Caso Bankia

Ordóñez declara que su inspector se equivocó al alertar sobre Bankia

Asegura que nadie de su equipo le enseño los correos de alerta y que "hicieron bien" en no entregárselos

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España (tercero por la izquierda), a su entrada en en la Audiencia Nacional.
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España (tercero por la izquierda), a su entrada en en la Audiencia Nacional.

Día histórico en la instrucción del caso Bankia, la investigación judicial sobre la presunta estafa cometida con la salida a Bolsa de la entidad, con motivo de la declaración como imputado del que fuera máximo responsable de supervisión bancaria en España entre 2006 y 2012.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el anterior gobernador del Banco de España, ha comparecido este jueves para explicar si conocía las graves advertencias que la inspección hizo ante el debut bursátil de la entidad nacionalizada, el grado de fiabilidad de las cuentas con las que saltó al parqué y el por qué autorizó la operación.

El exgobernador, citado a declarar a las 10 de la mañana, ha entrado finalmente a la sala al filo de las 11, tras hora y 10 minutos de declaración de quien fuera su segundo, también imputado, el exsubgobernador, Javier Aríztegui.

Fernández Ordóñez ha sostenido que nunca recibió los mails del inspector de advertencia del inspector de Bankia José Antonio Casaus, que alertó de que sacar a Bolsa la entidad era el primer paso para nacionalizar la entidad.

Más allá, el exgobernador del Banco de España ha dicho que su equipo "hizo bien" en no mostrarle estos Correos electrónicos, pues no era su labor. Fernández Ordóñez ha defendido, durante hora y cuarto de declaración, la supervisión que se hizo sobre Bankia.

"Hicieron bien en no enviármelos porque estaban equivocados", ha aseverado el exgobernador del Banco de España sobre los correos de advertencia del inspector Casaus, aseverando que sus predicciones no se cumplieron al pie de la letra.

Según fuentes jurídicas presentes en la comparecencia, quien fuera máximo responsable de la supervisión bancaria ha defendido la salud de Bankia en el momento de su salida a Bolsa, en julio de 2011, achacando a la "segunda recesión" que sufrió la economía española, en la segunda mitad de aquel año, el descalabro que vino después y que requirió inyectar 22.424 millones de euros públicos a la entidad.

"Uno no puede evitar que un terremoto que rompa un puente", ha comprado, recordando su formación de ingeniero, argumentando que ni la regulación ni el sistema estaban preparadas para hacer frente a lo que vino. Con todo, ha expuesto, la labor del Banco de España en momentos tan críticos fue correcta.

Fernández Ordóñez relató que la preocupación en aquel momento es que Bankia lograra captar 3.000 millones en la salida a Bolsa pero negó tajantemente que él hiciera algún tipo de labor de presión a los inversores institucionales, como es lógico, sostuvo, dado que tenía prohibido beneficiar a ninguna de sus supervisados. Es más, el exgobernador descartó que se dieran presiones políticas para impulsar el debut bursátil.

Coincidió en esta impresión quien fuera su segundo en aquella época, el entonces subgobernador del Banco de España Javier Aríztegui, también imputado, que declaró durante algo más de una hora antes de que lo hiciera Fernández Ordóñez. Aríztegui defendió también la supervisión bancaria realizada y alegó que la protección del inversor era labor de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cuyos exresponsables declararon el lunes.

Fernández Ordóñez y Aríztegui son los últimos en declarar de los ocho miembros de organismos supervisores que fueron imputados en la causa a comienzos de febrero al conocerse los correos electrónicos del inspector Casaus que, tres meses antes de la salida a Bolsa de Bankia, advirtió a sus superiores de los graves riesgos que suponía para accionistas y contribuyentes.

Unas alertas, que el tiempo ha demostrado enormemente fundamentadas -Bankia acabó rescatada un año después- pero a las que los superiores del inspector han intentado restar peso esta semana.

A tenor del jefe directo del inspector en aquella época, Pedro Comín, se trataba, sin embargo, de conclusiones "precipitadas" cuyo contenido "no estaba suficientemente pensado". "Opiniones" sobre un futuro improbable, como ha también las han definido Mariano Herrera, Pedro González y Jerónimo Martínez Tello, subiendo por el escalafón jerárquico de de 2011 en la sede del supervisor bancario.

Aunque los mails de Casaus no fueron directamente remitidos a la cúpula del Banco de España, los responsables de supervisión han admitido que Aríztegui y Fernández Ordóñez sí que conocían las advertencias de fondo y aún así avalaron la salida a Bolsa. Así consta en un informe de primavera de 2011 aportado por Comín a la causa esta semana.

Hoy, después de las explicaciones del máximo responsable de la supervisión bancaria de la época, bajo su condición de investigado, de por qué dio su visto bueno a una operación que acabó requiriendo el mayor rescate de una entidad financiera española, ha pasado a declarar el propio Casaus.

El inspector ha sido llamado a testificar de urgencia por el juez instructor del caso Fernando Andreu para contrastar su versión con las declaraciones escuchadas durante la semana.

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