Renta fija

BME lanzará una plataforma de deuda para todos que funcionará como la Bolsa

La plataforma aglutinará bonos públicos y privados y la CNMV la vigilará

Sede operativa de BME en Las Rozas (Madrid).
Sede operativa de BME en Las Rozas (Madrid).

Bolsas y Mercados Españoles (BME) lanzará un mercado que aunará la deuda pública y privada y que será para institucionales y pequeños inversores. El objetivo es que su operativa sea tan sencilla como la de la Bolsa de renta variable y que cumpla con la segunda edición de la directiva Mifid de transparencia en los precios. Incorporará emisiones de diferentes países europeos.

Pese a la proliferación de las plataformas alternativas a la Bolsa nacional para negociar las acciones españolas, esta continúa contando con una cuota de mercado cercana al 70%. Quedan a años luz Bats, con menos del 23%, y Turquoise, con algo más de un 8%. Pero la dispersión en el mercado de renta fija, donde una buena parte de las operaciones son bilaterales –de vendedor a comprador–, es muy superior.

Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha decidido tomar cartas en el asunto y elevar su facturación en el área de renta fija. Ahora cuenta con tres plataformas: el mercado español de referencia para la deuda corporativa o renta fija privada (AIAF), la plataforma electrónica destinada a la negociación de renta fija para minoristas (SEND) y el Sistema Electrónico de Negociación de Activos Financieros (SENAF).

Este último mercado es la plataforma electrónica de negociación mayorista de BME para deuda pública española, tanto al contado como en repos, acuerdos mediante los que un usualmente banco vende una letra, un bono o una obligación en un plazo a un precio fijado. Este mercado negoció el año pasado casi 175.000 millones de euros, un 60% más que en 2015.

6,95

millones de euros ingresó BME en el segmento de renta fija; el importe supone poco más del 2,9% de su ingresos totales. Traducido al beneficio bruto de explotación (ebitda), representa el 2% del consolidado.

2010

es el año en que BME puso en marcha la plataforma SEND para mejorar la liquidez y transparencia de las emisiones distribuidas al gran público como las preferentes. Ahora también se negocia deuda del Tesoro.

Sin embargo, el mercado AIAF movió menos de 173.000 millones de euros, lo que supone un desplome del 66% respecto al ejercicio anterior.

El objetivo es convertir al SEND en una suerte de Bolsa de renta fija para todo el mundo: particulares y mayoristas. Ahora mismo, esta plataforma permite la negociación en el libro de órdenes de los valores de renta fija privada colocados entre inversores minoristas y de todos los valores de deuda pública del Tesoro. El objetivo es ampliar su espectro hasta la renta privada española de colocación mayorista y a otros activos de deudas soberanas europeas. En el SEND ya se da información pública de los precios e importes de demanda y oferta, y las últimas cotizaciones. Esta plataforma está limitada ahora a los pequeños inversores, y la entrada de institucionales la dotará de gran liquidez.

El acceso al mercado suele ser complicado; no está al alcance de la mano de los particulares, pues pocos de sus miembros han desarrollado sistema que permitan el acceso con aplicaciones a través de internet. Hasta ahora, esto último no se facilita en la mayor parte de los miembros de mercado, pues suele ser necesario gestionar la orden a través de la mesa de renta fija de la entidad.

Ya están en el SENDlos principales bancos españoles, también hay alguno extranjero, como la sucursal europea del chino Haitong Bank, y una parte de las sociedades de valores. “El objetivo es que no se deslocalice la renta fija española hacia otros mercados”, señala una persona conocedora del desarrollo. En última instancia se quiere crear una especie de Sistema de Interconexión Bursátil Español, (SIBE), la plataforma electrónica que se utiliza en la Bolsa y que se instauró en noviembre de 1995.

La plataforma, de la que el SEND será el germen, si bien SENAF se mantendrá como mercado para creadores de mercado, está en pleno proceso de testeo de la tecnología y de las aplicaciones.

Ya en primavera pueden empezar a introducirse nuevos instrumentos financieros, como la deuda privada para mayoristas. La misión es que esté operativa en septiembre de este año, cuando también la renta fija se migre al nuevo sistema de registro, compensación y liquidación que entró en vigor en la renta variable el 27 de abril del año pasado. Está previsto que la CNMV se encargue de la supervisión de la plataforma.

A lo largo del presente ejercicio está previsto además que las liquidaciones de operaciones sobre valores de renta variable y fija se realicen en la plataforma impulsada por el Banco Central Europeo (BCE), denominada Target 2. Esta es una pieza clave del mercado único de servicios financieros de la Unión Europea.

Máxima transparencia para los inversores

El mercado que está diseñando BME entrará en competencia directa con el mercado italiano MOT, que aúna renta fija pública y privada para particulares y grandes inversores de varios países de la zona euro. El objetivo es cumplir además con las directrices de las obligaciones de transparencia que implicará la transposición de la segunda edición de la directiva europea Mifid para que los mercados funcionen mejor y que entra en vigor en enero de 2018.

La primera edición de Mifid solo tocaba la renta variable, la que entrará en vigor en menos de un año también regula el mercado de deuda. Y muy severamente. Ahora la transparencia gana la partida también en los bonos, para los que deberán conocerse las posiciones de compraventa, al igual que ocurre en la Bolsa, donde se conoce qué bróker y a qué precio está dispuesto a comprar un determinado valor. Una vez ejecutada la transacción, se conocerá qué cantidad y qué activos ha cambiado de manos. Eso sí, esto se aplicará solo a los bonos considerados más líquidos. Se propusieron dos métodos para determinar ese nivel de liquidez: sobre el tipo de bono –para lo que se tenía en cuenta su vencimiento, por ejemplo– o sobre la liquidez pasada. Finalmente, se ha adoptado este último criterio.

“Supondrá una revolución, se podrá comprar un bono de 1.000 euros o de 100 millones”, explica una persona conocedora del desarrollo de la plataforma. Por un lado, la mayor transparencia, antes y después de ejecutarse la operación, previsiblemente dañará el margen de los intermediarios. Pero al mismo el volumen mejorará, pues comenzará a convertirse en una alternativa de inversión para cualquiera, como lo es la renta variable.

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