Cumbre europea

La UE promete compaginar su modelo social con el libre comercio

Bruselas ofrece nuevas garantías para desbloquear el acuerdo con Canadá

La primera ministra británica Theresa May (i) conversa con la presidenta lituana Dalia Grybauskaite (c) y el primer ministro holandés, Mark Rutte (d) al comienzo de la cumbre de jefes de Estado de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica) hoy, 20 de octubre de 2016. Los líderes europeos se reúnen hoy y mañana para abordar la crisis de los refugiados y la política exterior.
La primera ministra británica Theresa May (i) conversa con la presidenta lituana Dalia Grybauskaite (c) y el primer ministro holandés, Mark Rutte (d) al comienzo de la cumbre de jefes de Estado de la Unión Europea en Bruselas (Bélgica) hoy, 20 de octubre de 2016. Los líderes europeos se reúnen hoy y mañana para abordar la crisis de los refugiados y la política exterior. EFE

La cumbre europea de otoño (20 y 21 de octubre) entró en modo de rescate urgente de la política comercial ante el riesgo de naufragio del tratado de libre comercio negociado durante años entre la UE y Canadá (conocido por sus siglas en inglés CETA) y bloqueado por el Parlamento de Valonia, la región francófona del sur de Bélgica.

Los líderes europeos confían en salvar in extremis el CETA y esta tarde se intensificaron las negociaciones para superar el bloqueo de Bélgica, el último país de la UE que se resiste a ratificarlo. Pero el encono de parte de la opinión pública hacia ese tipo de liberalización alcanza tal nivel que Bruselas teme que tras el CETA resulte imposible negociar acuerdos similares.

“El CETA será nuestro último acuerdo comercial si no convencemos a los europeos de que el libre comercio les favorece”, advirtió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al comienzo de la cumbre.

Desde mañana mismo, el Consejo Europeo intentará reconquistar la confianza de la opinión pública con unas conclusiones en las que los 28 socios de la UE (incluido todavía Reino Unido) se comprometen a hacer compatibles los procesos de liberalización transfronteriza y el modelo social europeo.

El borrador de conclusiones de la cumbre señala que “la UE está resuelta a aplicar una política comercial vigorosa”, pero “que tenga en cuenta al mismo tiempo las preocupaciones de sus ciudadanos”. Los 28 líderes europeos añaden que “los intereses comerciales de la UE incluyen la defensa y promoción plenas tanto de las normas sociales, medioambientales y de protección de los consumidores, normas que ocupan un lugar central en el modelo de vida europeo, como del derecho de los Gobiernos a reglamentar”.

Las solemnes palabras deberían traducirse, según el Consejo, en medidas de protección frente a la competencia desleal o el dumping social de terceros países y de preservación del empleo en Europa. Pero la letra pequeña de esa promesa resulta mucho más difícil de pactar.

Los 28 negocian desde hace tres años el endurecimiento de las medidas de protección, que figuran entre las más bajas de la Organización Mundial de Comercio. De manera sistemática, la UE impone los aranceles más bajos posibles como represalia ante la llegada de productos subsidiados o vendidos a precio por debajo de costes. En casos recientes del sector siderúrgico, pone como ejemplo la CE, Estados Unidos ha castigado a China con aranceles de entre el 133% y el 266% mientras la UE los fijaba entre el 21,1% y el 22,5% y mucho más tarde. Bruselas también recuerda que EE UU aprueba el doble de castigos arancelarios que la UE.

Esa indefensión, provocada por la negativa de países como Reino Unido a endurecer las sanciones, anula ante la opinión pública las presuntas ventajas de un libre comercio que, según la CE, ha permitido en 15 años aumentar en Europa en un 66% el número de empleos del sector manufacturero ligado a las exportaciones, hasta los 30 millones de puestos de trabajo.

May y Hollande polarizan el ‘brexit’

La primera ministra británica, Theresa May, se estrenó esta tarde en una cumbre europea en la que ha podido comprobar el creciente nerviosismo de sus socios europeos por la gestión y conseucencias del brexit.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dio la consigna de calma a los 27 países de la UE que quedarán tras la salida del Reino Unido. Pero no pudo evitar que emergiese una polarización cada vez más evidente entre los socios comprensivos con Londres y quienes desean un escarmiento. “Si May quiere un brexit duro, tendrá una negociación muy dura”, advirtió el presidente francés, François Hollande, asumiendo el liderazgo del bando más crítico con Reino Unido. Hollande no disimuló su disgusto con el retraso de Londres en activar la salida del club a través del artículo 50 del Tratado de la UE, una decisión que May ha aplazado hasta marzo de 2017. La negociación cogerá entonces a Hollande en plena campaña presidencial con Marine Le Pen aplaudiendo el brexit.

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