Opinión

La filantropía empresarial de Juan Roig y otras claves del día

El Real Madrid quiere ser ‘top’ también en su contrato con Adidas

La industria debe replantearse si seguir usando aceite de palma de forma masiva

Juan Roig, durante un evento de su incubadora y aceleradora de empresas Lanzadera.
Juan Roig, durante un evento de su incubadora y aceleradora de empresas Lanzadera.

Juan Roig impulsa conLanzadera el carácter emprendedor que heredó de sus padres. El carácter incansable de Juan Roig, presidente de Mercadona, le llevó hace cuatro años a crear una incubadora y aceleradora de empresas a la que llamóLanzadera, que ya ha dado vida a 55 proyectos, 48 de los cuales siguen existiendo, y que en total han creado 170 puestos de trabajo directos. Otras 45 iniciativas están incubándose ahora mismo bajo los auspicios de Roig.

Lanzadera, igual que otros proyectos de Marina de Empresas, está financiada con fondos personales del empresario valenciano, que considera justo dar a la sociedad en proporción a lo que él recibió de sus padres Francisco yTrinidad, fundadores de la cadena de supermercados dentro del grupo Cárnicas Roig. Un buen ejemplo para todo el mundo, en la medida de sus posibilidades.

El Real Madrid quiere ser top también en su contrato con Adidas

Las dos grandes marcas deportivas, Nike y Adidas, apuestan ahora por valores seguros, los clubes de fútbol, en lugar de por jugadores, quizás porque Messi yCristiano se llevan todos los focos. El Real Madrid, que casi está ya en su segunda final de Champions seguida, quiere renegociar su contrato con Adidas. De ganar sería el primero en repetir triunfo en la época moderna (los últimos 25 años). Como diría Mourinho, sería top.

La industria debe replantearse si seguir usando aceite de palma de forma masiva

El aceite de palma está detrás del difícilmente resistible atractivo de algunos productos, como la bollería y los snacks, que luego repercutan en nuestra talla, nuestro estado de salud (si se abusa), o el estado del planeta.Pese a la emergente presión social en contra de este producto, las empresas siguen utilizándolo de forma generalizada. Y por las declaraciones de sus portavoces, no parece que tengan ningún propósito de enmienda.

Aunque es perfectamente legal, la industria haría bien replantéandose si le conviene llevar la contraria a todo el mundo. Tendrá que buscar una alternativa, seguramente más cara, y seguramente el proceso no pueda ser de un día para otro, pero si no lo hace puede que sean los consumidores los que se replanteen si su gula debe ganar a su conciencia.

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