?

Las dos cosas van de la mano. En el proyecto político de Pedro Sánchez hablamos de la necesidad de abordar una nueva política industrial.

¿En qué consistiría?

Se trataría de facilitar la inversión tanto pública, como privada. Nosotros no somos los enemigos del mercado, no somos el monstruo de las galletas para las empresas. Creemos que con compañías responsables se puede llegar a partenariados público-privados. La esencia de ser socialista, tanto ahora como hace 30 años, es saber que el mercado sin límites genera efectos indeseados. Estamos haciendo lo mismo que hicieron los socialdemócratas en los años 60 o 70 cuando se plantaron ante el capital para abordar un esquema de crecimiento beneficioso para todos. Este es el mensaje que queremos dar, que en el ámbito laboral se traduce en subir el salario mínimo interprofesional o derogar la reforma laboral. También ha llegado el momento de abordar la reducción de los tiempos. En el año 2019 se cumplirán 100 años de la jornada de 40 horas.

¿Proponen 35 horas?

Eso lo desvelaremos pronto. Habrá que jugar con la productividad para que una reducción de la jornada laboral funcione y para eso hay que recuperar una alianza fuerte con los sindicatos.

¿Cree que los sindicatos no han sabido adecuarse a los nuevos tiempos?

Esa crítica moral es falsa. Lo que ha ocurrido es que a los sindicatos se les ha mirado por encima del hombro y, en algunos sitios, directamente se les ha desmantelado como en Estados Unidos o Inglaterra.

¿Es partidario de una renta básica universal?

Pensamos que el trabajo para todos y un salario decente para todos es el objetivo. El planteamiento de una renta básica universal no nos parece conveniente en este momento. En perspectiva, si el avance de la economía digital produce una expulsión creciente de trabajadores asalariados del mercado, contemplaremos una renta básica. Pero, ahora, proponemos un impuesto negativo sobre la renta que significaría que todo aquel que no llegue a determinado umbral recibirá una transferencia fiscal para alcanzar un mínimo.

¿Hay margen presupuestario?

Sí, es asumible. Y desde el punto de vista de la fiscalidad, España tiene recorrido para igualarse a Europa. Creemos que las rentas del trabajo no deben seguir siendo las grandes penalizadas. Hay que homogeneizar las rentas de capital y del trabajo. También defendemos revisar el impuesto sobre sociedades y hay que reflexionar seriamente sobre la fiscalidad de las grandes fortunas y la acumulación de riqueza. En este momento, ocho personas en el mundo tienen tanta riqueza como 3.600 millones de personas. El capitalismo actual genera unas desigualdades como nunca habían existido. Es un capitalismo que chupa de la base productiva para generar toxicidades especulativas a gran escala.

Para llevar a cabo cambios de calado, también es necesario contar con apoyos y alianzas en el marco europeo.

Sí y pensamos que la gran coalición en Europa de conservadores y socialdemócratas no ha servido. Proponemos una coalición progresista en Europa, con una socialdemocracia renovada, junto con los verdes, las nuevas izquierdas si maduran...

¿Se refiere a Podemos?

No solo, pero sí. Nosotros no tenemos mucho que ver con Podemos, por principios, ni por historia, ni por concepción de las reformas y, si me apura, por concepción de la democracia. Aun así, Podemos no es el enemigo. Son nuestros hijos. Les exigimos respeto y tendrán el nuestro. Y las convergencias se plantearán en la acción. Cabe pensar en una coalición progresista europea que diga, por ejemplo, que el mandato del BCE debe variar y no dedicarse solo a la estabilidad de precios, sino también al crecimiento y a la creación de empleo.

Una de las diferencias entre la campaña de Sánchez y de Díaz es la diferente actitud hacia Podemos. Les acusan de estar en la órbita del partido de Pablo Iglesias.

Allí Susana Díaz se equivoca. Nosotros hacemos lo que es obvio. Se nos han ido seis millones de votos a la izquierda y a la abstención. Eso no lo recuperas yendo hacia la derecha. Lo recuperas reposicionando el PSOE en el sitio donde debe estar, que es como el partido fundamental de la izquierda.

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