Libre comercio

Bélgica desbloquea el CETA

La decisión se conoce solo una hora después de que fuentes europeas dieran por rotas las negociaciones y por suspendidas sine die las negociaciones

CETA
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Las autoridades belgas alcanzaron ayer un acuerdo interno que permitirá desbloquear el acuerdo comercial entre la UE y Canadá, vetado por la región belga de Valonia. La firma del Tratado con Canadá, conocido por sus siglas en inglés CETA, estaba prevista para ayer jueves en Bruselas, en una cumbre con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que tuvo que ser cancelada de forma abrupta a primera hora de la mañana de ayer.

El acuerdo entre el Gobierno federal de Bélgica y la región de Valonia acepta la entrada en vigor provisional del Tratado de libre comercio con Canadá. Pero el gobierno central se compromete a no ratificar el acuerdo si se mantienen los sistemas de arbitraje previstos en el CETA. Y a retirarse del acuerdo en el plazo de un año si así se lo piden los parlamentos nacionales durante la fase de aplicación provisional. Esa decisión supondría el final del CETA. 

Las concesiones del Gobierno belga a a la región francófona de Valonia no suponen ningún cambio en las 1.598 páginas negociadas entre Bruselas y Ottawa durante siete años. Pero el conflicto ha puesto de manifiesto la dificultad de comunitarizar la política comercial, una decisión que se adoptó en 2010 y que de momento solo ha cosechado graves tropiezos.

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, respiró ayer aliviada tras el rescate in extremis del CETA. Canadá solo es el undécimo socio comercial de la UE y apenas representa el 1,8% del comercio exterior del club europeo. Pero el fracaso definitivo del CETA hubiera herido de muerte otros acuerdos, en particular el que se negocia con EE UU (TTIP).

Tras el acuerdo belga sobre el CETA, la CE confía en que el resto de negociaciones puedan continuar. Pero la credibilidad de Bruselas como negociador ha quedado seriamente dañada tanto dentro de la UE como fuera.

El acuerdo con Singapur, el primero negociado con las normas de 2010, sigue paralizado más de dos años después de su conclusión. La propia Comisión ha dirigido una consulta al Tribunal de la UE para que dirima sobre sus competencias para negociar ese tipo de tratados por lo que el acuerdo con Singapur no entrará en vigor hasta que se pronuncien los jueces de la corte europea.

El acuerdo con Canadá también se cerró en 2014 pero, de momento, solo se podrá aplicar de manera provisional porque el Tratado aún debe ser ratificado por los parlamentos de los 28 países de la UE, lo que dará a Valonia una nueva oportunidad de expresar su veto si considera que los compromisos pactados no se han respetado o no son suficientes.

El CETA, además, solo podrá ponerse en marcha de manera parcial porque el Tribunal Constitucional alemán ha vetado la aplicación de los capítulos más sensibles, como los de inversión o los relativos al arbitraje en caso de conflicto con alguna empresa. Los magistrados alemanes tardarán meses o años en dar su veredicto definitivo.

El CETA y el TTIP eran las apuestas más ambiciosas de Bruselas. Pero la polémica sobre ambos acuerdos ha obligado a volver a un proceso de ratificación nacional que pone en peligro los dos trataos y el futuro de la política comercial comunitaria.

 

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