Alimentación

Cataluña descarta gravar otros alimentos “a corto plazo”

El Govern esperará a conocer el resultado del impuesto de bebidas

Las empresas están obligadas a llevar el gravamen al precio

Lineal de refrescos en un supermercado de Mercadona.
Lineal de refrescos en un supermercado de Mercadona.

El Gobierno catalán matizó ayer su postura respecto a la aplicación de nuevos impuestos a alimentos con altos contenidos en grasa o azúcar, como el caso de la bollería. La portavoz de la Generalitat, Neus Munté, descartó aplicar nuevos tributos “a corto plazo”, pese a que el delegado de Hacienda, Lluís Salvadó, había asegurado el lunes que el Ejecutivo autonómico estudiaba crear nuevos gravámenes. “Existe la voluntad de poner este impuesto sobre los alimentos con exceso de azúcar o de grasa”, aseguró.

En concreto, Munté, quien volvió a incidir que el impuesto va “en beneficio de la mejora de la salud”, aseguró que la Generalitat tiene previsto estudiar el impacto del impuesto a las bebidas azucaradas, que entró en vigor el pasado lunes, antes de decidir si se crean nuevos tributos. Además, la dirigente del PDeCAT señaló que el ejecutivo catalán quiere esperar a nuevas recomendaciones de la OMS sobre la fiscalidad de otros alimentos, así como la evolución de las experiencias de otros países.

La distribución y la hostelería comenzaron ayer a aplicar el impuesto sobre las bebidas azucaradas, que cuenta con la oposición tanto de fabricantes como de supermercados. De forma paralela las principales cadenas y comercios, como Mercadona, acordaron lanzar una campaña en sus establecimientos con cartelería y folletos para informar a los consumidores de la entrada en vigor del impuesto.

El nuevo gravamen se traducirá en una subida de precios en los comercios, ya que tanto hosteleros como distribuidores están obligados a trasladar el impuesto al consumidor final. Por ello, la patronal del gran consumo en España, Aecoc, aseguró que la medida convierte a la empresa en “meros recaudadores” de impuestos.

El Parlamento catalán aprobó el pasado 22 de marzo el impuesto sobre las bebidas azucaradas, aunque ya en otoño había anunciado su intención de gravar estos productos, argumentando que ayudaría a las políticas de salud pública y a la reducción de la obesidad.

Aunque en un principio la entrada en vigor del impuesto estaba prevista para el 1 de abril, la Generalitat decidió posponerla hasta el 1 de mayo, tras las protestas de las patronales por lo reducido de los tiempos para su aplicación.

Los productos afectados por la ley son todos los refrescos o sodas, bebidas de néctar de frutas, bebidas deportivas, bebidas de té y café, bebidas energéticas, leches endulzadas, bebidas alternativas de la leche, batidos y bebidas de leche con zumo de fruta, bebidas vegetales y aguas con sabores. Todas estas referencias deberán aplicar un gravamen de 8 céntimos, si el contenido de azúcar es entre 5 y 8 gramos por cada 100 mililitros y de 12 céntimos si supera dicha cantidad. Según Aecoc, este impuesto puede traducirse, según los actuales precios de las distintas referencias, en una subida en el importe final de entre el 8% y el 50%.

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