Breakingviews

Irlanda, en medio del sándwich Londres-Bruselas

El 'brexit' puede reducir el atractivo fiscal de Dublín si el Reino Unido baja el impuesto de sociedades

brexit
Theresa May y Enda Kenny, en diciembre pasado en Bruselas.

Los políticos irlandeses sostienen enérgicamente que el interés inversor del país va mucho más allá de su atractivo impuesto de sociedades, del 12,5%. Pronto tendrán la oportunidad de demostrarlo. Irlanda, cuyo líder Enda Kenny se reunió ayer con la primera ministra británica Theresa May, se enfrenta a un enorme desafío en materia fiscal y de comercio.

El estado insular es el mayor perdedor potencial del brexit. Gran Bretaña es el mayor socio comercial del país fuera de la UE. Un riesgo es que el comercio sufra aranceles y costes burocráticos; otro es que Gran Bretaña forje nuevos acuerdos comerciales y compre bienes en otros lugares. Irlanda envía la mitad de sus exportaciones de vacuno a Gran Bretaña, pero este, liberado de la UE, podría llegar a acuerdos con otros grandes productores como EEUU o Argentina.

El comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, invocó la semana pasada el fantasma de una base impositiva común

La mejor defensa para Irlanda es atraer inversiones. Tener el impuesto de sociedades más bajo del bloque ayuda mucho, y en parte compensa una infraestructura deficiente, y una escasez crónica de viviendas urbanas. Compañías como Airbnb, Apple y Yahoo se han instalado en el país. Además, el Gobierno está empezando a preparar una campaña para atraer a las compañías financieras que buscan una alternativa a Londres.

Sin embargo, si Gran Bretaña redujera su propio impuesto de sociedades, el atractivo relativo de Irlanda mermaría. Y aún no han empezado movimientos similares prometidos por Donald Trump en EE UU. Luego está Europa: el comisario de Economía, Pierre Moscovici, invocó la semana pasada en Dublín el fantasma de una base impositiva común. Irlanda ha rechazado firmemente tal intromisión.

Las empresas tienen otras razones para elegir Irlanda además de su atractivo fiscal: el acceso al mercado único, y una mano de obra de habla inglesa. El valor real de estos beneficios menores nunca se ha analizado en serio. El momento puede llegar pronto.

Normas